Javier Lacort
Editor Senior - TechJavier Lacort
Editor Senior - Tech Linkedintwitter2098 publicaciones de Javier LacortHoy es 1 de septiembre. Desde hoy, John Ternus es el CEO de Apple. Ninguna sorpresa, el relevo lleva anunciado desde abril. Pero una cosa es saberlo y otra cosa es que pase. Y pasa hoy, ocho días antes del evento del iPhone (donde estaremos para contároslo desde allí). El primer acto público de Ternus como CEO va a ser presentar un iPhone. O varios.
Las cifras ya nos las sabemos: Apple valía unos 350.000 millones de dólares cuando Cook cogió el mando en 2011 y hoy vale casi 4,7 billones, factura 400.000 millones al año y gana unos 100.000 millones.
Este no es un artículo sobre estos números. De eso ya está Internet lleno. Lo que quiero contar hoy es otra cosa. No qué deja Cook como legado, sino qué dice la elección de Ternus y no de otro candidato. Porque en cualquier empresa, una sucesión es la respuesta a una pregunta que el consejo de administración se ha hecho en privado: cuál es el problema que esa empresa va a tener durante los próximos diez años. En Ternus está la respuesta.
Apple no tiene divisiones y eso la hace diferente
Primero hay que entender algo sobre Apple que es clave en todo lo demás: Apple está organizada por funciones, no por divisiones. Es más importante que un detalle tonto de organigrama. De hecho es de lo más determinante que hay.
En Google, en Amazon o en Microsoft ha divisiones. Hay un negocio de cloud con su jefe, su cuenta de resultados y su presupuesto. Hay un negocio de publi con lo mismo. El CEO de una empresa así es básicamente un asignador de capital. Decide cuánto dinero va a cada negocio, a quién asciende y a quién se carga.
En Apple no existe una división llamada 'iPhone' ni una división llamada 'Mac'. Existen en los resultados financieros, pero no en el funcionamiento interno ni en el organigrama. No hay un Mr. iPhone con su cuenta de resultados. Hay Ingeniería de Hardware, hay Servicios, hay Software, hay Marketing, hay Tiendas... y todas esas funciones se cruzan en un único punto de Apple: la mesa del CEO.
Esto lo explicó genial hace unos años un artículo de Harvard Business Review escrito por gente que había estudiado Apple por dentro. La idea es que los expertos dirigen a expertos (por ejemplo, quien manda en cámaras sabe de cámaras) y que nadie por debajo del CEO tiene una visión realmente completa del producto.
La consecuencia es que el CEO de Apple no es un asignador de capital, sino algo más parecido a un árbitro de decisiones técnicas. Es quien decide si el iPhone debe adelgazar 0,3 mm porque se ve más chulo o si es mejor dejarlo grueso para que le quepa más batería. Es quien decide si sacamos este año esa función nueva aunque sea a medias, o si la retrasamos un año para lanzarla completa. Es quien decide si el margen de un producto puede sacrificarse a cambio de una pieza mejor o no.
Ese trabajo no se puede delegar. Estructuralmente no hay nadie más que pueda hacerlo.
Por eso el pasado profesional del CEO de Apple no es un CV sin más sino que ese pasado se acaba convirtiendo en la lógica por defecto de la empresa. Porque en una organización así, casi siempre hay empates. Cada nueva función llega a la reunión con un argumento legítimo que le lleva la contraria a la función del de al lado. Operaciones tiene razón, pero Ingeniería también tiene razón, Marketing también, y hay que decidir. Y cuando hay empate, el empate lo rompe la forma de pensar del que manda.
En XatakaApple lleva años afinando el iPhone en silencio en el corazón de Madrid. Hemos entrado en su búnker secreto para descubrirloDurante quince años, los empates en Apple los ha roto un hombre que venía de Operaciones. Y se han roto hacia donde alguien de Operaciones suele inclinarse: hacia el margen, hacia el calendario, hacia el volumen. Hacia lo predecible, hacia lo que se puede fabricar cien millones de veces sin que la cadena reviente. Eso explica por qué la Apple de 2026 es la que es y no es otra.
Esto no es una crítica. Esto es lo que ha construido una de las máquinas más rentables de la historia del capitalismo. Quizás la que más.
