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Irán podría salir de la guerra más fuerte y peligroso

Irán podría salir de la guerra más fuerte y peligroso
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La república islámica pretende establecer un peaje en el estrecho de Ormuz, y puede conseguirlo. Leer
Financial TimesIrán podría salir de la guerra más fuerte y peligroso
  • GIDEON RACHMAN
Actualizado 31 MAR. 2026 - 16:21Misil de largo alcance disparado desde Irán.-EFE

La república islámica pretende establecer un peaje en el estrecho de Ormuz, y puede conseguirlo.

Donald Trump posee un genio perverso para impulsar a los adversarios estadounidenses a descubrir nuevas formas de ejercer presión sobre Estados Unidos. Su guerra comercial con China persuadió a Pekín a explotar su dominio sobre las tierras raras y los minerales críticos, obligando a Washington a reducir sus aranceles.

De manera similar, Irán finalmente ha cumplido una vieja amenaza y ha cerrado a efectos prácticos el estrecho de Ormuz. Teherán, al igual que Pekín, se habrá alegrado al descubrir la rapidez con la que puede infligir daño económico a Occidente.

La explotación por parte de Irán de su control sobre el estrecho significa que la república islámica puede aspirar ahora a mucho más que simplemente sobrevivir al ataque estadounidense-israelí. Tiene una perspectiva real de salir de la guerra con una posición internacional reforzada.

No cabe duda de que Irán ha sufrido golpes brutales. El líder del país y muchos de sus asesores de mayor rango murieron el primer día del conflicto. Sus barcos, lanzaderas de misiles y centros de mando han sido atacados repetidamente. La economía iraní se encuentra en una situación crítica y la inflación está desbocada.

Pero Irán no se limita a seguir luchando. Ha demostrado que puede infligir daños reales a sus vecinos del Golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU), generando serias dudas sobre sus futuros a largo plazo. Fundamentalmente, el estrecho de Ormuz también representa para la república islámica una importante fuente potencial de ingresos futuros que podría resultar extremadamente valiosa.

Según las informaciones, Irán ha cobrado 2 millones de dólares (1,7 millones de euros) por permitir el paso seguro de buques a través del estrecho. En condiciones normales, unos 140 barcos realizan el trayecto diariamente. Por lo tanto, un cálculo aproximado sugiere que, si Irán logra establecer un peaje en el estrecho, podría añadir miles de millones de dólares mensuales a las arcas del Estado.

La semana pasada, Marco Rubio advirtió sobre el peligro de que Irán intente cobrar a los buques que transitan por el estrecho. El secretario de Estado estadounidense afirmó que esto sería ilegal e inaceptable. Tiene razón en ambos aspectos. La pregunta es: ¿qué puede hacer Estados Unidos al respecto?

La desalentadora respuesta es que quizás no exista una solución militar a este problema, salvo un cambio de régimen en Teherán. Actualmente, Estados Unidos está enviando tropas terrestres en la región. Pero la toma de la isla de Kharg, que Trump mencionó en una entrevista reciente con Financial Times, no resolvería necesariamente el problema del estrecho.

De hecho, los planificadores militares occidentales son muy pesimistas sobre las posibilidades de reabrir el estrecho únicamente por la vía militar. La geografía de la zona y la tecnología de la que dispone Irán —incluidos drones que pueden operarse a muchos kilómetros de la costa— implican que ni siquiera las escoltas navales pueden garantizar la seguridad del tráfico comercial.

Esto deja un acuerdo negociado con Irán como la opción más realista. Sin embargo, es probable que Irán exija un precio muy alto. El régimen iraní tiene la mirada puesta en unos ingresos futuros que podrían cambiar las reglas del juego, así como en un medio para conceder favores o imponer castigos a países de todo el mundo.

Trump, el autoproclamado maestro de la negociación, está en apuros. Recientemente admitió que el estilo de negociación iraní le resulta muy "extraño". La semana anterior, el presidente estadounidense había sugerido que "el ayatolá y yo" podríamos gestionar conjuntamente el estrecho, lo que algunos interpretaron como un intento de repartir los posibles peajes con Teherán. Pero los iraníes no parecen interesados.

Los vecinos de Irán están horrorizados ante la idea de que Teherán salga de la guerra con el control efectivo de las exportaciones de energía del Golfo, además de una nueva fuente de ingresos. Se especula mucho con la posibilidad de que EAU y Arabia Saudí se unan al conflicto en lugar de aceptar ese desenlace. Pero estos países también son conscientes de que los ataques iraníes contra sus instalaciones petroleras o plantas desalinizadoras podrían causar estragos a largo plazo en sus economías y sociedades. En última instancia, podrían decidir que pagar un rescate a Irán es una mejor opción que la escalada.

Las naciones asiáticas, que son los principales mercados para las exportaciones de energía del Golfo y no están en la línea de fuego de Irán, también podrían plantearse pagar. Los aliados de Estados Unidos, como Japón y la UE, saben que sobornar a Irán provocaría la ira estadounidense. Sin embargo, las relaciones europeas con la Administración Trump son ya tan malas —y el presidente tan errático— que los europeos podrían correr el riesgo antes que aceptar precios de la energía permanentemente más altos o volver a comprar petróleo y gas rusos.

Por supuesto, aún existen muchas "certezas desconocidas", como dijo Donald Rumsfeld, artífice de la invasión de Irak en 2003. La intervención de las fuerzas terrestres estadounidenses supondría una escalada dramática. Es posible que las presiones sociales y económicas internas en Irán acaben provocando el colapso del régimen. Pero, hasta ahora, parece notablemente resistente.

Algunos de quienes detestan a Trump, Israel o Arabia Saudí disfrutarán viendo cómo la república islámica le da la vuelta a la tortilla. Pero esa visión es muy miope. El régimen iraní ha patrocinado a grupos islamistas violentos en todo Oriente Próximo y ha masacrado a su propio pueblo en las calles, además de proporcionar apoyo vital a Rusia en su guerra contra Ucrania. Si Irán emerge de esta guerra resentido y envalentonado, será una mala noticia para la seguridad global, la economía mundial y el propio pueblo iraní. Por desgracia, actualmente ese parece un desenlace probable.

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Fuente original: Leer en Expansión
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