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«Hoy en día todo es política»

«Hoy en día todo es política»
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El músico malagueño apela a su esencia musical sin dejar de experimentar en el álbum 'KM 0', que estrenará el próximo 2 de mayo

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ablo Alborán, en los Estudios Warner de Madrid. Guillermo Navarro

Pablo Alborán

Cantante «Hoy en día todo es política»

El músico malagueño apela a su esencia musical sin dejar de experimentar en el álbum 'KM 0', que estrenará el próximo 2 de mayo

Josu Olarte

Viernes, 9 de enero 2026, 00:25

... Pablo Alborán se prepara para su próximo tour de dos años por grandes auditorios que ya apuran sus aforos. Entre ellos, el del Bilbao Arena, donde el próximo 2 de mayo arrancará su recorrido estatal. En su nuevo trabajo, el cantante, compositor y músico malagueño conserva «una esencia que no puedo perder», su característico baladismo doliente, confesional e intimista, pero amplía su rango autoral derivando al folk campestre ('Vámonos de aquí'), la bulería ('Planta 7') y el universo latino, «arriesgando» con la salsa ('La vida que nos espera'), el merengue ('Si te quedas') y el género urbano en 'Clickbait'.

– El título de su nuevo álbum sugiere una vuelta a esos inicios, a la recuperación del espíritu original: 'Kilómetro cero, primera casilla, cara a cara conmigo sentado en la silla', dice en el tema central.

– Todo el álbum es consecuencia del momento en que me encuentro ahora, de vuelta al 'yo' de mis comienzos, de recuperar el porqué me dedico a esto con todo el equipo que me rodea ahora. Es sano hacerlo porque la industria y todo lo que rodea y sustenta la música te puede hacer olvidar por qué haces las cosas. Al final, todos los discos son un KM 0, un nuevo comienzo. En la música siempre estás comenzando de nuevo porque en cada obra alguien puede escucharte por primera vez. Es algo bonito y simbólico volver, equivocarte y enmendar tus errores.

– ¿Tuvieron una gestación complicada sus nuevas canciones? El año pasado llegó a anunciar un retiro temporal.

– La manera de componer este disco ha sido bastante explosiva. Me retiré por razones personales, por una enfermedad grave de un familiar directo. Una vez superado el trance, nos reconectamos con la vida y volví a escribir canciones de una manera vehemente, como sintiendo la vida a flor de piel. Es bonito sentir que te llega la inspiración de esa manera; es lo que siempre deseas al componer, tener de pronto sentimientos necesitados de ser contados.

– Así que nada que ver con su retirada de hace una década, que tuvo más que ver con la ansiedad y su salud mental, problemas que han confesado artistas como Dani Martín, Lola Índigo, Valeria Castro, Zahara, Carmen Boza e Izaro, entre otros.

– Paré una gira porque acabé colapsado por causa de la rutina loca en la que estaba metido, que me impedía disfrutar de lo que hacía. Pero esos episodios de ansiedad y bloqueo se dan en todos los trabajos, no solo en los de la gente que está en el foco. Esas crisis de salud mental no son más importantes que las que sufren otras profesiones, como los médicos, que tienen unas presiones increíbles. Hay que luchar por encontrar el equilibrio. Yo pude parar sin generar ningún conflicto, pero no todo el mundo lo puede hacer. Yo lo aproveché y no lo he vuelto a sufrir. Ahora disfruto de mi trabajo, lo que es una bendición.

–Como agradecimiento o tributo a esos médicos compuso el tema 'Planta 7', ¿no?

– De hecho, la escribí en una cámara de aislamiento del hospital La Fe de Valencia, donde recibimos una atención brutal por parte de todo el personal sanitario. Gente extraordinaria que te acompaña hace que todos los que pasamos por un mal momento nos sintamos dignificados, una sensación que suele perderse en los hospitales. He visto de cerca las condiciones terribles en las que están trabajando, ese trabajo esclavo con guardias constantes que para mí les convierte en casi superhéroes. Sentí la obligación personal y moral de darles las gracias y de reconocer su trabajo en una canción.

