Donald Trump sigue la operación de captura de Nicolás Maduro. Reuters
Tribunas Incertidumbre y dilemas de la Venezuela post-MaduroEs una humillación para el Kremlin que Estados Unidos sea capaz de ejecutar en menos de tres horas lo que Moscú ha sido incapaz de hacer en tres años en Ucrania.
Nicolás de Pedro Publicada 4 enero 2026 02:22hTodo abierto y en el aire. Ese es el resumen honesto en este momento de la situación en Venezuela.
La única certeza es que Estados Unidos ha conducido con éxito una espectacular operación de infiltración en Caracas para capturar y exfiltrar a Nicolás Maduro.
A partir de ahí, incertidumbre y dilemas. El principal, y del que depende todo lo demás, es quién se hará cargo del poder en Venezuela y para qué.
De la sorprendentemente errática y chapucera rueda de prensa desde Mar-a-Lago cabe colegir algo más que una sospecha sobre un aparente entendimiento de Washington con la vicepresidenta y ministra de Petróleo, Delcy Rodríguez, para que tutele la situación.
Al menos formalmente y acaso temporalmente, porque Trump ha dejado claro que "Estados Unidos va a dirigir Venezuela".
Si ese entendimiento existe, cabe inferir que el deseo de Washington es evitar el caos en Venezuela y que confía en que Delcy Rodríguez será capaz de mantener el control de la situación.
Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino.
Y eso, desde la distancia, parece mucho suponer.
Por un lado, si ese es el plan, la actual vicepresidenta tendrá que o bien neutralizar o bien alcanzar una entente con, al menos, los otros dos grandes prebostes del régimen: el general Vladímir Padrino y Diosdado Cabello.
El primero, Padrino, es ministro de Defensa y controla las fuerzas armadas y con ellas, el núcleo duro del cártel de los Soles.
El segundo, Cabello, es ministro del Interior y responsable del Servicio Bolivariano de Inteligencia, infestado de agentes y operadores cubanos, y de los temidos Colectivos.
Es decir, los grupos armados irregulares capaces de desatar el caos y la violencia en las calles de Caracas, Maracaibo y el resto de ciudades venezolanas.
De esta manera, ambos controlan los elementos de fuerza del país. Y eso, en una situación como esta, puede resultar mucho más determinante que el control político y económico que ejercen Delcy y su hermano, Jorge Rodríguez, presidente a su vez de la Asamblea Nacional.
Y si ese entendimiento previo de Delcy con Washington existe, no parece probable que Padrino y Cabello lo acepten sin más.
Y menos si sospechan que Delcy ha contribuido a la captura de Maduro.
De Delcy a Jorge Rodríguez, la línea de sucesión establecida en Venezuela: ¿qué hay después de Maduro?La amenaza de Trump sobre un segundo ataque "mucho mayor" si los acontecimientos no se desarrollan como espera Washington, resulta, ciertamente, creíble. Pero la posibilidad de establecer una suerte de protectorado sin presencia militar sobre el terreno, no tanto.
Y aunque no ha descartado esa posibilidad, es sabido el poco apetito de Trump por una intervención terrestre a gran escala que entrañe el riesgo de convertirse en un atolladero que obligue a combates contra fuerzas irregulares en zonas urbanas densamente pobladas.
Queda, pues, por ver qué cálculo hacen Padrino y Cabello sobre sus fuerzas y capacidad de supervivencia, y habrá que esperar unas horas, probablemente, días para ver quién se hace con el poder en el Palacio de Miraflores y en qué condiciones.
Por otro lado, aunque Trump la ha descartado en su rueda de prensa, no parece que María Corina Machado y con ella el conjunto de la oposición venezolana vayan a contentarse con ser espectadores pasivos de este proceso.
Su capacidad para movilizar rápido a la gran mayoría de venezolanos dentro y fuera del país es su gran baza.
Eso incluye a la comunidad venezolana y latinos en general en Estados Unidos, para los que una suerte de continuidad del régimen de Maduro, aunque sin Maduro, resultará inaceptable.
