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Irán va a necesitar mucho más de China y Rusia. EEUU ha aterrizado sus cazas cargados de un arma que lo cambia todo: gatitos enfadados

Irán va a necesitar mucho más de China y Rusia. EEUU ha aterrizado sus cazas cargados de un arma que lo cambia todo: gatitos enfadados
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Durante la mayor parte del S.XX la superioridad aérea se ha decidido por quién volaba más alto, más rápido o con más misiles. Hoy, el factor decisivo no tiene por qué verse u oírse, y a veces incluso cabe en un contenedor bajo el fuselaje. En los conflictos modernos, confundir al enemigo durante unos segundos puede valer más que destruirlo, y esos segundos suelen empezar mucho antes de que aparezca el primer avión en el radar. Por eso, puede que a Irán le haga falta mucho más que las “ayudas” y acuerdos con China o Rusia. Un despliegue que anticipa. Mientras Washington y Teherán mantienen abierta la vía diplomática, hemos ido contando que el Pentágono lleva semanas reforzando su presencia en Oriente Medio con un movimiento de fuerzas que incluye cazas, bombarderos, submarinos, portaaviones y sistemas terrestres. El traslado de cazas F-16CJ especializados en supresión de defensas aéreas no es un gesto simbólico. Es una señal operativa de que, si la negociación acaba fracasando, Estados Unidos quiere tener lista la llave para abrir el cielo iraní desde el primer minuto. En Xataka Mientras EEUU se acercaba, los satélites han captado una sombra: Irán ha resucitado un Frankenstein ruso para lo que se viene Wild Weasel: entrar primero, disparar después. Los F-16CJ están diseñados para una misión incómoda y ciertamente peligrosa: localizar radares enemigos, obligarlos a encenderse y neutralizarlos antes de que puedan guiar misiles contra la fuerza atacante.  Estos aviones están equipados con el sistema AN/ASQ-213 y los misiles antirradiación AGM-88 HARM, y pueden destruir físicamente los nodos de detección y mando. Dicho esto, su verdadera ventaja no siempre está en la explosión. Está en la capacidad de desorganizar toda la arquitectura antiaérea antes de que esta entienda qué está ocurriendo a través de un arma secreta. Los “gatitos enfadados”. Sí, porque bajo el fuselaje de estos cazas viaja el pod Angry Kitten, un sistema de guerra electrónica avanzada que comenzó como herramienta para simular amenazas en ejercicios y terminó evolucionando hacia una capacidad operativa real.  Que se sepa, al menos desde 2017 se ha ido probando en múltiples plataformas y se ha convertido en un banco de pruebas para la guerra electrónica cognitiva, acercándose al ideal de sistemas capaces de adaptarse con rapidez a entornos de amenaza cambiantes. Convertir el radar en un espejismo. Gracias a tecnología de memoria digital de radiofrecuencia, los Angry Kitten puede detectar, capturar y manipular las emisiones de los radares enemigos para devolverles señales alteradas. Dicho de otra forma, no se limitan a bloquear.  Lo que hace es crear blancos falsos, distorsiona trayectorias y siembra dudas en la pantalla del operador, reduciendo así la fiabilidad de la información que sustenta el lanzamiento de misiles interceptores. Además, puede actualizar técnicas de interferencia con gran rapidez e incluso ajustarlas durante la misión, mientras el piloto se concentra en volar y combatir. Irán frente al reto invisible. Teherán ha reforzado sus baterías antiaéreas y busca apoyos externos, confiando en misiles de origen chino y en alianzas estratégicas con Rusia como elemento de disuasión. Sin embargo, esa red depende de radares, enlaces de datos y centros de mando que pueden ser confundidos antes de que un solo interceptor abandone el lanzador.  De ahí que Irán vaya a necesitar mucho más que los proyectiles de Pekín y los submarinos de Moscú. Porque Washington acaba de aterrizar en Oriente con cazas cargados de esos gatitos enfadados capaces de desordenar la defensa desde dentro y convertir la solidez aparente del escudo en una ilusión electrónica. En Xataka Alguien va a tener que dar explicaciones en España: una tienda de motos no solo vendía cascos, también material para los Eurofighter La guerra antes del primer impacto. En definitiva, todo indica que, si finalmente se activa una campaña aérea prolongada, la ruptura de la superposición defensiva iraní no recaerá únicamente en plataformas furtivas. Muy probablemente requerirá el trabajo metódico de estos F-16CJ abriendo corredores, degradando sensores y sosteniendo la presión sobre la red antiaérea.  En ese escenario, la primera fase no sería tanto una lluvia de bombas. Sería más bien una batalla invisible por el control del espectro, una donde quien domina la señal domina el cielo. Imagen | John Quine, USAF En Xataka | Mientras EEUU se acercaba, los satélites han captado una sombra: Irán ha resucitado un Frankenstein ruso para lo que se viene En Xataka | Para hundir un portaaviones de EEUU hacía falta un arma que no tenía Irán. La llegada de China lo acaba de cambiar todo - La noticia Irán va a necesitar mucho más de China y Rusia. EEUU ha aterrizado sus cazas cargados de un arma que lo cambia todo: gatitos enfadados fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Irán va a necesitar mucho más de China y Rusia. EEUU ha aterrizado sus cazas cargados de un arma que lo cambia todo: gatitos enfadados

