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Internacional

Irán empata en territorio enemigo

Irán empata en territorio enemigo
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Persas y neozelandeses ofrecen un partido entretenido con muchos aficionados de origen iraní en las gradas

Irán 2-2 Nueva Zelanda | Grupo G

Irán empata en territorio enemigo

Persas y neozelandeses ofrecen un partido entretenido con muchos aficionados de origen iraní en las gradas

Regala esta noticia Añádenos en Google Rezaeian celebra su gol en el SoFi Stadium. (EP)

Pío García

Enviado especial

16/06/2026 a las 05:42h.

Irán

-

Nueva Zelanda

Beiranvand; Rezaeian, Khalilzadeh, Nemati, Mohammadi; Mohebbi, Ghoddos (Hajisafi, m. 65), Ezatolahi, Yousefi (Ghayedi, m.45); Shariar (Alipour, m. 52), Taremi (Hosseinzadeh, m.79)

Crocombe; Payne (Elliot, m.77), Boxall, Surman, Cacace (Old, m. 67); Stamenic (Bindon, m.90), Bell; McCowatt (Thomas, m. 67), Singh (Randall, m.90), Just; Wood

  • Árbitro César Ramos (mexicano).

  • Goles 0-1, m.7, Just. 1-1, m.31, Rezaeian. 2-1, m.54, Just. 2-2, m.63, Mohebbi

  • Incidencias Encuentro disputado en el SoFi Stadium de Los Ángeles ante 70.100 espectadores.

Si este hubiera sido un partido normal, habría que comenzar diciendo que Irán y Nueva Zelanda ofrecieron un encuentro entretenido, con goles y alternativas. Si ... este hubiera sido un partido normal, habría que añadir que, aunque los iraníes mostraron mejores hechuras, los neozelandeses jugaron sin miedo y con desparpajo. Habría también que mencionar el acierto de Eliah Just, un chaval, hijo de padre alemán y de madre china, que juega en el Motherwell de la liga escocesa y que este sábado se permitió la arrogancia de anotar un doblete en un Mundial. Su segundo tanto, tras una brillante jugada en el área, con pase final de Wood, demostró que el equipo neozelandés ha mejorado mucho en los últimos años. Si este hubiera sido un partido normal, finalmente, habría que destacar el formidable cabezazo de Mohebbi, remate de una impecable ortodoxia, que supuso el empate a dos.

No hubo presencia policial extraordinaria -o al menos no se notó- y desde que abrieron las puertas del SoFi Stadium, la velada discurrió de manera apacible. Sin embargo, aunque en la superficie todo se diría normal, había un evidente mar de fondo, más complejo de lo que a primera vista podría intuirse. Miles de aficionados llegaron a Inglewood con los colores de Irán pintados en el rostro, camisetas tricolores, banderas persas. Pocos, sin embargo, llevaban el emblema oficial, impuesto por el ayatolá Jomeini tras el triunfo de la revolución islámica. En lugar de ese tulipán esquemático cuyas letras forman la palabra Allah, la gran mayoría lucía el antiguo símbolo del país: un león alado que blande una espada y al que ilumina un disco solar. «Es nuestra bandera», decían cuando se les preguntaba.

Ante la imposibilidad de obtener visados para entrar en el país, casi todos los aficionados persas presentes este martes en el estadio procedían de California, sede de la comunidad más numerosa de la diáspora. Se calcula que más de 300.000 iraníes se afincaron en este estado durante los primeros años del régimen de los ayatolás. Había mujeres en cuyas camisetas, además de los colores nacionales, se leía «Women, Life, Free». Otros habían tapado con esparadrapo las palabras IR (Islamic Republic) que forman parte de la denominación oficial del país desde 1979: IR Iran.

En un estadio con pocos espectadores estadounidenses, al menos visibles, fueron los propios persas y sus descendientes quienes pitaron la bandera y el himno del país -también creado e impuesto por los ayatolás-, mientras que los aficionados mexicanos, muy abundantes, compensaban los abucheos con sus aplausos. Hasta que el balón comenzó a botar, los neozelandeses no parecían invitados a esta fiesta. En un momento del partido, un grupo de aficionados con camisetas iraníes desplegaron una pancarta en la que se leía: «42.000. #IranMassacre», en referencia al número de ciudadanos asesinados por el régimen durante las protestas populares.

Irán ha completado su primer partido en Estados Unidos. Volverá otra vez a Tijuana, a escasos 300 kilómetros de Los Ángeles, pero en territorio amigo. La primera jornada del grupo G finaliza así con dos empates y los cuatro equipos con un punto. Nueva Zelanda, a priori el once más débil, demostró en la madrugada de este martes que no piensa entregar las armas tan fácilmente.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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