Pero a partir de hoy los empates los rompe un ingeniero de hardware. Mi intuición es que se romperán hacia otro sitio.
El producto que sí inventó Cook
Dice el cliché que Cook ha sido un grande del Excel y de los albaranes, pero que nunca ha inventado realmente nada nuevo. Creo que es un cliché falso. Cook sí ha inventado un producto y no me refiero a Vision Pro ni a AirPods. Cook inventó la conversión de una base instalada en una renta. Servicios, cuando llegó Cook, era una línea casi residual. Hoy factura 30.000 millones por trimestre, y subiendo. El 28% de todo lo que ingresa Apple. Pero con márgenes muy superiores a los del hardware.
También hay un segundo producto atribuible a Cook: la capacidad de mover muchos cientos de millones de dispositivos al año a través de una cadena de suministro que, durante la segunda mitad de su mandato, se ha comido todas las turbulencias logísticas y geopolíticas imaginables (COVID, aranceles, guerra comercial, confinamiento en Foxconn, canal de Suez, escasez de chips...) sin que prácticamente se notara. Durante quince años la logística de Apple ha sido tan buena que nadie piensa jamás en ella.
Se hace mucho una comparación entre Cook y Ballmer por ser el CEO de operaciones que triplicó con creces los ingresos de Microsoft pero nunca llegó a lanzar una categoría nueva. Es una comparación tentadora pero pincha en lo importante: Ballmer perdió el cambio de plataforma. El móvil pasó por delante de Microsoft y a Microsoft se le quedó la cara que ponen las vacas cuando ven pasar el tren. Llegaron al móvil tarde y mal.
Apple en cambio no perdió el tren del móvil. Apple es el móvil.
No lo digo negando el papel de Android (sería necio): Android está en 7 de cada 10 móviles del mundo y en España la proporción es aún mayor. Pero Android no controla la plataforma. Android no es una empresa sino un sistema operativo repartido entre decenas de fabricantes. Google pone el software y casi nunca pone el móvil. Samsung y Xiaomi casi siempre ponen el móvil pero no ponen el sistema. El chip lo suele poner un tercero. Y la tienda, que es por donde pasa el dinero, va por otro sitio.
En XatakaApple ha dado el giro más silencioso de su historia: sus equipos de diseño ya no reportan a diseñoApple es la única que tiene esas cuatro capas a la vez: chip, sistema operativo, dispositivo y tienda. Por eso, con menos de un tercio de los móviles del mundo, se queda con la gran mayoría de los beneficios de este sector. Por eso es donde los desarrolladores suelen querer llegar primero. Y por eso es la referencia contra la que se diseña casi todo lo demás.
Microsoft, en 2013, no tenía ninguna de esas cuatro capas en el móvil. Estaba completamente fuera. Apple está dentro y lo está en la posición más cómoda que existe.
Así que el riesgo al que se enfrenta ahora Ternus no es el de Nadella. Ternus no hereda una empresa que se ha quedado fuera: hereda una que está dentro, que gana muchísimo dinero y a la que le está pasando otra cosa más lenta.
Un ingeniero mecánico para una industria que mira a los modelos
Cuando en Microsoft se hizo evidente el atasco, nombraron a Satya Nadella, que venía de la nube. Justo cuando la industria se estaba yendo a la nube.
Apple, atascada en la IA, ha nombrado a un ingeniero mecánico. A alguien que lleva 25 años haciendo que las cosas encajen, que no se recalienten, que no se doblen y que se puedan fabricar. Justo cuando la industria se está yendo a modelos, software y nube.
Puerta grande o enfermería. Apuesta a la contra con toda la intención o error histórico.
Sin mitomanías ni azúcar, creo que tiene más de lo primero, porque es coherente con lo que Apple lleva tiempo diciendo aunque no lo diga así: que la IA no se decidirá por modelos listos sino por dispositivos que la lleven encima.
Si esa premisa es cierta, Ternus es el CEO perfecto, el que había que nombrar. Si resulta falsa, Apple habrá escogido a un maestro de los chasis para ganar una carrera que se decide en los motores.