Y a eso, Trump puede ser receptivo.
Última hora del arresto de Nicolás Maduro en Venezuela | Donald Trump sostiene que no desplegará tropas si la vicepresidenta Delcy Rodríguez "hace lo que queremos"Porque esta intervención va de Venezuela, pero también de las elecciones de medio término del próximo mes de noviembre. Y esas elecciones gravitarán, sobre todo, alrededor de la inflación y la carestía de la vida.
Así que reactivar la industria petrolera venezolana puede ser un gran negocio y también una gran baza electoral si contribuye al descenso de los precios en Estados Unidos.
Desde luego, y a tenor del número de veces que lo ha mencionado Trump en su rueda de prensa, la cuestión del petróleo está muy presente en los cálculos de la Casa Blanca.
Trump ha hablado de inversiones masivas para reconstruir la industria del crudo venezolano. Recordemos que si se incluyen los crudos pesados y arenas bituminosas de la franja del Orinoco, Venezuela alberga las mayores reservas de petróleo (no convencional) del mundo.
Ahora bien, conviene insistir. En este momento y hora, ese plan (si existe) descansa en la idea de que Delcy Rodríguez mantendrá el poder, cederá el control y/o los beneficios de la industria petrolera a Estados Unidos y ello será aceptado por los elementos duros del régimen, la oposición democrática y con ella la población venezolana.
Suena bastante a cuento de lechera, la verdad.
Dos apuntes telegráficos sobre las derivadas regional y global de la caída de Maduro y ya veremos si del régimen.
Diosdado Cabella levanta un machete junto a un grupo de milicianos de Carayaca. Ministerio del Interior y Justicia de Venezuela
Regionalmente, habrá muchas derivadas, pero dos de ellas me parecen particularmente relevantes en este momento.
La primera tiene que ver con el Esequibo. Venezuela no representaba una amenaza militar creíble, pero sí tenía capacidad para potencialmente desestabilizar a la vecina Guyana.
Una Caracas más acomodaticia con Washington cambia el panorama regional del Esequibo y probablemente, forma parte del cálculo de la intervención de Estados Unidos.
La segunda tiene que ver con Cuba. Suceda lo que suceda en Caracas, la dictadura cubana va a tener más difícil su supervivencia. Y según el runrún dominante, esa sería la gran baza para una posible nominación de Marco Rubio como candidato republicano en 2028.
En clave global, aunque se está hablando (en realidad desde hace años) de un posible entendimiento entre Washington y Moscú para intercambiar Venezuela por Ucrania, Rusia puede verse muy perjudicada a corto plazo por la caída de Maduro.
Dejo de lado la humillación que supone para el Kremlin (y que refleja la furia de algunos comentaristas rusos en las redes) que Estados Unidos sea capaz de ejecutar en menos de tres horas lo que Moscú fue incapaz en Ucrania.
Así es Delta Force, el grupo de operaciones especiales de EEUU que ha capturado y extraído a Maduro de VenezuelaY que lo haga además, al igual que sucedió en Irán, destruyendo por completo y sin mayores dificultades sistemas de defensa antiaéreo rusos.
Pero el verdadero golpe para Moscú puede producirse si, efectivamente, la intervención de Estados Unidos conduce a la reactivación de la industria petrolera venezolana.
Una caída del crudo podría resultar mortal para Moscú en la actual coyuntura.
De ahí que más que un quimérico intercambio (ni Trump puede entregar Ucrania, ni Putin Venezuela), el Kremlin tendrá más incentivos para impedir cualquier transición en Caracas e incluso animar al caos.
Conviene tener en cuenta, pues, el ascendente del Kremlin y sus servicios de inteligencia sobre Diosdado Cabello. A lo que cabe añadir la sólida alianza de Moscú y La Habana.
Así que, de momento, todo abierto y en el aire.
*** Nicolás de Pedro es experto en geopolítica y jefe de Investigación y Senior Fellow del Institute for Statecraft.