Su exentrenador Alejandro Rodríguez describe los primeros pasos del «fuera de serie» al que Pogacar designa como sucesor
Regala esta noticia Añádenos en Google Tadej Pogacar e Isaac del Toro. (Afp)Iván Benito
27/07/2026 a las 18:17h.Todo México hace el mismo gesto. Levantan los brazos, ponen los dedos índices en las sienes y simulan ser un toro. Un 'Torito'. No es ... burla, es orgullo. Una nación entregada a un corredor que, desde la lejanía, brinda una de las mayores alegrías deportivas del país. Hasta el punto de que algunas voces reclaman un recibimiento en el Ángel de la Independencia de la capital, como si fueran las victorias de la selección de fútbol en un Mundial. Si con su segundo lugar en el Giro de Italia de 2025 se juntaron cientos de ciclistas aficionados, izar la bandera del Arco del Triunfo bien merece un festejo social, reclaman.
Y en su cabeza se le entremezclan las imágenes del ahora, subido en brazos de Pogacar tras conseguir la victoria en Barcelona, en la cima del Alpe d'Huez 'poniendo los cuernos' junto a su camarada, con las del ayer. Menos satisfactorias. Con 15 años lejos de su casa. De su familia. Sacrificios que encumbran aún más ser el tercero más fuerte del Tour solo siete veranos después.
Béisbol y surfear
Del Toro nació en Ensenada, en la Baja California, tan pegada a Estados Unidos que gusta el béisbol y hay fervor por surfear las olas del Pacífico. Pero lo que les gustaba a sus padres, José del Toro e Hilda Romero, era andar en bici. Llevarse a sus dos hijos a dar paseos. Poco a poco alguna competición, mountain bike, victorias... y un mensaje en redes sociales pidiendo un hueco en el Monex, el equipo de los mejores talentos mexicanos. Los hermanos Rodríguez, Luis y Alejandro, le abrieron las puertas.
«La primera ocasión que noté que era un chico que tenía algo especial fue en un entrenamiento en 2019», recuerda Alejandro. Iban dirección al Nevado de Toluca, el volcán de México. «Es una subida de 50 kilómetros que va de 1.800 metros sobre el nivel del mar hasta los 3.600. Todos los chicos iban al límite, como es normal a esas altitudes, excepto Isaac, que iba haciendo caballitos», rememora. Llegaba el momento de ir a Europa. A San Marino. «El covid lo dejó atrapado en Andorra junto al resto del equipo por casi dos meses. Al ser una persona tan resiliente, supo tener paciencia y enfoque para aprovechar cada oportunidad que tuvo».
Su 2021 comenzó a cimentar el Del Toro actual. «Llegamos en febrero y regresamos a México en diciembre, tras haber disputado competiciones de montaña, carretera y ciclocross (lo que llamó la atención de Matxin). En esa pausa de diciembre le veía fatigado, sobre todo a nivel mental. Le hizo muy bien ir a casa». A su regreso, le preguntó qué tal le fueron esas semanas «en su hogar». «Me dijo: fui a visitar a mi familia, mi casa está aquí, con el equipo. Y entonces entendí el enfoque que tenía y el grado de adaptación que había decidido tener».