Europa ha cambiado su percepción sobre esta industria. La sostenibilidad es clave para poder desarrollar el programa 'Rearm Europe: Readiness 2030', que prevé movilizar hasta 800.000 millones de euros para esa fecha.
No hace mucho, los inversores centrados en la sostenibilidad excluían las acciones de empresas de Defensa, como fabricantes de armas y municiones. Sin embargo, el nuevo orden internacional está cambiando esta percepción. "Algunos ahora consideran que su inclusión es coherente con la preservación de la paz y el apoyo a la sostenibilidad social. De hecho, la inversión en acciones del sector de Defensa en los últimos años no ha dejado de crecer y la Defensa vuelve a ser el foco de atención de los inversores sostenibles", según figura en un comunicado de la Comisión sobre la aplicación del marco de financiación sostenible y la Directiva de diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial al sector de la defensa del Diario Oficial de la Unión Europea, de diciembre pasado, como recoge el análisis Interpreting Controversial Weapons: Portfolio Construction and Performance Implications de MSCI.
En dicho informe se matiza que "no existe una definición universalmente aceptada de 'arma controvertida', por lo que los inversores deben determinar sus propios criterios de exclusión". Lo más común es que se trate en estos casos de armas químicas, bombas de racimo y material bélico generalmente no aceptado. Salvo un listado de armas prohibidas, la Defensa es compatible con el criterio de sostenibilidad, "como cualquier otro sector", según explicó Andrius Kubilius, comisario europeo de Defensa. "Se trata de establecer límites claros, evitar armas controvertidas, y de evaluar que las inversiones realmente contribuyan a la seguridad y estabilidad", añade Ramón Pueyo, socio responsable de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG en España.
Bajo el paraguas de esta nueva política de aceptación de la Defensa y la seguridad como necesarias en el nuevo marco geoestratégico, "el acceso a la financiación en el sector armamentístico ha evolucionado. Antes, la banca se mostraba restrictiva, pero ahora ofrece, cada vez en mayor medida, productos financieros activamente a estas empresas", como explica EY en su La industria española de Defensa: 10 claves para aprovechar una oportunidad histórica.
El Plan de Inversión en Defensa de la OTAN establece un compromiso colectivo de dedicar el 5% del PIB hasta 2035, y el programa Rearm Europe: Readiness 2030 prevé movilizar hasta 800.000 millones de euros para esa fecha. En España, el Gobierno se comprometió a una inversión adicional de 10.471 millones de euros y a alcanzar o superar el 2,1% del PIB. Según los datos del último Catálogo de la industria española de Defensa 2023-2024, el Registro de la Industria de Defensa (RID) recogía un total de 582 empresas, de las cuales 396 desarrollaron actividad directa vinculada con el sector.
Indra, compromiso para liderar el futuro
Indra Group es una empresa líder en sostenibilidad según índices como The Sustainability Yearbook de S&P Global (Standard & Poor's). El BEI le concedió en 2025 una financiación de 385 millones para impulsar su I+D en tecnologías de Defensa y del espacio, el mayor acuerdo de financiación suscrito hasta la fecha por el BEI en España.
"Al cambio de percepción ha contribuido el esfuerzo de la industria por dar a conocer su impulso a la innovación y al desarrollo de tecnologías duales, con aplicación también civil y un fuerte impacto positivo en la sociedad. También, su papel como sector generador de empleo de alto valor y tractor del tejido industrial e innovador. Al igual que el compromiso del sector de la Defensa con la protección medioambiental, el ahorro, la eficiencia energética y las energías renovables", explica Laura Saralegui, responsable de Sostenibilidad de Indra Group. Quien matiza que "la exigencia en materia de sostenibilidad no cambia y los analistas financieros van a seguir siendo tan exigentes como eran antes, sólo que aceptando a más empresas del sector Defensa, siempre que no tengan armas prohibidas".
"Indra Group busca la mejora continua en materia medioambiental, social y de gobierno (ESG) y la creación de valor para todos sus grupos de interés, tanto a través de su forma de hacer negocios como contribuyendo con sus soluciones y servicios innovadores al desarrollo sostenible, con el objetivo de convertirse en el socio tecnológico por excelencia de sus clientes", dice Saralegui. Esa política se concreta en su Plan ESG 2024-2026, que forma parte del Plan Estratégico Leading the Future, que se estructura en torno a cuatro ejes: gobernanza, integridad y transparencia; productos y servicios innovadores y responsables; planeta y acción climática; y personas, talento, clientes y otros grupos de interés.
Navantia, la sostenibilidad como aliado
"Navantia cuenta con una Política de Sostenibilidad desde 2023 y un Plan Director 2025-2027 que marcan una hoja de ruta en la que se busca implicar a toda la Compañía para convertir a la sostenibilidad en aliado y elemento de competitividad del negocio. Como sociedad mercantil estatal, la ejemplaridad pública apostilla y apuntala la necesidad de alinear esta estrategia", aseguran desde el grupo. Y añaden que "no puede disociarse la inversión en el sector de la Defensa con la inversión en la sostenibilidad en sentido amplio (medioambiental, social y de gobernanza)".
