El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y el asesor del líder supremo de Irán, Mohsen Rezaei, asisten a una ceremonia de despedida por el fallecido líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei. Mohammed Salem Reuters
Oriente Próximo Irán utiliza los 60 días de tregua incluidos en el memorando firmado con EEUU para rearmarse y escalar la ofensivaTeherán da por agotado el plazo del memorándum de junio y avisa de un ataque "oportuno y preciso" para romper el bloqueo naval.
Trump, mientras tanto, exige la rendición y amenaza con bombardear Omán, el país que media.
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Guillermo Ortiz Publicada 18 agosto 2026 06:00h Las clavesLas claves Generado con IA
Irán habría decidido abandonar la estrategia defensiva y pasar a una posición "plenamente ofensiva" ante el bloqueo de las negociaciones para poner fin a la guerra con Estados Unidos, según trasladó este lunes un alto cargo del régimen a la agencia Reuters.
La declaración se produce justo cuando vencen los 60 días que el memorándum de entendimiento firmado el pasado 17 de junio daba a Washington y a Teherán para cerrar un acuerdo definitivo, algo que parece cada día más lejos.
Ante esa circunstancia, el régimen de los ayatolás amenaza ahora con un ataque militar "oportuno y preciso" destinado a romper el bloqueo naval estadounidense si la diplomacia, como parece, acaba por fracasar.
Irán no abrirá Ormuz hasta que EEUU ponga fin a la guerra, levante el bloqueo a sus puertos y libere sus activos congeladosAunque el memorándum estaba pensado para sentar las bases de una negociación de dos meses, en realidad, duró tres semanas. El texto se rompió por su punto 5, que Teherán interpreta como el reconocimiento de su derecho a gestionar el estrecho de Ormuz, algo que Washington niega.
Cuando la Guardia Revolucionaria empezó a disparar contra los buques que no seguían la ruta marcada por Irán, Donald Trump dio el pacto por muerto el 7 de julio; el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní lo declaró "suspendido" una semana más tarde.
Con todo, la respuesta del presidente estadounidense al vencimiento del plazo no ha sido la petición de una prórroga, sino una exigencia de capitulación. "Deberían izar la bandera blanca de la rendición", dijo este lunes en una entrevista telefónica con Fox News.
En esa misma conversación amenazó con bombardear Omán —el país que negocia con Teherán la restauración del tráfico comercial por Ormuz— si "se interpone en el camino". Horas antes había escrito en Truth Social que el objetivo número uno "es, y siempre será, que Irán no pueda tener, de ninguna manera, forma o modo, un arma nuclear".
Even Fox is confused about why Trump is threatening Oman pic.twitter.com/bhGDorHjXs
— Acyn (@Acyn) August 17, 2026
Aparte de la amenaza militar, Teherán prepara su propio ultimátum.
El alto cargo citado por Reuters sostiene que Estados Unidos debe aplicar todas las provisiones del acuerdo dentro del "corto periodo de unas pocas semanas", y que ese cumplimiento es la precondición para cualquier negociación posterior; los mediadores se encargarán de trasladar el plazo exacto a Washington y a los estados de la región.
No deja de chocar que, seis meses después, sigamos en este punto cuando el 5 de marzo, cinco días después del inicio de la campaña, Trump aseguró que Estados Unidos e Israel seguían demoliendo por completo al enemigo muy por delante del calendario previsto.
El 11 de marzo, en un acto en Hebron (Kentucky), lo dio directamente por terminado: "Ganamos. En la primera hora se acabó".
Un mando nuevo para una guerra larga
Mojtaba Jameneí, líder supremo desde la muerte de su padre el 28 de febrero, firmó el lunes 10 de agosto seis decretos con el fin de rehacer de golpe la cúpula militar iraní.
Ali Abdollahi, ascendido a general de división, pasaba a jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, con Kioumars Heydari de adjunto. Ahmad Vahidi, que dirigía de facto la Guardia Revolucionaria desde marzo, quedaba confirmado como comandante en jefe con ese mismo rango, y Mostafa Izadi como su segundo.
