Una clase teórica sobre seguridad en el manejo de armas en Irak. Estado Mayor de la Defensa
Oriente Próximo Israel construyó en secreto dos bases militares en el desierto de Irak y desplegó allí fuerzas especiales para atacar a IránLo revela The Wall Street Journal y lo amplía este domingo The New York Times: Tel Aviv operó durante más de un año en territorio iraquí sin que Bagdad lo supiera. Un pastor beduino, que descubrió por casualidad uno de los puestos, fue abatido desde un helicóptero.
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Guillermo Ortiz Publicada 21 mayo 2026 02:35h Las clavesLas claves Generado con IA
El 3 de marzo de 2026, a las dos de la tarde, Awad al-Shammari, un pastor beduino de 29 años, cogió su camioneta y salió del campamento donde habitaba, en pleno desierto occidental iraquí. Iba a hacer la compra al pueblo más cercano, al-Nukhaib.
No volvió.
Esa tarde, según contaron tres testigos a The New York Times, un helicóptero persiguió su vehículo por el desierto y le disparó sin piedad.
La familia encontró el cuerpo y la camioneta carbonizados dos días después. "Cuando llegamos, encontramos el coche y el cuerpo quemados", contó su primo Amir al Times.
Awad había encontrado por casualidad uno de los secretos militares mejor guardados de la región: una base israelí clandestina en el corazón del desierto iraquí, montada para apoyar la campaña aérea contra Irán.
Llegó a alertar al mando regional: "Hay soldados, helicópteros y tiendas alrededor de una pista de aterrizaje", relató por teléfono antes de morir, pero ya era tarde.
Su descubrimiento desencadenó una pequeña batalla: cuando una columna de Humvees iraquíes se acercó al amanecer del 4 de marzo a investigar, fue recibida con fuego desde el aire. Murió un soldado iraquí y otros dos resultaron heridos.
Si The Wall Street Journal destapó la existencia de aquella base hace una semana, este domingo, The New York Times fue más allá: no era una, en realidad, eran dos.
La primera no se montó para esta guerra: llevaba operativa, de forma intermitente, desde junio de 2025, cuando se utilizó durante el conflicto de doce días que precedió al actual.
Israel había empezado a explorar el terreno a finales de 2024, según fuentes regionales del Times. Más de un año metido en Irak sin que Bagdad lo supiera.
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La elección del lugar no es casual. El desierto occidental iraquí es uno de los espacios más vacíos del planeta: extensión casi sin habitantes, campamentos beduinos dispersos y control estatal muy débil.
Michael Knights, jefe de investigación de Horizon Engage, lo explicó así al WSJ: "Es normal que se reconozca el terreno antes de las operaciones y que se establezcan este tipo de ubicaciones".
La zona ya había sido utilizada por las fuerzas especiales estadounidenses contra Sadam Husein en 1991 y 2003, y los habitantes locales, según Knights, "han aprendido a mantenerse alejados".
La ubicación es estratégicamente perfecta.
Los F-15 y F-35 israelíes deben recorrer unos mil kilómetros para alcanzar objetivos iraníes; una base a medio camino recorta drásticamente esa distancia. Allí se posicionaron equipos de búsqueda y rescate listos para extraer pilotos derribados, fuerzas especiales entrenadas en comando, y capacidad de repostaje y atención médica.
El análisis OSINT por satélite identificó una pista improvisada de 1,6 km sobre un lago seco a unos 180 kilómetros al suroeste de Karbala, cerca de la frontera saudí. AFP confirmó la presencia de helicópteros CH-47 Chinook operando "en coordinación con Estados Unidos".
Mantener el secreto tantos meses fue posible por una combinación poco confesable. Washington había obligado a Bagdad a apagar sus radares para proteger a los aviones americanos durante el conflicto de junio de 2025 y durante esta guerra.
Sin radares propios, Irak dependía del Mando Central estadounidense (CENTCOM) para detectar actividad hostil en su propio territorio.