Navantia busca contar con mayor seguridad energética, tener menor dependencia de materiales críticos disponibles en terceros países, un mejor acceso a financiación, una mejora de la innovación que redunde en la eficiencia de los productos y la mejora de la resiliencia de las empresas y de la cadena de valor.
Un entorno cambiante como el actual tiene un reflejo directo en el diseño del producto: "A través del ecodiseño desde las fases iniciales se optimiza el rendimiento ambiental, energético y operativo del buque a lo largo de todo su ciclo de vida. Este enfoque permite reducir consumos, mejorar la eficiencia y reforzar su durabilidad y mantenibilidad, aportando un valor claro al cliente en términos de costes operativos, seguridad energética y disponibilidad de capacidades a largo plazo", aseguran.
El grupo cuenta con indicadores como la intensidad de emisiones gases de efecto invernadero, cuyo objetivo está marcado en la reducción de un 2% anual las toneladas de CO2 hasta lograr el 55% de disminución en 2030 vs 2018; en 2025 alcanzó la reducción del 53,52% en la intensidad de emisiones respecto a 2018. Además de optimizar el consumo de agua, dispone de la certificación Gestión de Residuo Cero (por Bureau Veritas) en todos sus centros, valoriza en torno al 83% de sus residuos y evita su envío a vertedero.
En los ámbitos social y de gobernanza, Navantia también está trabajando, por ejemplo, en torno al 20% de mujeres ya ocupan puestos directivos.
GDLS-Santa Bárbara, nuestra Europa, nuestra responsabilidad
Hace unos meses, el ministro de Defensa de Letonia visitaba las instalaciones del grupo en Trubia (Asturias) para comprobar la evolución de la fabricación del vehículo acorazado Hunter, cuyas primeras unidades se entregarán a ese país a finales de abril. En un momento dado, escribió una frase en una de las barcazas de los vehículos en la que decía: "Nuestra Europa, nuestra responsabilidad". Ahí radica una de las claves, según explican en la compañía: "El nuevo panorama geopolítico ha incrementado la percepción del riesgo y cada vez somos más conscientes de que hemos de asumir la responsabilidad de nuestra Defensa y de que es necesario proteger los valores europeos mediante la disuasión", dicen.
Santa Bárbara utiliza energías renovables, con instalaciones de energía solar en sus fábricas y aplica diferentes estrategias de eficiencia energética. También va cumpliendo los plazos de su compromiso para la reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI). Todos sus centros están certificados con la ISO 14001. Y están empezando a aplicar sistemas de hibridación en los vehículos acorazados que fabrican. "Tomamos todas nuestras decisiones teniendo en cuenta una perspectiva ambiental, social y de gobernanza para fomentar prácticas empresariales éticas y sostenibles", aseguran.
Los orígenes de Santa Bárbara Sistemas se remontan al siglo XVI y es una empresa muy arraigada en su entorno local (Trubia y Alcalá de Guadaíra). "El compromiso con las comunidades en las que estamos es absoluto e intentamos contribuir a su desarrollo", dicen. Además, han desarrollado un exigente código de conducta y creado la figura del responsable local de Ética.
Airbus, el espacio como frontera sostenible
El propósito de Airbus es "ser pioneros en la industria aeroespacial sostenible para un mundo seguro y unido", aseguran en el grupo, y añaden que su política de sostenibilidad "está plenamente integrada con las normas de la CSRD (Directiva sobre la información corporativa en materia de sostenibilidad)".
Desde Airbus han "observado un cambio significativo y necesario en la percepción de los inversores y en el enfoque regulatorio". Aseguran que la Defensa no es sólo un sector comercial, sino una necesidad fundamental para la seguridad y, por tanto, para la prosperidad". Prueba de ello son el Ómnibus de Preparación para la Defensa, de junio de 2025, y el Libro Blanco sobre el Futuro de la Defensa Europea, señales de que la UE está tomando medidas para reducir la burocracia y facilitar inversiones masivas.
En el apartado medioambiental, el objetivo de Navantia es "liderar la descarbonización de la industria aeroespacial, tanto con la reducción de emisiones de nuestros productos como con la reducción de las emisiones industriales de Alcance 1 y 2 en un 63 % para 2030".
En social y gobernanza, además de sus compromisos internos con la diversidad y la seguridad, consideran que sus "productos de Defensa contribuyen al Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 de las Naciones Unidas (Paz, justicia e instituciones sólidas). Y el grupo está comprometido "con prácticas empresariales responsables. Esto incluye rigurosos controles de exportación y el principio de 'comprar europeo' para garantizar una cadena de suministro resiliente y ética".
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