Siri va a la Google School
Hay dos cosas que van a pasar a la vez:
La primera es la nueva Siri, que funciona con Gemini y por la que Apple paga a Google unos 1.000 millones de dólares al año. Los modelos que mueven a Siri son de Apple, cierto. Los Apple Foundation Models. Pero están refinados a partir de los mejores modelos de Gemini. Eso tiene un nombre en la industria: destilación. Coges el modelo más avanzado que existe y lo usas de profesor para entrenar al tuyo. Y el modelo más potente de Apple, el del razonamiento pesado, corre sobre GPUs de NVIDIA alojadas en infraestructura de Google. Arquitectura de Apple, centros de datos de otro.
En la WWDC de junio, Apple montó una sesión con Federighi, el responsable de Siri, el vicepresidente de IA y el de software dedicada en buena parte a enumerar lo que Sirino usa de Google. No usa código cliente de Gemini. No usa los modelos que Google despliega para sus clientes. No usa su infraestructura de consumo. No usa su buscador como base de conocimiento. Y de Google Assistant, dijo Federighi, la cantidad que usa Apple es "ninguna". Cinco negaciones. Nadie pone a cuatro jefazos en un escenario a negar algo que no le preocupa.
Imagen: Applesfera.La segunda es que dentro de ocho días, en Cupertino, todo apunta a que Apple presentará su primer iPhone plegable. Y un plegable es el producto de ingeniería mecánica más difícil que ha intentado Apple en mucho tiempo, más incluso que las Vision Pro: bisagra, pliegue de la pantalla, rigidez, disipación, resistencia a miles de aperturas... Eso es, literalmente, el trabajo de Ternus.
Un cuerpo diseñado en casa con un cerebro que ha aprendido a pensar en la escuela del vecino. El nombramiento de Ternus ratifica esa jerarquía: lo único que Apple no delega de ninguna manera es el cuerpo.
Depender de otro no es rendirse. Apple lleva toda la vida haciendo esto: usó los mapas de Google hasta que hizo los suyos, compró módems a Qualcomm hasta que hizo los suyos, compró procesadores a Intel durante quince años hasta que hizo Apple Silicon (probablemente el mejor movimiento técnico de la era Cook, y en el que Ternus tuvo un papel central). El patrón es siempre el mismo: depende, aprende, interioriza. Si esto es la etapa Intel de la IA de Apple, no hay drama: es un puente.
Pero hay una diferencia importante. A Intel le comprabas una pieza, y una pieza la sustituyes el día que la tuya es mejor: es una transacción, tiene fecha de caducidad y la decides tú. Un profesor no funciona así. De un profesor te gradúas, o no te gradúas. Si tu modelo se refina a partir de la frontera de otro, tu techo es el techo del otro. Y cada vez que el otro sube el suyo, tú vuelves a necesitar unas clases de repaso.
Por eso el reloj corre distinto. Un procesador de Intel no se volvía mucho mejor cada tres meses, pero un modelotop sí. La distancia entre el mejor modelo del mundo y el que puedas hacer en casa no está quieta mientras te preparas, se ensancha mientras te preparas. Y más deprisa si a la vez se te va el jefe de IA, como se fue John Giannandrea, y el talento que debería cerrar esa distancia acaba en Google, en Meta y en OpenAI, que es lo que lleva pasando dos años.
Con Intel, el tiempo jugaba a favor de Apple. Con los modelos, juega en contra. Eso no invalida la apuesta pero sí la hace más urgente.
Imagínate que Florentino...
Cook no se va del todo. Se queda como presidente ejecutivo del consejo, y para que eso sea posible Art Levinson, que era el presidente, baja a consejero independiente principal.
En una gran empresa esto es delicado. Que el CEO saliente se quede de presidente ejecutivo no suele gustar a todo el mundo porque difumina quién manda y le pone al nuevo un jefe que no ha terminado de jubilarse. Imagine usted que Florentino deja la presidencia del Madrid, llega un presidente nuevo, y él se queda en el club con un cargo hecho a medida para llevar la relación con la UEFA, la FIFA, LaLiga y los derechos de televisión. No un cargo honorífico de salir al palco el día del aniversario a repartir besos, sino uno real, con despacho, agenda y silla en la junta. Sobre el papel manda el nuevo: él firma, él elige entrenador y él da la cara. Pero cuando la UEFA quiera hablar con el Madrid, ¿a quién cree usted que va a llamar?
