Iban Apaolaza, en una imagen reciente como colaborador cultural en la radio Oiartzun Irratia. E.E.
Reportajes Iban Apaolaza, el 'escritor' etarra condenado a 123 años muerto cuando hacía senderismo: sólo cumplió 15 en prisiónEl Supremo lo condenó por el asesinato con coche bomba del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, en 2022 fue trasladado a una cárcel vasca y accedió al tercer grado en febrero de 2025.
Más información: Encuentran muerto al preso de ETA Iban Apaolaza, que estaba en tercer grado penitenciario y había salido a hacer senderismo
Laura Garófano Publicada 6 enero 2026 04:47hIban, de 54 años, salió a caminar el domingo por la mañana a los montes de Oiartzun (Guipúzcoa) y no regresó. La familia, alarmada por la tardanza y las gélidas temperaturas, dio la alerta a las 10 de la noche.
Su cuerpo fue encontrado sin vida la mañana del lunes por los Servicios de Emergencia de Euskadi. Por lo escarpado del lugar tuvo que ser rescatado en helicóptero.
En el dispositivo de búsqueda y de evacuación se emplearon recursos de la Ertzain-etxea de Errenteria, el helicóptero de la Unidad de Vigilancia y Rescate de la Ertzaintza, Bomberos, Policía local y Cruz Roja.
Iban era de Beasain, pero residía en aquella tranquila localidad de 10.000 habitantes gobernada por EH Bildu. Era traductor, escritor y documentalista del periódico Berria, fundado en 2003 tras el cierre judicial de Euskaldunon Egunkaria, un medio vasco clausurado por los mismos parámetros por los que se cerró Egin.
Marlaska avala con un fallo judicial inexistente el tercer grado que la consejera del PSE da a asesinos etarrasUna de sus últimas traducciones al euskera fue El Corto Maltés. Además, tenía un programa mensual sobre literatura en la radio municipal.
También tenía mucha más historia que cualquier otro senderista con mala suerte: era Iban Apaolaza Sancho, era etarra, había asesinado y por ello había sido condenado a 123 años de prisión en el año 2000 por el Tribunal Supremo.
Fue uno de los cuatro autores del asesinato del teniente coronel del Ejército de Tierra Pedro Antonio Blanco. A Pedro Antonio, de 47 años, casado con Conchita y con dos hijos de 15 y 11 años, lo mató con una bomba lapa en Madrid, también un gélido mes de enero de hace casi 26. Fue el atentado con el que ETA puso fin a 14 meses de tregua trampa y a otros 19 sin matar.
Miembro del sangriento Comando Madrid, huyó a Canadá, donde entró de manera irregular y con documentación falsa. Fue detenido allí el 20 de junio de 2007. Llevaba reclamado por la Audiencia Nacional desde 2002 y su nombre figuraba en la lista europea de terroristas. Su detención fue poco después de que, una vez más, ETA retomara las armas. Apaolaza diría luego que aquello no fue casualidad.
Lo contó él mismo en una entrevista al diario Gara en mayo de 2008, mientras rezaba para no ser deportado a España e iniciaba una huelga de hambre. "Me arrestaron en el ferry que une la ciudad de Quebec con Levis. Al llegar a la terminal de Quebec, me estaban esperando varios miembros de la Policía Montada de Canadá y de la Surette de Quebec y una vez arrestado me llevaron a la comisaría de la Policía Montada".
Natural de Beasain, la Audiencia Nacional, en su sentencia de 24 de marzo de 2014, lo condenó a 123 años de cárcel por asesinato. Fue el único de los condenados que la recurrió al Supremo, que la ratificó un año después.
Su periplo carcelario comenzó en 2008 y lo llevó, entre otras prisiones, a Albolote (Granada), donde impartió clases de inglés a otros reos. La granadina era la segunda penitenciaría de España con mayor número de etarras, y se la recuerda por haber albergado a los más duros de la organización terrorista.
