Una columna de humo se eleva tras un ataque contra la refinería de petróleo de Bapco, en Baréin. Reuters
Oriente Próximo Irán rebate su debilidad: ataca once países de la región, golpea infraestructuras críticas y dispara el precio del petróleo"Los ataques con misiles y drones, aunque a la baja, no han cesado y bastaría que un solo dron o misil lograra su objetivo para que Irán obtuviera una victoria estratégica", reconoce un informe del ISW.
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Á. Escalonilla Publicada 20 marzo 2026 02:57hLas claves nuevo Generado con IA
Irán resiste mejor de lo esperado después de 20 días de guerra. El brazo armado de la República Islámica mantiene sus ataques diarios contra Estados Unidos, Israel y las petromonarquías del Golfo. Lanza drones y misiles a un ritmo superior al que habían estimado los analistas militares en los primeros compases de la operación Furia Épica.
"Irán no ha reducido la presión; la ha reequilibrado dentro de una estrategia prolongada de desgaste destinada a alterar los nodos energéticos y erosionar la normalidad cotidiana", subraya el analista Ibrahim Jalal, que reconoce en Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí a los grandes damnificados del conflicto. Países que, junto con Israel, sufrieron las represalias iraníes del jueves.
"Los ataques con misiles y drones, aunque a la baja, no han cesado y bastaría que un solo dron o misil lograra su objetivo para que Irán obtuviera una victoria estratégica", reconoce un informe reciente del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés), un think tank con sede en Washington.
La ofensiva israelí contra South Pars, la sección del mayor yacimiento de gas natural del mundo que controla Irán y que suministra el 75% de las necesidades de gas del país, provocó la última escalada del conflicto. La Guardia Revolucionaria devolvió el golpe con otro ataque aéreo contra Ras Laffan, la parte del mismo complejo gasístico que pertenece a Catar.
El ataque contra la planta, encargada de suministrar en torno al 20% del gas natural licuado del mundo, causó "daños extensos" en el complejo, pero no hubo que lamentar víctimas mortales, según el comunicado de QatarEnergy.
"South Pars y Ras Laffan no son dos yacimientos distintos y distantes. Son, en realidad, el mismo campo de gas, una única estructura geológica submarina compartida por Irán y Catar en medio del Golfo Pérsico", explica Joan Escuer, profesor de geología en la Universidad Carlemany.
"La distancia entre ambos no es un factor relevante ya que la estructura geológica es la misma y continua. La frontera entre ambos países divide lo que la naturaleza creó como un todo", añade el especialista. "Por eso, un ataque a la infraestructura de una de las partes se considera un golpe directo a la integridad y seguridad de la principal fuente de riqueza energética de ambos países".
El daño estaba hecho, y la Guardia Revolucionaria decidió mantener la escalada efectuando una batería de ataques contra la refinería más importante de Israel, en Haifa, y contra otra planta en la localidad saudí de Yanbu, a orillas del mar Rojo, propiedad de la estatal Aramco. No escaparon de las represalias las instalaciones de Mina al-Ahmadi y Mina Abdullah, de Kuwait Petroleum.
El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, advirtió ayer a través de la red social X de que su país mostraría "cero contención" la próxima vez que Israel y Estados Unidos ataquen sus instalaciones energéticas. "Nuestra respuesta al ataque de Israel contra nuestra infraestructura empleó SOLO UNA FRACCIÓN de nuestro poder".
"La ecuación del ojo por ojo está en vigor y ha comenzado un nuevo nivel de conflicto", escribió en la misma plataforma el actual presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, otro de los hombres fuertes del régimen que está llamado a ocupar el vacío provocado por la muerte del jefe del aparato de seguridad nacional, Alí Larijani, alcanzado por las bombas israelíes en Teherán.
La capacidad para dañar infraestructuras energéticas y bloquear a discreción la circulación en el estrecho de Ormuz son las bazas principales de la República Islámica para sobrevivir a la guerra, el talón de Aquiles del enemigo, como demuestra el comportamiento de los mercados.
Los precios del petróleo se han disparado un 60% desde que comenzó la guerra el pasado 28 de febrero. El crudo Brent llegó a subir este jueves hasta un 10%, alcanzando los 119 dólares por barril, antes de retroceder hasta los 110 dólares.
Después del ataque contra Ras Laffan, el consejero delegado de QatarEnergy, Saad Sherida al-Kaabi, estimó en 20.000 millones de dólares el coste de los daños a sus instalaciones. Las reparaciones dejarán fuera de servicio 12,8 millones de toneladas anuales de gas durante entre tres y cinco años.
La alarma en los mercados llevó a decir al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, que la Casa Blanca estaba estudiando la posibilidad de "levantar sanciones" sobre petróleo iraní que ya se encuentra en el mar.
"Nunca en mis sueños más locos habría imaginado que Catar y la región se verían sometidos a un ataque de este tipo, especialmente por parte de un país musulmán hermano, en el mes de Ramadán, atacándonos de esta manera", lamentó el propio Al-Kaabi.
Consciente de la gravedad de la escalada, Donald Trump trató de desmarcarse de la operación. "Estados Unidos no sabía nada de este ataque en particular, y el país de Catar no estuvo implicado en modo alguno ni tenía idea de que iba a ocurrir".
"NO HABRÁ MÁS ATAQUES POR PARTE DE ISRAEL relacionados con este campo de South Pars, extremadamente importante y valioso, a menos que Irán decida imprudentemente atacar a una parte muy inocente, en este caso Catar", apuntó Trump.
Las dos principales cabeceras israelíes desmintieron la versión de los hechos que describió el inquilino de la Casa Blanca. "El ataque fue coordinado de antemano con Estados Unidos y… acordado entre el primer ministro Netanyahu y el presidente estadounidense Trump", informó Yedioth Ahronoth.
"El presidente Trump habló del próximo ataque israelí en [la ciudad costera iraní de] Asaluyeh con dirigentes de tres países del Golfo Pérsico durante el fin de semana", apuntó el derechista Israel Hayom.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu evitó, sin embargo, desautorizar a Trump. "Israel actuó sola… El presidente Trump nos pidió que frenáramos futuros ataques y lo estamos haciendo", deslizó este jueves en rueda de prensa.