Según el Times, o Estados Unidos ocultó la presencia israelí o informó solo a la cúpula militar iraquí. Lo más probable, dicen esas fuentes, es que los mandos iraquíes asumieran que los puestos eran americanos.
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La operación dice más del nuevo papel regional de Israel que de la propia guerra contra Irán. Tel Aviv operó más de un año en el territorio soberano de un país con el que no tiene relaciones diplomáticas y cuya población lo considera enemigo.
"Es un desprecio flagrante a la soberanía iraquí", denunció el diputado Waad al-Kadu tras una sesión parlamentaria confidencial. El Gobierno de Bagdad, sin embargo, sigue sin reconocer oficialmente la existencia de las bases.
Para el presidente Nizar Amedi, es complicado encontrar un equilibrio. Estados Unidos es su socio militar más importante, pero las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) —milicias chiíes proiraníes con peso institucional— controlan amplias zonas del país y han atacado intereses americanos durante toda la guerra, así como el aeropuerto de Bagdad.
Aceptar que Israel operó desde su territorio sería humillante; negarlo supondría la admisión de que no controla su propio país.
El portavoz de seguridad iraquí, Saad Maan, dijo al Times que Irak "no tiene información alguna sobre la ubicación de bases militares israelíes".
En el fondo, es lo único que puede decir.
La existencia de estas bases, sumada al despliegue de la Cúpula de Hierro en Emiratos —operado por personal de las FDI— y a los ataques de Emiratos Árabes Unidos contra refinerías iraníes en abril, dibuja un mapa estratégico nuevo: Israel es la columna vertebral de una arquitectura defensiva que incluye a los firmantes árabes de los Acuerdos de Abraham.
La pregunta inevitable es si Emiratos o Arabia Saudí podrían aprovechar infraestructura como la iraquí en el futuro. Tres de los cuatro grandes antagonistas regionales comparten ya inteligencia, sistemas y, por lo que se ve, territorio.
La doctrina del 7-O
La construcción de las dos bases en Irak encaja en un patrón claro de la inteligencia israelí desde el 7 de octubre de 2023.
Lo que vino después de la masacre perpetrada por Hamás fue una sucesión de operaciones encubiertas sin precedentes: los buscapersonas explosivos que detonaron miles de dispositivos en bolsillos de combatientes de Hezbolá en septiembre de 2024; la eliminación de Hasán Nasrala en Beirut semanas después; el asesinato del jefe político de Hamás, Ismail Haniyeh, en Teherán en julio, en una casa de huéspedes del propio régimen iraní… El mensaje siempre fue el mismo: no hay sitio seguro para el enemigo.
La guerra de junio de 2025 contra Irán —doce días que debilitaron gravemente al régimen de los ayatolás— se planificó desde la primera base iraquí.
La actual, que empezó el 28 de febrero, comenzó con un ataque que mató al ayatolá Alí Jamenei y a su cúpula en Teherán. Benjamin Netanyahu, según el digital Axios, llamó a Trump cinco días antes para advertirle de que era una "oportunidad irrepetible".
El jefe saliente de la Fuerza Aérea, Tomer Bar, escribió en marzo a sus militares: "Estos días, combatientes de unidades especiales están llevando a cabo misiones que pueden despertar la imaginación".
Ya sabemos cuáles eran algunas.
La base de al-Nukhaib ya no está operativa. El estado de la segunda sigue sin conocerse.
Sea como fuere, el hecho es que Israel ha desarrollado una capacidad y una voluntad de operar en territorio extranjero con la que ningún otro actor regional puede competir.
El éxito de la 'Operación León Creciente': Israel se infiltró en Irán y creó una base secreta de drones para atacar desde dentroLa familia de Awad al-Shammari sigue esperando una investigación que probablemente nunca llegue. "Queremos que se respeten sus derechos", dijo su primo.
Mucha suerte con eso. En el desierto iraquí, los derechos de un pastor beduino pesan poco frente a la lógica de una guerra que se libra a mil kilómetros.