- La tregua comercial de Busan y los aranceles. La tregua, que vence el 10 de noviembre, es un acuerdo de un año que Trump y Xi alcanzaron en octubre de 2025. Ambos gobiernos buscan decidir si prolongan la tregua arancelaria y si fijan metas de compra de productos agrícolas, energía o aviones Boeing. Se negocia un paquete de unos 30,000 millones de dólares en bienes “no sensibles”, con alrededor de diez categorías en discusión pero sin acuerdo sobre su alcance.
- Tierras raras y minerales críticos. Pekín ha aprovechado su posición dominante en el mercado internacional de estos minerales para llevar a Washington a la mesa de negociación en la guerra comercial. Estados Unidos quiere garantizar un suministro más estable de tierras raras y otros minerales fundamentales para automóviles, electrónica, defensa y tecnología avanzada.
- Inteligencia artificial y chips avanzados. Según Scott Bessent, es muy probable que la seguridad de la IA esté en la agenda de la reunión bilateral, una de las principales peticiones recientes de los líderes empresariales en este sector, mientras Pekín quiere aliviar algunas restricciones a la tecnología china. Se habla también de la competencia tecnológica y los controles a la exportación de chips.
- Taiwán y seguridad militar en Asia. Respecto a este tema, la expectativa es que ambos gobiernos busquen ganancias económicas sin ceder influencia en sus disputas estratégicas más sensibles, por lo que es poco probable un cambio de fondo.
- Irán, seguridad y vehículos. Se prevé hablar de los vínculos económicos de China con Irán y de los precursores químicos del fentanilo. Otros temas mencionados son los extranjeros detenidos y el acceso al mercado automotriz estadounidense, como la construcción de fábricas chinas.
En resumen, Washington busca más acceso a productos y mercados chinos, minerales críticos y compromisos sobre ciertos asuntos de seguridad. Del otro lado de la mesa, Pekín busca alivio en aranceles y restricciones tecnológicas. Cada parte cuenta con sus propias palancas y sus múltiples piezas en varios tableros, como África y América Latina. A la vez, ambos intentan evitar que Taiwán y otros conflictos geopolíticos deterioren la relación económica.
La reunión de mayo en Pekín nos dio muchas fotos, memes y gestos simbólicos que trascendieron en redes sociales, pero fue poco el terreno que ambos adversarios cedieron en la mesa de negociación. ¿Habrá un resultado distinto en Washington?
“Creo que se verán algunos resultados concretos, dado que se trata de una cumbre presidencial, pero no siento que estemos a punto de lograr un avance significativo”, dijo Anna Ashton, analista de comercio con China y fundadora de Ashton Intelligence, a CNBC. “Creo que mantener el statu quo es probablemente la mejor opción para ambas partes”.