Mikel Buesa, después de que el PSOE le conceda el tercer grado al etarra que mató a su hermano: "Es un pago a Bildu"En el módulo 3, donde estuvo interno, no se le recuerda como conflictivo. Si la estrategia general de los terroristas vascos era no participar en ninguna actividad de las cárceles en las que estaban, Iban fue el único de los 12 que lo hizo sin desmarcarse y sin señalarse.
Lo logró en 2018 ganando el primer premio del XII concurso literario de la cárcel con un relato titulado con el nombre 'Veneno'. Su buena pluma ya le hizo quedar segundo en el mismo certamen en 2015.
Luego recaló en Logroño, desde donde fue trasladado en abril de 2022 a Álava, ya en el País Vasco. En septiembre de 2033 habría cumplido las tres cuartas partes de su condena, pero en febrero de este año el Gobierno vasco accedió a concederle el tercer grado.
En 2022 comenzó a colaborar con la emisora municipal de Oiartzun dirigiendo el programa Literhari. En su biografía rezaba que era licenciado en Sociología y Antropología, que tenía un Posgrado en la Escuela de Escritores, que era estudiante de Estudios Ingleses y que se estaba doctorando en sociología.
Causas pendientes
En 2023, aún en prisión, fue llamado a declarar por videoconferencia ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz -junto con los otros tres miembros del Comando Madrid- por su supuesta responsabilidad en el atentado con coche bomba con el que ETA asesinó, el 30 de octubre de 2000, al magistrado de la Sala Militar del Tribunal Supremo José Francisco Querol.
En aquel atentado también murieron el chófer, el escolta (Armando Medina y Jesús Escudero) y un conductor de autobús de la EMT, Jesús Sánchez.
Apaolaza fue el único de los cuatro etarras que abrió la boca ante el juez. Lo hizo para desmarcarse. Se mostró sorprendido por estar imputado y aseguró que en la fecha en la que se produjo el atentado "ya no estaba en Madrid".
Precisamente este pasado mes de octubre, la hija del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, Almudena Blanco Martín, escribió una carta al periódico El Correo titulada 'Carta de una víctima de ETA: el terrorismo para radioyentes'.
En ella narra que "hace un par de días encontré, sin querer, información actualizada sobre Iván Apaolaza". El asesino de su padre. Es "un terrorista arrepentido… aparentemente. Es un hombre nuevo, lleno de vida y de proyectos como, por ejemplo, colaborando en la emisora de radio Oiartzun Irratia".
Una emisora que "se presenta como una radio pública puramente vasca de Oiartzun, dinámica y abierta a toda la ciudadanía: 'Oiartzun Irratia es popular, abierta, participativa, inclusiva, igualitaria, vascoparlante y diversa'. ¡Y vaya si lo es! Tan abierta y diversa que tienen a un asesino terrorista como locutor".
La mujer se lamentó: "Debe de ser a esto a lo que llaman convivencia y perdón: las familias de las víctimas tragamos, los terroristas viven la vida que otros no pueden".
También subrayó que no puede "hacer como que nunca pasó. Porque sí pasó: sí asesinaron a mi padre. No puedo superar que los terroristas sigan saliendo de prisión de forma prematura y sin haber cumplido con la Justicia. Por mucho que me intenten convencer con el mantra del perdón y la tan traída convivencia".
En 'Veneno', el relato con el que Apaolaza ganó el premio literario en la cárcel de Albolote y apuntaló el primer peldaño de su escalera hacia la libertad, escribió: "En estos días donde todavía el veneno corre libremente por el patio, yo lloro. Lloro por dentro, lloro por fuera".
"Mi reflejo mortuorio me acompaña. Vaya donde vaya, no consigo esconderme ni en el rincón más oscuro de la cárcel. Intento apartarlo de mí agarrándome al pequeño haz de luz que sigue conmigo. Pero siento que esa luz se escapa, se escapa, se escapa…"
El etarra cerró a continuación el relato con dos frases:
"¡Y no quiero morir!
¡Quiero vivir!"