Un sistema capaz de desordenar la defensa enemiga desde dentro y convertir la solidez aparente del escudo en una ilusión electrónica

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Miguel Jorge

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Durante la mayor parte del S.XX la superioridad aérea se ha decidido por quién volaba más alto, más rápido o con más misiles. Hoy, el factor decisivo no tiene por qué verse u oírse, y a veces incluso cabe en un contenedor bajo el fuselaje. En los conflictos modernos, confundir al enemigo durante unos segundos puede valer más que destruirlo, y esos segundos suelen empezar mucho antes de que aparezca el primer avión en el radar. Por eso, puede que a Irán le haga falta mucho más que las “ayudas” y acuerdos con China o Rusia.

Un despliegue que anticipa. Mientras Washington y Teherán mantienen abierta la vía diplomática, hemos ido contando que el Pentágono lleva semanas reforzando su presencia en Oriente Medio con un movimiento de fuerzas que incluye cazas, bombarderos, submarinos, portaaviones y sistemas terrestres.

El traslado de cazas F-16CJ especializados en supresión de defensas aéreas no es un gesto simbólico. Es una señal operativa de que, si la negociación acaba fracasando, Estados Unidos quiere tener lista la llave para abrir el cielo iraní desde el primer minuto.

En XatakaMientras EEUU se acercaba, los satélites han captado una sombra: Irán ha resucitado un Frankenstein ruso para lo que se viene

Wild Weasel: entrar primero, disparar después. Los F-16CJ están diseñados para una misión incómoda y ciertamente peligrosa: localizar radares enemigos, obligarlos a encenderse y neutralizarlos antes de que puedan guiar misiles contra la fuerza atacante. 

Estos aviones están equipados con el sistema AN/ASQ-213 y los misiles antirradiación AGM-88 HARM, y pueden destruir físicamente los nodos de detección y mando. Dicho esto, su verdadera ventaja no siempre está en la explosión. Está en la capacidad de desorganizar toda la arquitectura antiaérea antes de que esta entienda qué está ocurriendo a través de un arma secreta.

Los “gatitos enfadados”. Sí, porque bajo el fuselaje de estos cazas viaja el pod Angry Kitten, un sistema de guerra electrónica avanzada que comenzó como herramienta para simular amenazas en ejercicios y terminó evolucionando hacia una capacidad operativa real. 

Que se sepa, al menos desde 2017 se ha ido probando en múltiples plataformas y se ha convertido en un banco de pruebas para la guerra electrónica cognitiva, acercándose al ideal de sistemas capaces de adaptarse con rapidez a entornos de amenaza cambiantes.

Convertir el radar en un espejismo. Gracias a tecnología de memoria digital de radiofrecuencia, los Angry Kitten puede detectar, capturar y manipular las emisiones de los radares enemigos para devolverles señales alteradas. Dicho de otra forma, no se limitan a bloquear. 

Lo que hace es crear blancos falsos, distorsiona trayectorias y siembra dudas en la pantalla del operador, reduciendo así la fiabilidad de la información que sustenta el lanzamiento de misiles interceptores. Además, puede actualizar técnicas de interferencia con gran rapidez e incluso ajustarlas durante la misión, mientras el piloto se concentra en volar y combatir.

Irán frente al reto invisible. Teherán ha reforzado sus baterías antiaéreas y busca apoyos externos, confiando en misiles de origen chino y en alianzas estratégicas con Rusia como elemento de disuasión. Sin embargo, esa red depende de radares, enlaces de datos y centros de mando que pueden ser confundidos antes de que un solo interceptor abandone el lanzador. 

De ahí que Irán vaya a necesitar mucho más que los proyectiles de Pekín y los submarinos de Moscú. Porque Washington acaba de aterrizar en Oriente con cazas cargados de esos gatitos enfadados capaces de desordenar la defensa desde dentro y convertir la solidez aparente del escudo en una ilusión electrónica.

En XatakaAlguien va a tener que dar explicaciones en España: una tienda de motos no solo vendía cascos, también material para los Eurofighter

La guerra antes del primer impacto. En definitiva, todo indica que, si finalmente se activa una campaña aérea prolongada, la ruptura de la superposición defensiva iraní no recaerá únicamente en plataformas furtivas. Muy probablemente requerirá el trabajo metódico de estos F-16CJ abriendo corredores, degradando sensores y sosteniendo la presión sobre la red antiaérea. 

En ese escenario, la primera fase no sería tanto una lluvia de bombas. Sería más bien una batalla invisible por el control del espectro, una donde quien domina la señal domina el cielo.

Imagen | John Quine, USAF

En Xataka | Mientras EEUU se acercaba, los satélites han captado una sombra: Irán ha resucitado un Frankenstein ruso para lo que se viene

En Xataka | Para hundir un portaaviones de EEUU hacía falta un arma que no tenía Irán. La llegada de China lo acaba de cambiar todo

Fuente original: Leer en Xataka
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