La madre de Ismael, con el ojo inflamado, tras ser golpeada por su pareja con el atizador, el pasado 31 de diciembre.
Reportajes Ismael mató a hachazos a su padre, Juan, para defender a su madre de un palizón tras acusarla de infiel en La RiojaLos abogados Beatriz Uriarte y Juango Ospina defenderán ante un jurado popular que el adolescente, de 19 años, "actuó en legítima defensa putativa y ante el miedo insuperable que le generó la agresión de su padre a su madre".
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Jorge García Badía Publicada 23 febrero 2026 15:42h Actualizada 23 febrero 2026 16:24hEn la casa de María del Rocío, en el número 9 de la calle Veracruz en Fuenmayor, nadie se comió las uvas el pasado 31 de diciembre. La Nochevieja se saldó con la muerte a hachazos del cabeza de familia, Juan Manuel, de 54 años, a manos de su hijo, Ismael, de 19 años.
Este parricidio causó una honda conmoción en este pueblecito de La Rioja y recientemente se ha levantado el secreto de sumario. EL ESPAÑOL ha accedido en exclusiva a las diligencias judiciales que revelan que Ismael, de 19 años, mató a su propio padre para proteger a su madre, María del Rocío, durante un violento episodio de malos tratos.
De hecho, María del Rocío, de 48 años, ha contratado a los prestigiosos abogados Beatriz Uriarte y Juango Ospina, para asumir la defensa de su hijo, con el objetivo de demostrar que el adolescente atacó a su padre con un arma blanca para defender la vida de su madre, la de sus dos hermanos menores de edad y la suya propia.
El atestado del parricidio avala esa teoría de la defensa, a la vista de que la Guardia Civil remarca que el miedo al cabeza de familia marcaba la convivencia doméstica: “Todos los miembros de la unidad familiar coinciden en el régimen de terror y violencia desmedida con el que Juan Manuel gobernaba en el domicilio, sometiendo de palabra y mediante el ejercicio de la violencia física a sus convivientes”.
La Policía Judicial apunta como prueba de ello que el hijo mayor de María del Rocío y Juan Manuel, optó por marcharse de casa, sobrepasado por el carácter violento del cabeza de familia, incluido en el Sistema VioGén, y con antecedentes por homicidio doloso, robos, hurtos y falsificación de moneda: "A raíz de este comportamiento, Cristian abandona de forma temprana el domicilio familiar para escapar del clima existente".
Aquella víspera de Nochevieja, la violencia de género volvió a tomar el número 9 de la calle Veracruz, cuando Juan Manuel Jiménez Jiménez puso en duda la paternidad de sus hijos y amenazó de muerte a su mujer.
Un par de guardias civiles desplegados en Fuenmayor, en el número 9 de la calle Veracruz, en la escena del parricidio. Raquel Manzanares /Efe
“Según las testificales recogidas hasta la fecha, desde primera hora de la mañana del mismo día 31 de diciembre, Juan Manuel habría estado reprochando a María del Rocío su creencia de que sus hijos no eran suyos, que eran fruto de otras relaciones extramatrimoniales que podría haber mantenido María del Rocío”.
“Al igual que otras veces, María del Rocío trató de calmar a Juan Manuel sin éxito, llegando a decirle que la iba a matar”, según refleja la Guardia Civil en su atestado, tras escuchar a los testigos del parricidio.
"Después de echarse la siesta, Juan Manuel vuelve a increpar a María del Rocío, y a insultarla, escalando otra vez el conflicto entre ellos. Más tarde, María del Rocío le manifiesta a su marido que se va a ir de la casa, contestándole Juan Manuel que se lleve también a sus hijos".
El cabeza de familia pasa de los gritos a los insultos y a su especialidad: la violencia machista. “María del Rocío comienza a recoger sus cosas y las de los niños para abandonar la casa. Y Juan Manuel, al grito de '¡guarra, ven aquí!', le tira los langostinos que su mujer había preparado para la cena, la agarra por el pelo y le da un golpe en la cara con un atizador de metal”.
Este ataque con esta herramienta metálica para mover la leña y las ascuas de la chimenea, provoca que Ismael salga en defensa de su madre empuñando un arma blanca. Así lo refleja el atestado:
“Ante tal situación, Ismael coge un cuchillo de la cocina y arremete contra su padre, asestándole varias puñaladas en diferentes partes del cuerpo”. “María del Rocío le propone a Juan Manuel llevarlo a urgencias, pero Juan Manuel coge un cuchillo de grandes dimensiones de la cocina. Instantes después, Ismael aparece en la cocina con un hacha en la mano y le propina varios golpes en la cabeza a su padre”.
La abogada Beatriz Uriarte tiene clara cuál será la línea de defensa: “Ismael actuó en legítima defensa putativa y ante el miedo insuperable que le generó la agresión de su padre a su madre”. "Nuestro cliente tuvo que coger un arma blanca y situarse entre su madre y su maltratador, para protegerla, debido a que pensó que la iba a matar".
