Líderes con Propósito
Humanismo tecnológico: la verdadera ventaja competitiva en la era de los algoritmos Regala esta noticia Añádenos en GoogleFernando Campos
Consejero delegado de DKV
09/07/2026 a las 10:25h.Echemos la vista atrás por un instante. ¿Recuerdan cómo era nuestro día a día hace apenas 15 años, en aquel lejano 2011? Vivíamos sin la dependencia absoluta de la mensajería instantánea, sin la posibilidad de pedir comida a domicilio las 24 horas del día, sin la necesidad de conocer en tiempo real lo que ocurría en las antípodas y los teléfonos móviles servían, principalmente, para colgar y descolgar.
En poco más de una década, la digitalización ha reconfigurado nuestra manera de vivir, de consumir, de trabajar y de cómo nos relacionamos con el mundo. Hemos dejado de lado el papel para dar paso a lo online, a los likes, a los emojis y a los memes.
Hoy, en 2026, estamos inmersos en la revolución tecnológica. Nos despertamos cada día con un nuevo avance en inteligencia artificial que nos hace aprender y desaprender de manera constante. La zona de confort apenas dura unas semanas. Entonces, ante este escenario que no para de difuminar los límites de lo que creíamos estable, surge una pregunta que llega también a las mesas de los consejos de administración de todo el mundo: ¿deben las compañías ser más humanas precisamente ahora que la tecnología lo inunda todo?
La tecnología es una aliada, pero el cuidado humano sigue siendo el agente sanador
Para mí, la respuesta es un sí rotundo. Innegociable. En la era de los algoritmos predictivos, la dimensión humana ha pasado a ser esa ventaja competitiva; ese valor diferencial sobre el que construir esa confianza con los distintos públicos de interés. Ya lo avanzaba Steve Jobs cuando decía que la tecnología cobra su verdadero valor cuando camina de la mano de las humanidades, logrando así conectar de verdad con las necesidades de las personas.
Si miramos al tejido empresarial global, esta transformación digital obliga a replantearnos qué es eso de liderazgo y competitividad. Las compañías se encuentran en ese momento donde el control de los datos es necesario pero insuficiente para garantizar la supervivencia en el mercado a largo plazo. Si de verdad quieren competir, deben hacer convivir la eficiencia técnica con la autenticidad cultural y organizativa.
¿Cómo hacerlo? En este nuevo tablero de juego, el éxito está en elegir una brújula en lugar de un reloj. Mientras el reloj se enfoca en medir la velocidad y la rentabilidad del trimestre, la brújula señala al norte, a ese propósito fundacional de cada compañía. Por lo tanto, las organizaciones del futuro serán aquellas que logren poner la herramienta tecnológica al servicio del bienestar colectivo y el progreso social.
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