El contralmirante Ali Azmaei se hacía cargo de la marina de la Guardia, vacante desde el asesinato de Alireza Tangsiri. Y Hosein Taeb volvía al frente del Basij.
Mojtaba Jamenei en una imagen de archivo de 2019. Hamid Forootan Reuters
Los nombramientos eran ya de por sí una declaración de intenciones para pasar al ataque.
El decreto que confirmaba a Vahidi le pedía preparar a la Guardia Revolucionaria para "poderosas operaciones ofensivas" contra el enemigo, y su asesor, el general Mohammad Reza Naghdi, precisó al día siguiente que la fuerza paramilitar debía estar lista para llevar esas operaciones a territorio enemigo.
Saeid Golkar, profesor de la Universidad de Tennessee en Chattanooga y especialista en los servicios de seguridad iraníes, interpreta el ascenso como el gesto de un liderazgo que prepara a su aparato de seguridad para "una confrontación sostenida" y no para un regreso a la política de tiempos de paz.
Taeb es el nombre más intrigante de la lista. Dirigió durante trece años la inteligencia de la Guardia Revolucionaria, hasta que el anterior líder supremo lo destituyó en 2022 por no haber impedido la penetración israelí en las estructuras de seguridad del país.
Jameneí lo recupera ahora con el encargo de convertir al Basij —una milicia voluntaria de vocación ideológica— en una red casi vecinal de inteligencia.
Mojtaba Jamenei se apoya en la línea dura del régimen y reorganiza la cúpula militar de Irán para confrontar con TrumpOmid Memarian, analista iraní del centro estadounidense Democracy for the Arab World Now, sostiene que una estrategia de confrontación exterior resulta mucho más sostenible cuando el régimen se cree capaz de reprimir sus consecuencias políticas dentro de casa.
Por su parte, Mohsen Rezaei, comandante de la Guardia Revolucionaria durante la guerra con Irak, es desde este mes representante del líder supremo en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el órgano que frenó la semana pasada el acuerdo que los diplomáticos iraníes habían alcanzado con Omán para reabrir Ormuz por fases.
El 11 de agosto, Rezaei puso precio público a esa reapertura: Estados Unidos debe descongelar antes los fondos iraníes retenidos en el exterior.
El estrecho cerrado y el bloqueo indefinido
Ormuz sigue siendo, mientras tanto, un tapón. El viernes 14 de agosto, solo dos buques cruzaron el estrecho y ninguno de ellos llevaba crudo, según el seguimiento de la firma de datos marítimos Kpler.
Irán exige que los barcos utilicen exclusivamente la ruta marcada y ha creado una Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico para cobrarles una tasa de paso; Estados Unidos ha sancionado a ese organismo, de modo que quien pague a Teherán se expone a represalias financieras.
Otros armadores cruzan a oscuras, con los transpondedores apagados, lo que anula sus pólizas. Asegurar un tránsito cuesta hoy entre el 7,5% y el 10% del valor del buque, frente al 0,25% de antes de la guerra.
El crudo recoge esa parálisis con una volatilidad extrema. El Brent llegó a caer hasta los 69 dólares el 2 de julio, después de la firma del memorándum, y a subir hasta los 105 el 23 de julio, según la Administración de Información Energética estadounidense.
Este mes se mueve en una banda más estrecha: rozó los 90 dólares el miércoles 12 de agosto y cerró la semana por encima de los 88, con una subida semanal del 6%.
La misma agencia calcula un precio medio de 87 dólares para el conjunto de 2026 y no espera que la producción de Oriente Próximo recupere niveles cercanos a los previos al conflicto hasta principios de 2027.
Dicho esto, Washington no da señal alguna de querer aliviar la presión. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró el 13 de agosto que el bloqueo naval sobre los puertos iraníes puede sostenerse "indefinidamente" rotando buques.