Los abogados Beatriz Uriarte y Juango Ospina, encargados de la defensa del joven Ismael por el parricidio de su padre. Efe
María del Rocío ya ha prestado declaración en el juzgado, corroborando que Ismael no quiso matar a su padre: "Mi hijo era una pera bendita". Esta mujer maltratada afirmó que su hijo esgrimió un cuchillo para defenderla de un palizón, uno más en su dura convivencia.
Tal extremo lo acredita la base de datos de la Guardia Civil donde consta que Juan Manuel arrastraba "varios antecedentes por violencia en el ámbito familiar", desde el año 2012, en Funes (Navarra).
En su domicilio de Fuenmayor (La Rioja) nada fue a mejor. La Policía Judicial remarca "por su interés para la investigación", todos estos episodios anteriores de violencia de género y familiar, para poner en contexto el ataque de Ismael a su padre el pasado 31 de diciembre de 2025.
“Todos los integrantes del grupo familiar describen innumerables episodios de extrema violencia y gratuidad ejercidos por el padre: Juan Manuel. Tales como agresiones físicas durante el embarazo de María del Rocío, el uso de objetos contundentes para agredir a los menores de edad o las agresiones físicas arbitrarias y continuas sobre todos los integrantes [de la unidad familiar]”.
“La violencia, el control férreo y la gestión del miedo, ejercidos de forma tan alargada y continuada en el tiempo por Juan Manuel, anularon toda capacidad de decisión y voluntad de poner en conocimiento de cualquier persona ajena al grupo familiar los detalles de la situación existente”.
Jurado popular
El próximo 4 de marzo se celebrará una vistilla para transformar el procedimiento en tribunal del jurado, cuyos miembros deberán decidir si hubo un parricidio o un acto de legítima defensa de Ismael para proteger a su madre, una mujer maltratada, así como a sus hermanos menores de edad.
La versión de la mujer y sus hijos la confirman testigos periféricos. Tales como una vecina del matrimonio que aquella tarde de Nochevieja, reclamó la presencia de una patrulla en Fuenmayor: un pueblo con 3.200 vecinos, situado entre el río Ebro y la línea de ferrocarril Castejón-Bilbao.
“A las 17.22 horas del 31 de diciembre, se recibe una llamada a la central de la Guardia Civil de La Rioja, de una mujer 'X', que solicita ayuda al ver a un niño de corta edad salir de su casa, en la calle Veracruz número 9 de Fuenmayor, pidiendo auxilio por una agresión de su padre a su madre”.
La sudadera que llevaba Ismael cuando fue detenido por matar a su padre, Juan Manuel.
La evaluación forense de María del Rocío refleja que Juan Manuel Jiménez Jiménez le causó lesiones de "violencia de género” cerca del ojo: “El tiempo estimado de curación de la lesión descrita, como hematoma infraorbitario derecho, la cual sería compatible con un mecanismo contuso por empleo de un objeto de características contundentes, como el atizador encontrado en el domicilio y referido por la lesionada, es de 10 días de perjuicio personal”.
Tanto la agresión de la madre como el ataque del hijo al padre se producen en la cocina. Allí, la Guardia Civil halló cuchillos, un martillo y un hacha, así como restos de sangre por el suelo y las paredes. “Los agentes entran al piso superior donde está la cocina, hallando el cadáver de un hombre con el rostro desfigurado y abundante sangre por toda la estancia”.
“Durante el levantamiento del cadáver, se aprecia que el mismo presenta al menos dos heridas compatibles con hachazos en la región facial, con una importante destrucción del macizo facial. Asimismo, se observa la presencia de una herida incisa en flanco izquierdo, que se correlaciona con un corte existente en la sudadera y en la camiseta que vestía el finado”.
La escena era dantesca. Casi tanto como la convivencia que sufría María del Rocío con Juan Manuel desde 1997 y que relata con crudeza. “Yo siempre he puesto empeño en que fuera una relación buena, teniendo cuidado con el carácter de mi marido porque sabía cómo era. En 2010 se empezó a poner la cosa fea y le denuncié en 2011”.
“Manuel puede tener un día bueno o dos. Otros días solo me insulta más ‘flojito’. Cuando le cambia la cara, ya sé lo que viene y comienzan los episodios de agresividad. La agresividad le dura hasta tres días. Últimamente no me pegaba a diario, pero ha habido épocas donde las agresiones eran diarias y yo sólo le pedía que no me pegase delante de nuestros hijos pequeños”.
“Ha llegado incluso a agredirme estando embarazada y a amenazarme con una azada o con una pistola. Era normal que nos amenazara a todos de muerte. Otras veces, me decía que no me mataba porque mi familia iba a sufrir y no se lo merecían”.
“Últimamente, estaba más agresivo que de costumbre y más convencido de que sus hijos no eran suyos y de que yo le había estado engañando con mucha gente, incluso con su propio hermano”.