- El petróleo prepara una nueva escalada con el fin de la tregua
- EEUU amenaza con una guerra económica "nunca vista" a Irán
La finalización sin éxito este fin de semana de la tregua decretada entre Estados Unidos e Irán el pasado 17 de junio con la firma del Memorándum de Islamabad para desbloquear el conflicto desatado en el Golfo Pérsico ha devuelto la crisis a la casilla de salida.
Los catorce puntos de aquel acuerdo, entre los que estaban no solo el cese de las hostilidades sino también medidas que beneficiaban a Irán como el alivio de las sanciones o el desbloqueo de fondos congelados, hicieron creer a muchos analistas que en aquella ocasión la paz en la región tenía por fin bases sólidas, pero todo ha resultado ser un espejismo.
Pasados estos sesenta días el documento se ha convertido en papel mojado y todo hace pensar que el estrecho de Ormuz volverá a cerrarse a cal y canto, presionando sobre los precios energéticos, con lo que eso puede suponer para tensionar una economía mundial que estaba sacando partido a la distensión.
El panorama ahora es otro. Ayer mismo, Donald Trump amenazó con bombardear Omán por ultimar un acuerdo paralelo con Irán para reabrir Ormuz. El presidente norteamericano recurre de nuevo a su ya conocida retórica de amenazas sin que nadie sepa muy bien el alcance real de las mismas y el efecto que las medidas que plantea tendrán sobre Occidente.
De momento, Trump pide, una vez expirado el plazo de la tregua, la rendición incondicional de Irán bajo la amenaza de decretar una guerra económica total contra aquel país. No parece que el régimen de los ayatolás se vaya a plegar y de momento el aumento de la tensión ha empujado al Brent por encima de los noventa dólares.
Vistos los antecedentes, es muy difícil pronosticar en qué medidas concretas se va a traducir la última advertencia de Trump, pero lo que es seguro es que la vehemencia con la que actúa el presidente norteamericano recupera la incertidumbre en los mercados.
Cabe esperar que la escalada del conflicto no avance al mismo ritmo que las declaraciones de Trump porque la nueva coyuntura tampoco es favorable para sus intereses. Cada vez están más cerca las elecciones en Estados Unidos, previstas para el próximo 3 de noviembre, que van a determinar qué partido controlará el Congreso en la segunda mitad del mandato de Trump.
Y con este nuevo escenario de incertidumbre, que es muy posible que se refleje pronto en la economía de los norteamericanos, Trump y los republicanos tienen mucho que perder.
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