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José Vicente de los Mozos, CEO de Indra, y Ángel Escribano, presidente. EFE Indra, el farolillo rojo de la defensa castigado por los líos políticosEl pulso interno y la incertidumbre sobre el control erosionan la confianza del mercado en pleno auge del negocio
Domingo, 29 de marzo 2026, 00:19
... de 2.300 millones de euros en Bolsa en apenas siete días. Esta paradoja resume el momento actual de la compañía: una potencia industrial en expansión frente a una crisis de gobernanza que ha erosionado la confianza del mercado.El origen de la crisis se sitúa en el enfrentamiento entre el presidente, Ángel Escribano, y el principal accionista, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que posee cerca del 28% del capital. La tensión estalló tras las dudas del Gobierno sobre un posible conflicto de interés en la operación para integrar EM&E, empresa vinculada a la familia del presidente y de uno de sus consejeros. La retirada de la operación no ha cerrado la crisis, sino que ha evidenciado una fractura profunda en el consejo y ha abierto un pulso político que sigue sin resolverse.
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acuerdo con Hanwha, con un volumen potencial de 7.240 millones de euros, le otorga autoridad de diseño y propiedad intelectual en sistemas de artillería, un salto cualitativo que sitúa a España en una nueva liga tecnológica. A ello se suma la alianza con Rheinmetall para la fabricación de vehículos militares y la creación de una empresa conjunta con capacidad de generar cientos de empleos.El mercado castiga la acción de Indra por la injerencia estatal en la cúpula de la compañía y el miedo a la inacción
Mientras Europa acelera su rearme y compañías como Rheinmetall o Leonardo refuerzan su posicionamiento en segmentos clave como munición, plataformas o radares, el capital sigue fluyendo hacia el sector como refugio geopolítico. Sin embargo, lo hace de forma selectiva, premiando estabilidad, escala y ejecución. La crisis de Indra introduce así una lección clara: en el nuevo ciclo de defensa, la gobernanza se ha convertido en un riesgo estratégico de primer orden.
A corto plazo, el foco seguirá puesto en la evolución del consejo y en la capacidad de recomponer la relación con el accionista público. Sin una salida clara al conflicto, el riesgo no es solo reputacional, sino también operativo. Indra se juega algo más que su cotización: su credibilidad como campeón nacional en un momento en el que España aspira a ganar peso en la nueva arquitectura de defensa europea.
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