Ampliar
Los coches fúnebres con los cuerpos de los cuatro fallecidos de la familia Zamorano Álvarez, tras la misa celebrada el jueves en Aljaraque (Huelva). Alberto Díaz/EFE Huelva, la provincia más golpeada por la tragedia ferroviaria, llora a sus 27 muertos«Los onubenses hemos perdido la alegría... un minuto lo habría cambiado todo», dice el presidente de la Diputación
Madrid
Sábado, 24 de enero 2026, 00:02
ha dejado 45 fallecidos, ... 27 de ellos (el 60%) residentes en esta provincia andaluza. Los municipios onubenses han ido encadenando funerales para despedir a sus vecinos trazando una geografía del dolor que ha hermanado a la capital onubense con Aljaraque, Punta Umbría, Lepe, Gibraleón, Isla Cristina, La Palma del Condado, Bollullos... los cuatro miembros de la familia Zamorano Álvarez, a quienes despidieron el jueves en una multitudinaria misa en Aljaraque. Imposible olvidar la imagen de esos globos blancos lanzados al aire por los amigos de Pepillo, de 12 años, el más pequeño de las cuatro víctimas mortales.Los Zamorano ocupan la crónica más escalofriante de la tragedia de Adamuz. Regresaban a casa tras haber acudido a ver un partido del Madrid y el musical 'El Rey León', el regalo que les habían traído los Reyes Magos. En el siniestro fallecieron el matrimonio formado por Pepe Zamorano y Cristina Álvarez, el hijo de ambos, Pepe, y su sobrino, Félix. Sólo sobrevivió la hija pequeña Cristina, de 6 años, que resultó con heridas leves y requirió tres puntos de sutura en la cabeza. Con un instinto de supervivencia admirable, la niña se quitó el abrigo para abrirse paso entre los amasijos de hierro y apareció caminando sola, descalza y aturdida en medio del caos, hasta que María, una guardia civil fuera de servicio que viajaba en el mismo tren, la encontró cerca de las vías y la protegió. «No he conocido a una niña más valiente jamás», ha contado la agente.
Noticia relacionada
amigas del cantante Manuel Carrasco, Pepi Sosa y Ana Martín, de Isla Cristina, madre e hija, que regresaban tras realizar, también, el examen de funcionario de prisiones. En su funeral el jueves, sonó un pasodoble solicitado por Carlos, esposo y padre, que conmovió a todos los asistentes; el de David Cordón (50 años), enfermero del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva y padre del futbolista Davinchi (del Getafe y ex del Recreativo), cuya muerte ha conmocionado al deporte onubense; el de Natividad de la Torre, la abuela Nati que regresaba a casa con su hijo y sus tres nietos después de disfrutar de 'El Rey León', igual que los Zamorano; o el matrimonio formado por el periodista Óscar Toro y la fotógrafa María Clauss, muy conocido en Huelva por su activismo social.
Ampliar
Suelta de globos en el funeral de la familia fallecida de Aljaraque.A ellos se suman Miriam del Rosario, Andrés Gallardo (ambos de Lepe), Antonia Garrido, las cuñadas Manuela Barba y Esther Matito, la cubana Tamara Valdés, que tenía una inmobiliaria, o el boliviano Víctor Terán, al que Osiris, su mujer nicaragüense, confiaba en hallar vivo hasta que el martes por la tarde recibió el mazazo. «No ha muerto, le han arrebatado la vida», decía con la voz quebrada y sin saber cómo va a devolver a Víctor a su familia en Bolivia con 9.000 kilómetros de por medio.
Por todos ellos y también por el resto de los 45 fallecidos, los Reyes presidirán en Huelva el Homenaje de Estado el próximo sábado 31 de enero. Allí estará el presidente de la Diputación de Huelva, David Toscano, que fue alcalde de Aljaraque, que reconoce que el impacto emocional ha sido devastador. Describe una provincia sumida «en una tristeza profunda» que ha visto cómo la tragedia tocaba de cerca a amigos, compañeros de trabajo, vecinos y familiares. «En Huelva nos conocemos todos por mil razones. Si no hay una relación familiar o un segundo grado, hay una relación de amistad o coincidencias en algún acto o en alguna fiesta; por eso la gente necesita estar junta, abrazarse y compartir la tristeza».
«Pura impotencia»
Toscano habla con este periódico tras asistir el jueves a la misa en Aljaraque por los cuatro fallecidos de los Zamorano Álvarez y a punto de irse a otro funeral. El hombre está destrozado. «Ves a una familia que ha perdido cuatro miembros en un segundo. Se queda una abuela que ha perdido a dos nietos, un hijo y una nuera, y ante eso no hay consuelo, ni hay palabras. Lo único que puedes hacer es apretar una mano, dar un beso y decir, aquí estamos. Pero no se puede hacer más. Es pura impotencia». Toscano afirma que «la alegría» que caracteriza a los onubenses se ha quedado varada en Adamuz. «Es un palo enorme, porque en Huelva nunca hemos tenido una tragedia así, con tantas personas muertas... y con muy mala suerte», apunta en referencia a los pocos segundos (nueve) que discurrieron entre el descarrilamiento de los vagones del Iryo y el violento choque contra el Alvia. «Un minuto antes o después lo hubiera cambiado todo. Estarían vivos», se lamenta. El político dice sentirse orgulloso de la respuesta «ejemplar y solidaria» de los onubenses, que han triplicado las donaciones de sangre y se han volcado en el acompañamiento a las familias afectadas.
También la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, expresa con profunda emoción el sentimiento de tristeza que atraviesa su ciudad, donde residían diez de los fallecidos. «La ciudad está rota de dolor». Las fiestas patronales en honor a San Antonio Abad, los actos previstos y la presencia en Fitur han quedado suspendidos, porque Huelva «no tiene ganas de fiesta», esgrime. La regidora ha anunciado el hermanamiento entre Huelva y Adamuz, un gesto simbólico destinado a reforzar los lazos de unión y gratitud entre ambos pueblos.
Miranda, que se desplazó a Córdoba a consolar a las familias y visitar a los heridos, relata cómo se vivieron en Huelva las primeras horas tras conocerse el descarrilamiento. Inicialmente, como suele ocurrir en estos casos, existía la esperanza de que el suceso no fuera tan grave. Sin embargo, con el paso de las horas, la llegada de familias desesperadas a la estación de tren de Huelva y, sobre todo, la llegada a las seis de la mañana del lunes de un autobús con los viajeros ilesos (con rasguños o pequeñas heridas que no requerían hospitalización) confirmaron la magnitud de la tragedia. «Nos quedamos muy impresionados cuando vimos que solo venían 32 personas. Aquello fue un mazazo para todos».
Y es que, como admite Miranda, la tragedia ha dejado una huella profunda en Huelva que no se borrará «en dos días», también por las heridas emocionales que arrastran los supervivientes. «Las heridas del cuerpo cicatrizan, las del alma perduran».
En Huelva algo se ha quebrado para siempre. Abrazos entre lágrimas, manos entrelazadas, hombros compartidos... lo resume bien la alcaldesa: «Esta es una ciudad cercana y activa, y estoy acostumbrada a que la gente me pare por la calle para pedirme que resuelva alguna necesidad en sus barrios, pero llevamos días sumidos en un silencio de tristeza compartida. Sí... el cuerpo lo que nos pide ahora es silencio».
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión