Lunes, 02 de marzo de 2026 Lun 02/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Tecnología

Irán acaba de atacar una base de Europa. La paradoja de España es que condena la guerra, pero EEUU no necesita preguntar para usar sus bases

Irán acaba de atacar una base de Europa. La paradoja de España es que condena la guerra, pero EEUU no necesita preguntar para usar sus bases
Artículo Completo 1,105 palabras
En 1953, en plena Guerra Fría y en un momento de aislamiento internacional, España firmó con Estados Unidos los llamados Pactos de Madrid, un acuerdo que abrió la puerta a la instalación de bases militares norteamericanas en suelo español a cambio de ayuda económica y militar. Aquella decisión, tomada en un contexto geopolítico completamente distinto, acabó convirtiéndose en uno de los pilares más duraderos de la relación bilateral y en un elemento estructural de la arquitectura defensiva occidental en el sur de Europa. Rota, Morón y un regreso. La operación estadounidense e israelí contra Irán ha vuelto a situar a las bases de Rota y Morón en el centro del tablero estratégico. Destructores desplegados permanentemente en Cádiz navegaron hacia el Mediterráneo oriental, aviones de transporte estratégico y cisternas despegaron rumbo a la zona y el sistema Aegis embarcado en buques de la clase Arleigh Burke volvió a actuar como escudo antimisiles.  Rota no es una base más: forma parte del componente naval del escudo antimisiles de la OTAN y, en la práctica, ha servido en varias ocasiones como refuerzo directo de la defensa de Israel frente a salvas iraníes. Lejos de reducirse, la presencia estadounidense se ha ampliado en los últimos años, con cinco destructores ya estacionados y un sexto en camino, consolidando a la base gaditana como pieza estructural de la proyección militar de Washington en Oriente Próximo. En Xataka El Ebro se está llenando de langostinos café, una especie invasora que cada vez nos vamos a encontrar más en el plato Europa cierra filas con Washington. Francia, Reino Unido y Alemania han declarado su disposición a emprender acciones defensivas proporcionadas contra Irán y han coordinado su postura con Estados Unidos. Londres ha autorizado explícitamente el uso de bases británicas para neutralizar misiles en origen, mientras París y Berlín han respaldado la defensa de intereses europeos en la región.  Esta posición del llamado E3 supone un respaldo político y operativo a la estrategia estadounidense y confirma que, en el plano militar, Europa occidental no se ha desmarcado de la ofensiva. Más allá de matices diplomáticos, el mensaje es claro: las principales potencias europeas están dispuestas a facilitar infraestructuras y medios si la escalada lo exige. Primer ataque a Europa. Horas después de que que el primer ministro Keir Starmer anunciara su decisión de autorizar a Estados Unidos a utilizar bases del Reino Unido para lanzar ataques contra los depósitos iraníes de misiles, un dron ha impactado contra las instalaciones militares de la RAF de Akrotiri, en la isla de Chipre. De esta forma se produce un hecho más que relevante en el continente: Irán ha atacado a una base de Europa. La paradoja española. Por su parte, España ha condenado públicamente la intervención y ha apelado a la desescalada y al respeto al derecho internacional. Sin embargo, la paradoja es evidente: mientras el Gobierno critica la operación, buques y medios estadounidenses destacados en Rota han participado en el dispositivo militar.  La clave está en el marco jurídico vigente. Las fuerzas estadounidenses no se encuentran en España por autorización puntual del Ejecutivo de turno, sino en virtud de ese convenio bilateral que regula su presencia y uso de instalaciones. Porque Estados Unidos no necesita pedir permiso caso por caso para cada movimiento operativo ordinario dentro del marco acordado. En esencia, España puede expresar rechazo político, pero la infraestructura ya forma parte de la arquitectura estratégica estadounidense en Europa y el Mediterráneo, y su activación no depende de una consulta improvisada en mitad de una crisis. Qué puede hacer legalmente España. Las bases de Rota y Morón se rigen por el Convenio de Cooperación para la Defensa entre España y Estados Unidos, que se renueva periódicamente y establece las condiciones de uso. España podría, en teoría, denunciar el acuerdo, no renovarlo o exigir modificaciones sustanciales, lo que abriría un proceso diplomático complejo que requeriría plazos formales y notificaciones previas.  También podría intentar limitar determinadas actividades si considerase que exceden lo pactado o vulneran el derecho internacional. Sin embargo, las posibilidades reales de que ese escenario se materialice son más bien pocas. Las bases forman parte del entramado defensivo de la OTAN, generan empleo e inversión, y están integradas en compromisos estratégicos más amplios. Romper o restringir de forma abrupta el convenio implicaría un coste político, militar y diplomático de gran magnitud, tanto en la relación bilateral con Washington como en el seno de la Alianza Atlántica. En Decoesfera Miguel Gómez, experto en cocinas: "Ninguna campana extractora quita del todo los olores en la cocina, pero estos modelos sí que lo hacen" Entre la soberanía y la interdependencia. Si se quiere también, la situación actual revela la tensión estructural que existe entre soberanía formal y compromisos estratégicos. España conserva la potestad jurídica última sobre su territorio, pero ha vinculado voluntariamente parte de su infraestructura militar a un sistema de defensa colectiva.  De esta forma, cuando estalla una crisis como la de Irán, esa interdependencia se hace visible: las decisiones tomadas en Washington, Londres o París tienen reflejo inmediato en puertos y pistas españolas. La condena política puede modular el discurso, pero la realidad estratégica demuestra que Rota y Morón son nodos integrados en una red que trasciende el debate coyuntural y que sitúa a España, quiera o no, dentro del perímetro operativo de la estrategia estadounidense en Oriente Próximo. Imagen | U.S. Naval Forces Central Command/U.S. Fifth Fleet, Armada En Xataka | EEUU amenazó con llevarse la base de Rota a Marruecos. España la ha enterrado con una oferta insuperable: más territorio En Xataka | Una idea inquietante para EEUU comienza a tomar fuerza: si la guerra con Irán dura más de cinco días no va a ganarla - La noticia Irán acaba de atacar una base de Europa. La paradoja de España es que condena la guerra, pero EEUU no necesita preguntar para usar sus bases fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Irán acaba de atacar una base de Europa. La paradoja de España es que condena la guerra, pero EEUU no necesita preguntar para usar sus bases

La situación actual revela la tensión estructural entre soberanía formal y compromisos estratégicos

4 comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-03-02T12:50:06Z

Miguel Jorge

Editor

Miguel Jorge

Editor Linkedintwitter1390 publicaciones de Miguel Jorge

En 1953, en plena Guerra Fría y en un momento de aislamiento internacional, España firmó con Estados Unidos los llamados Pactos de Madrid, un acuerdo que abrió la puerta a la instalación de bases militares norteamericanas en suelo español a cambio de ayuda económica y militar. Aquella decisión, tomada en un contexto geopolítico completamente distinto, acabó convirtiéndose en uno de los pilares más duraderos de la relación bilateral y en un elemento estructural de la arquitectura defensiva occidental en el sur de Europa.

Rota, Morón y un regreso. La operación estadounidense e israelí contra Irán ha vuelto a situar a las bases de Rota y Morón en el centro del tablero estratégico. Destructores desplegados permanentemente en Cádiz navegaron hacia el Mediterráneo oriental, aviones de transporte estratégico y cisternas despegaron rumbo a la zona y el sistema Aegis embarcado en buques de la clase Arleigh Burke volvió a actuar como escudo antimisiles. 

Rota no es una base más: forma parte del componente naval del escudo antimisiles de la OTAN y, en la práctica, ha servido en varias ocasiones como refuerzo directo de la defensa de Israel frente a salvas iraníes. Lejos de reducirse, la presencia estadounidense se ha ampliado en los últimos años, con cinco destructores ya estacionados y un sexto en camino, consolidando a la base gaditana como pieza estructural de la proyección militar de Washington en Oriente Próximo.

En XatakaEl Ebro se está llenando de langostinos café, una especie invasora que cada vez nos vamos a encontrar más en el plato

Europa cierra filas con Washington. Francia, Reino Unido y Alemania han declarado su disposición a emprender acciones defensivas proporcionadas contra Irán y han coordinado su postura con Estados Unidos. Londres ha autorizado explícitamente el uso de bases británicas para neutralizar misiles en origen, mientras París y Berlín han respaldado la defensa de intereses europeos en la región. 

Esta posición del llamado E3 supone un respaldo político y operativo a la estrategia estadounidense y confirma que, en el plano militar, Europa occidental no se ha desmarcado de la ofensiva. Más allá de matices diplomáticos, el mensaje es claro: las principales potencias europeas están dispuestas a facilitar infraestructuras y medios si la escalada lo exige.

Primer ataque a Europa. Horas después de que que el primer ministro Keir Starmer anunciara su decisión de autorizar a Estados Unidos a utilizar bases del Reino Unido para lanzar ataques contra los depósitos iraníes de misiles, un dron ha impactado contra las instalaciones militares de la RAF de Akrotiri, en la isla de Chipre. De esta forma se produce un hecho más que relevante en el continente: Irán ha atacado a una base de Europa.

La paradoja española. Por su parte, España ha condenado públicamente la intervención y ha apelado a la desescalada y al respeto al derecho internacional. Sin embargo, la paradoja es evidente: mientras el Gobierno critica la operación, buques y medios estadounidenses destacados en Rota han participado en el dispositivo militar. 

La clave está en el marco jurídico vigente. Las fuerzas estadounidenses no se encuentran en España por autorización puntual del Ejecutivo de turno, sino en virtud de ese convenio bilateral que regula su presencia y uso de instalaciones. Porque Estados Unidos no necesita pedir permiso caso por caso para cada movimiento operativo ordinario dentro del marco acordado. En esencia, España puede expresar rechazo político, pero la infraestructura ya forma parte de la arquitectura estratégica estadounidense en Europa y el Mediterráneo, y su activación no depende de una consulta improvisada en mitad de una crisis.

Qué puede hacer legalmente España. Las bases de Rota y Morón se rigen por el Convenio de Cooperación para la Defensa entre España y Estados Unidos, que se renueva periódicamente y establece las condiciones de uso. España podría, en teoría, denunciar el acuerdo, no renovarlo o exigir modificaciones sustanciales, lo que abriría un proceso diplomático complejo que requeriría plazos formales y notificaciones previas. 

También podría intentar limitar determinadas actividades si considerase que exceden lo pactado o vulneran el derecho internacional. Sin embargo, las posibilidades reales de que ese escenario se materialice son más bien pocas. Las bases forman parte del entramado defensivo de la OTAN, generan empleo e inversión, y están integradas en compromisos estratégicos más amplios. Romper o restringir de forma abrupta el convenio implicaría un coste político, militar y diplomático de gran magnitud, tanto en la relación bilateral con Washington como en el seno de la Alianza Atlántica.

En DecoesferaMiguel Gómez, experto en cocinas: "Ninguna campana extractora quita del todo los olores en la cocina, pero estos modelos sí que lo hacen"

Entre la soberanía y la interdependencia. Si se quiere también, la situación actual revela la tensión estructural que existe entre soberanía formal y compromisos estratégicos. España conserva la potestad jurídica última sobre su territorio, pero ha vinculado voluntariamente parte de su infraestructura militar a un sistema de defensa colectiva. 

De esta forma, cuando estalla una crisis como la de Irán, esa interdependencia se hace visible: las decisiones tomadas en Washington, Londres o París tienen reflejo inmediato en puertos y pistas españolas. La condena política puede modular el discurso, pero la realidad estratégica demuestra que Rota y Morón son nodos integrados en una red que trasciende el debate coyuntural y que sitúa a España, quiera o no, dentro del perímetro operativo de la estrategia estadounidense en Oriente Próximo.

Imagen | U.S. Naval Forces Central Command/U.S. Fifth Fleet, Armada

En Xataka | EEUU amenazó con llevarse la base de Rota a Marruecos. España la ha enterrado con una oferta insuperable: más territorio

En Xataka | Una idea inquietante para EEUU comienza a tomar fuerza: si la guerra con Irán dura más de cinco días no va a ganarla

Fuente original: Leer en Xataka
Compartir