Ahí está el tema. Una sucesión no se consuma el día que se firma el traspaso de poderes, sino el día en que los de fuera dejan de llamar al que estaba antes. Y el cargo de Cook parece diseñado exactamente para que eso no ocurra. Esto es intuición personal, no información oficial, pero me huelo que por ahí van los tiros.
En XatakaEl ocaso de la "cultura Apple". La devoción ciega ha evolucionado hacia un entusiasmo críticoApple lo ha hecho igualmente y ha dicho para qué: Cook se dedicará a la relación con gobiernos y reguladores. Apple acaba de partir en dos el puesto de CEO y ha convertido la mitad política en un cargo permanente. Porque los próximos años van a ir mucho por ahí: aranceles, China, la DMA, la App Store, qué pasa con los 20.000 millones al año que Google paga por ser el buscador por defecto, la verificación de edad, la ley europea de IA... Eso no lo gestiona un director de relaciones institucionales "raso". Lo gestiona alguien a quien un presidente de Gobierno sí le coge el teléfono.
Y ahí está, para mí, el legado real de Cook, mucho más que las cifras: ha hecho tan grande el trabajo de tratar con los Estados que ese trabajo ha necesitado su propia silla. Apple ha institucionalizado la geopolítica.
Aunque también hay que decirlo: el consejo se ha dejado una red de seguridad. Si Ternus falla, el CEO anterior sigue en el Apple Park y no en su casa regando petunias. Eso protege a la empresa y limita al nuevo, las dos cosas a la vez.
Adiós a toda una generación
El relevo no es solo de Cook. En los últimos años ha habido muchos movimientos:
- Luca Maestri ya no es director financiero.
- Jeff Williams se ha ido.
- Katherine Adamss se ha ido.
- Lisa Jackson se ha ido.
- Deirdre O'Brien, cuarenta añazos en la empresa, apunta también a la salida.
- Greg Joswiak, lo mismo a medio plazo.
- Eddy Cue hará lo mismo tarde o temprano, y su cartera es tan grande que cuando se vaya habrá que trocearla.
- Y Johny Srouji, el hombre del silicio, llegó a plantearse irse, y muy en serio. La respuesta de Apple fue inventarle un cargo, Chief Hardware Officer. Cuando una empresa se inventa un puesto de nivel C para retener a alguien, te está diciendo clarinete qué tiene miedo de perder.
Lo que va a pasar en Apple estos dos años es que se retira el último equipo que aprendió el oficio con Steve Jobs delante. Ternus será el primer CEO de Apple cuyo comité de dirección elige él entero. Eso es una mayor libertad de la que ha tenido ningún CEO de Apple desde 1997. Y también menos frenos.
Las cinco cosas a observar
- El 9 de septiembre, si Ternus abre la keynote y si presenta él el plegable. Cook debutó seis semanas después de coger el puesto, con el iPhone 4S, el día antes de que muriera Jobs. Ternus debuta a los ocho días.
- Cuánta IA hay en esa keynote y quién la presenta. El reparto de minutos en un escenario de Apple nunca es casual.
- Cuál es la primera compra grande de Ternus. Si Apple compra una empresa de modelos, es que quiere dar un paso hacia allá. Si no compra nada, es que cree que la cosa va bien como va.
- Qué pasa con la línea Vision. Es el producto más caro de mantener y el que peor encaja en una lógica de ingeniero pragmático, al menos hasta que haya versiones más baratas.
- Dónde aparece Cook. Si empezamos a verle más en Washington y en Bruselas que en Cupertino, la lectura de la presidencia ejecutiva es la correcta.
One more detail
En el comunicado de abril, Cook decía de Ternus que tiene "la mente de un ingeniero, el alma de un innovador y el corazón para liderar con integridad y honor". Una frase preciosa.
En esa frase solo hay una función, la del ingeniero. La del hardware. Y es la que va a romper los empates a partir de ahora.
Apple ha decidido que en la próxima década lo importante no será quién tenga el modelo más listo, sino quién haga el aparato en el que vive ese modelo. Si acierta, hoy es el día en que lo vio antes que nadie. Si se equivoca, hoy es el día en que empezó a llegar tarde.
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