– Reivindicar la sanidad pública es hoy casi una declaración política ante los procesos de privatización que denuncian los profesionales del sector.

– Por desgracia es así. En realidad, todo es política hoy en día. Me da igual de qué lado se esté. Hay que reivindicar la sanidad pública. No nos podemos acordar de sus profesionales solo cuando hay una pandemia y salimos a aplaudirles. Hay que apoyarles ahora que están pidiendo ayuda y reclamando las condiciones de trabajo que merecen.

– El tema en cuestión acabó siendo una bulería de nueve minutos con Vicente Amigo a la guitarra. ¿La grabaron juntos?

– Sí, le admiro desde pequeño y cuando le dije que tenía la canción y que quería grabarla con él me puso como condición hacerlo en el lugar donde compuse mis canciones más importantes, como 'Solamente tú' o 'Saturno'. Le avisé de que lo hice en un garaje húmedo y abandonado de la casa de mis padres en Benalmádena, pero allí se plantó y la hicimos con mucha emoción en el ambiente, porque también había sido la casa de mis abuelos. Un verdadero kilómetro 0 para mí.

– Tiene más conexiones sanitarias, ya que encarna a un médico en la segunda temporada de la serie 'Respira' (Netflix), rodada precisamente en el hospital de Valencia donde a su familiar le trasplantaron la médula.

– Fue una casualidad increíble, ya que los productores no habían escuchado el tema ni conocían mi conexión con el hospital La Fe. Cuando mi mánager me vino con la propuesta le dije: manda huevos que me hagan una propuesta tan conectada con mi realidad. Fui al casting de cabeza y cuando supe que me habían escogido me hicieron muy feliz. Lo he disfrutado tanto que espero que haya tercera temporada.

–¿Qué sintió cuando le propusieron encarnar a un cirujano plástico que tiene una relación con otro médico residente, con encuentros íntimos en los baños del hospital incluidos?

– Me gustó la atracción que surge en el quirófano entre el cirujano y un anestesista que resulta ser un padre bisexual que se está separando de su mujer, que quiere quedarse con la custodia de su hija. Me atrajo el enredo y los registros de su relación, que deja de ser clandestina. Me puso mucho que mi personaje pareciera algo arrogante y seguro de sí mismo y luego no lo fuera tanto, porque en la vida a menudo las cosas no son lo que parecen y todos tenemos nuestras debilidades.

– Usted las muestra en canciones de este disco como 'Talón de Aquiles' o 'Perfectos imperfectos', donde reconoce que «pensar mucho las cosas es mi error de fábrica».

– La primera es una canción de amor escrita en tono realista en torno a la idea de mostrar los defectos para aprender a vivir con ellos, algo que me parece muy bonito. Con el tiempo aprendes a aceptarte, a dejar de pelear contigo mismo, a disfrutar del tiempo todo lo posible y valorar lo importante de verdad, apartando las cosas que te perturban. A mí un comentario o algo que no me gustaba me llegaba a estropear un día entero. Por suerte, ya me pasa menos.

– También canta con Ana Belén en 'Inciso'. ¿Cómo surgió esa conexión?

– Bueno, es que a mí siempre me ha encantado. El primer disco que compré de pequeño con mi dinero fue de Ana Belén. Escribí un tema con mucha carga autoral y pensé en ella. Le mandé la canción con la propuesta y me dijo que le había encantado. Así que nos encontramos en el estudio 1 de Colmenar Viejo y la grabamos de un tirón, como si tuviera quince años, con esa naturalidad, generosidad, finura y elegancia. Me llegó muy hondo.

– Musicalmente se define en 'Te invito' («Vengo del sur con el aire flamenco y el Mediterráneo tatuado en la voz»), pero más allá de ese perfil autoral busca lazos rítmicos con el mundo latino.