Mientras tanto, el portaaviones USS George Washington zarpaba de Da Nang el pasado sábado para relevar al USS Abraham Lincoln, que acumulaba más de 266 días en el mar sin escala en puerto.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció el jueves en Newsmax una combinación de aislamiento económico y bloqueo portuario que impedirá que entre o salga nada de Irán.
El desgaste, sin embargo, no es solo iraní. Mandos militares estadounidenses han trasladado en privado al Pentágono y a la Casa Blanca su preocupación por la moral y la fatiga de unas tropas desplegadas desde hace meses, según dos funcionarios citados por NBC News.
Golpe para la ofensiva de EEUU en Irán: ordena el regreso del portaaviones Lincoln por el malestar de su tripulaciónEn el Lincoln, desviado a Oriente Próximo en enero, se han denunciado problemas de salud mental, escasez de suministros y condiciones de habitabilidad que Hegseth, sin embargo, considera "completamente tergiversadas".
Noviembre, la fecha que Trump dice no mirar
Los estadounidenses pagaron el viernes 4,08 dólares por galón de gasolina —algo menos de cuatro litros—, un 29% más que hace un año, según la Asociación Americana del Automóvil.
Ese mismo día, en un acto en Garden City (Nueva York), Trump les pidió que asumieran pagar "un poquito más" por el combustible como precio de impedir que "un país muy malvado" tenga un arma nuclear.
En el mismo discurso, el presidente estadounidense anunció que declarará el estrecho de Ormuz "territorio de Estados Unidos" cuando termine de derrotar a Irán, y recordó quién controla el paso: "Tenemos el bloqueo. No pasa ningún barco a menos que nosotros queramos".
Pese a todo, la factura política ya se nota. El sondeo de The Economist y YouGov publicado el lunes 10 de agosto sitúa la aprobación de Trump en el 33% frente a un 62% de rechazo.
Una encuesta de Quinnipiac eleva al 60% la proporción de votantes contrarios a la guerra, la más alta desde que empezó el 28 de febrero, y cerca de tres cuartas partes de los estadounidenses rechazan el envío de tropas a Irán.
Trump on making the Strait of Hormuz a US territory: "I like the idea. We have total control over the strait." pic.twitter.com/kd31pEr95s
— Aaron Rupar (@atrupar) August 17, 2026
Preguntado este lunes por si las legislativas de noviembre condicionan su estrategia, el presidente respondió que no tienen nada que ver con sus decisiones.
Eso sí, la economía iraní está aún peor. El Fondo Monetario Internacional prevé para este año una inflación cercana al 69%, la más alta desde la revolución de 1979, con racionamiento de combustible y electricidad y restricciones al acceso a divisas.
El 2 de agosto, jubilados de Teherán, Mashhad, Kermanshah y Shush volvieron a manifestarse contra la pérdida de poder adquisitivo. Son las mismas protestas que el gobierno reprimió en enero y a las que el nuevo mando del Basij tiene el encargo de anticiparse.
La mediación de Turquía y la resignación del Golfo
Visto lo visto, el frente que más puede moverse en las próximas semanas no es el estrecho, sino el vecindario.
La Guardia Revolucionaria maneja planes de escalada que incluyen el sabotaje de cables submarinos en el Golfo Pérsico, la agitación política en países con comunidad chií como Kuwait y Baréin e incluso operaciones terrestres en suelo kuwaití.
A principios de mayo, Kuwait interceptó a seis militares de la Guardia que habían desembarcado desde un pesquero alquilado en una isla kuwaití separada de Irán por una franja de territorio iraquí.
Las monarquías del Golfo, que llevan seis meses recibiendo ataques contra sus desalinizadoras y sus centrales eléctricas, respaldan ya cualquier acuerdo que frene la escalada, incluso uno que reconozca a Teherán la supervisión del estrecho.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, llamó por teléfono a su homólogo iraní, Abás Araqchi, para ver la manera de conseguir que el alto el fuego se mantenga y el Estrecho se reabra de una vez. Aún se desconocen los términos de la conversación y si pueden interesar de alguna manera a la Casa Blanca.