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Imputan a un profesional del cine en Francia por haber violado o abusado de 34 niños

Imputan a un profesional del cine en Francia por haber violado o abusado de 34 niños
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El agresor grabó más de 120 vídeos de las agresiones cometidas sobre los compañeros de escuela de sus hijos, que tenían entre tres y nueve años en el momento de los hechos
Imputan a un profesional del cine en Francia por haber violado o abusado de 34 niños

El agresor grabó más de 120 vídeos de las agresiones cometidas sobre los compañeros de escuela de sus hijos, que tenían entre tres y nueve años en el momento de los hechos

Regala esta noticia Parque infantil. (R. Jiménez)

Enric Bonet

París

30/04/2026 Actualizado a las 16:04h.

Un nuevo caso de violencia sexual XXL hace correr ríos de tinta en Francia. El diario 'Le Monde' ha revelado esta semana la imputación de ... un hombre, de 40 años, por haber violado o agredido sexualmente a 34 niños. Los hechos ocurrieron entre 2020 y 2024 en el pueblo de Lucenay, situado a unos 20 kilómetros de Lyon (centro-este del territorio galo). Aunque el número de víctimas es inferior, esta historia espeluznante recuerda el caso del cirujano Joël Le Scouarnec, condenado en mayo del año pasado a 20 años de prisión por haber abusado de 299 menores durante 25 años, o de Jacques Leveugle, encarcelado por haber abusado o agredido a 89 menores de edad.

Más de 300 vídeos y fotos de los abusos

El agresor confeso trabajaba como asistente de dirección en el sector audiovisual. Había participado en el rodaje de conocidas producciones en Francia, como la serie 'Kaamelott'. Las numerosas imágenes que tomó de sus víctimas han resultado una prueba clave para que los agentes determinen el carácter masivo de sus abusos. En su ordenador hallaron hasta 127 vídeos y 197 fotos de los actos cometidos, que había grabado con el móvil, una tableta o con una cámara escondida en un despertador.

En algunas de esas grabaciones se ve a los jovencísimos chicos que se quejan o intentan escabullirse mientras los penetran con los dedos, les masturban o les hacen una penetración bucal. Romain G. también se aprovechaba de su edad para engatusarles. Por ejemplo, les decía que iban a jugar a un juego para adivinar gustos con los ojos cerrados y entonces introducía su miembro en la boca de los infantes. En otras imágenes, sin embargo, «las víctimas, estando dormidas o despiertas, no reaccionan físicamente y están inertes a pesar de las penetraciones sexuales o digitales que sufren», escriben los agentes en el informe policial.

Esto ha comportado que los investigadores se pregunten si el pederasta recurrió a somníferos o antidepresivos para anestesiar y adormecer a las víctimas, reproduciendo un 'modus operandi' parecido al de las violaciones sufridas por Gisèle Pelicot. Como también sucedió con el caso de Mazan, las grabaciones del mismo agresor han resultado un elemento clave en este enésimo episodio muy grave de violencia sexual.

Cometía las violaciones en su domicilio

«Hubo el caso de Mazan, esperemos que ahora no se produzca el de Lucenay», afirmaba con resignación a 'Le Monde' un vecino de esta pequeña localidad acomodada y conocida por sus campos de golf. Este pueblo residencial, con poco más de 2.000 habitantes, ha quedado conmocionado por lo ocurrido. La mayoría de las víctimas eran chicos y alumnos de la única escuela de Lucenay. Algunos de ellos compartían aula con el hijo o la hija del agresor, que solía invitarlos a su casa que había convertido en un aparente paraíso lúdico para los infantes. Había una piscina, una cabaña, toboganes y numerosos videojuegos y películas.

Organizaba numerosas fiestas de aniversario o de pijama en aras de violar y cometer agresiones que pueden dejar secuelas de por vida a las víctimas. Tras cuatro años en que actuó sin que los descubrieran, algunos padres lo denunciaron a finales de 2024 después de que algunos niños se quejaron de que «nos ha mirado y tocado el pene». Entonces, la policía lo interrogó, pero lo dejó en libertad. Fue en ese momento cuando intentó suicidarse colgándose de un árbol y escribió una carta en que confesaba su obsesión pederasta.

«Pienso que nací así, no elegí querer a los chicos, a los chicos muy jóvenes. (…) Me odio, pero nunca he tenido la fuerza para hablar de ello», afirmaba. El acusado ha dicho haber sido agredido sexualmente cuando tenía 9 años por un primo mayor, a cuyos hijos el mismo Romain G. violaría décadas después. Tras haber sido incapaz de hablar en el pasado y de curarse psicológicamente, terminó cometiendo actos muy graves. Los agentes especializados en delitos sexuales en Francia estiman que entre un tercio y la mitad de los pederastas fueron agredidos cuando eran niños.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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