– Es algo que llevo haciendo un tiempo, pero en este disco, desde mi humildad, he querido ir más allá haciendo merengue, salsa y ritmos urbanos con gente de esos géneros. Lo hago a mi manera, como la bulería con Vicente. En todos mis discos hay esa parte de riesgo. A veces me equivoco, pero la música está para eso. Y luego está también mi parte emocional, que nunca la quiero perder. Estamos hechos de emociones y la música no es solo para bailar, también es para sentir.

El engañoso mundo virtual

– Hay cierto riesgo en el tema de apertura, 'Clickbait', donde casi rapea para denunciar la falsedad del engañoso mundo virtual: «Muchos dicen que me conocen, pero no tienen ni idea de quién soy. Flash, flash, mucho clickbait, mucho fake…», denuncia.

– Las canciones aparecen en el orden en que fueron compuestas. Fue la primera porque de algún modo la necesitaba. Leemos continuamente titulares que no tienen que ver con el contenido; amigos míos periodistas también son víctimas de esa obsesión por el 'clickbait' y el 'like'. La inteligencia artificial me encanta, pero me da rabia no saber si una fuente es fiable cuando, por ejemplo, leo cosas sobre el espacio, que me apasiona. Necesitaba hacer crítica en una canción con un punto experimental que no sé ni cómo calificarla (risas).

– En febrero inicia en Chile una gira que se prolongará dos años. ¿Cómo la ha planteado ahora que los conciertos en directo se están reinventando?

– Como digo en el disco, cantar lo que escribo sigue siendo mi momento favorito. Lo encaro con nueva emoción y con el apoyo de una banda y un equipo espectacular. Llevaré un montaje a tono con los grandes recintos por los que vamos a pasar. Es cierto que se está buscando hacer cosas nuevas en los conciertos, pero para mí el momento en que todo desaparece y me quedo solo con mi guitarra y mi piano, con la esencia misma de mis canciones, es siempre muy especial. Presentaré, claro, el nuevo disco, pero haré también canciones que la gente que acude a verme espera escuchar.

– Su recorrido estatal arranca en el Bilbao Arena. ¿Casualidad?

– Estamos preparando algo único para que el inicio en Bilbao de la gira española sea brutal. No es casualidad que arranque en Bilbao. Lo hago porque tengo familia y conexiones con la ciudad. Siempre intento empezar en lugares con una gran significación para mí, como Málaga, Bilbao o Santiago de Chile, donde también tengo familia. Van a ser dos años muy intensos. En otoño del año que viene volveremos a América y en 2027 recorreremos Estados Unidos y capitales europeas como París, Londres, Berlín o Milán.

– En la final de 'La Voz' interpretó 'A mis 36'. ¿Cómo se ve quince años después de sus comienzos? ¿Se reconoce en el chaval que, como canta en su disco, con una guitarra vieja, soñó pasito a pasito?

– No hago ese tipo de reflexión. Me gusta la relación sana que tengo con la industria y el respeto que tengo por esta profesión y por todo el trabajo de la gente que hay detrás. Pase lo que pase, no estoy solo en este proceso. Soy un privilegiado por poder vivir de mi pasión. Me sigo reconociendo en el chaval que empezó componiendo con una guitarra vieja y colgando vídeos. Cuando empiezo un disco me vuelvo loco al meter cosas y luego regresas a lo esencial, a hacer las canciones solo con guitarra o piano para luego añadir lo que necesitan, sin que nada les sobre.

– En aquellos inicios le confundían con Pablo López por ser ambos malagueños, pianistas, compositores y a la postre también mentores televisivos. ¿Sigue pasando?

– Eso le pasaba más a él porque empezó más tarde. Somos muy buenos amigos y solíamos bromear sobre ello. Menos mal que nos llevamos bien, porque sería terrible si no nos soportáramos y nos estuvieran comparando o confundiéndonos todo el tiempo, nos decíamos. A Pablo le quiero mucho y coincidir con él es siempre un placer.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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