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Personal de emergencia traslada un cadáver en Haifa. Reuters Israel ha asesinado a más de 250 altos cargos políticos y militares en IránEl Mossad y las Fuerzas de Defensa, tras acumular millones de datos, han convertido los ataques selectivos en una nueva estrategia de guerra
Lunes, 6 de abril 2026, 21:46
... espionaje israelí en las filas de su histórico enemigo, pero también expone una labor secreta durante años de acumulación de información sobre los principales mandos del ejército y el aparato de seguridad persas. Por eso, en el reparto de papeles entre estadounidenses y hebreos durante los meses de planificación de la guerra, al Pentágono no le cupo duda de dejar en manos de su aliado los ataques selectivos a los gerifaltes políticos y militares del régimen como garantía de su decapitación.Noticias relacionadas
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Con la invasión de Gaza, Israel se ha transformado en un gran experto en eliminar a líderes de esta milicia en cualquier parte de Oriente Medio y de su hermana Hezbolá en Líbano. Sin embargo, donde los asesinatos selectivos han cobrado todo su sentido es en la crisis con Irán. Algunos entendido aseguran que el curso de la guerra tiene una dependencia total respecto a este programa, que se ha transformado en una estrategia habitual que obliga a Teherán a nombrar sucesores casi de continuo. La mayoría son más radicales pero de un peso inferior a a los comandantes originales, veteranos de larga data en guerras y en los entresijos de sus cargos.
El jefe de Inteligencia abatido este lunes, Mayid Jadamí, todavía no había cumplido un año al frente del espionaje militar. Reemplazó a Mohamad Kazemi tras su muerte durante los bombardeos de junio de 2025 contra el programa nuclear. Los otros dos jefes fallecidos son el dirigente de la Fuerza Quds Kamil Melhem y el comandante Ajer Bakri, de la Unidad 840, un temible grupo experto en operaciones terroristas en el extranjero o detrás de las líneas enemigas.
Una batalla de ciberataques en 2020
El Mossad, el espionaje hebreo, tiene múltiples archivos y una detallada radiografía del sistema clerical persa. Y eso ha permitido a las Fuerzas de Defensa ser implacables. En cinco semanas de guerra han asesinado a más de 250 responsables militares y políticos en Irán. El primer día de guerra, el 28 de febrero, un bombardeo conjunto con EE UU mató al Líder Supremo, Ali Jamenei, y a 40 de sus directos subordinados.
En 2020 Irán e Israel se enzarzaron en una batalla de ciberataques. Fue una confrontación clave para entender lo que sucede hoy con los asesinatos selectivos. El Mossad asaltó a sacolas redes persas. Apagó el alumbrado público, bloqueó los cajeros automáticos a los mandos militares y, por debajo de todo eso, su famosa Unidad 8200 se infiltró en la columna vertebral digital del régimen: desde ordenadores hasta bases de la Policía, teléfonos móviles y cámaras de tráfico. Con el tiempo ha engrosado sus antenas: plataformas digitales, pasarelas de pago de los comerciantes persas y todo tipo de cámaras de seguridad privada.
El Gobierno hebreo, de manera paralela, ha desarrollado potentes programas y una novedosa plataforma de IA que sistematiza toda la información que reciben sus agencias, lo que ha permitido afinar los crímenes. Por ejemplo, el comandante de la Fuerza Aeroespacial Amir Ali Hajizade cayó el 13 de junio de 2025 al recibir el impacto de un misil que los militares judíos redirigieron en pleno vuelo contra él al percatarse de que había salido de su despacho y caminaba por la calle hacía otro lugar próximo.
40 de los subordinados
directos de Alí Jamenei fallecieron junto al entonces Líder Supremo en los bombardeos del 28 de febrero contra Irán, el comienzo de la actual crisis en Oriente Medio.
En ocasiones, los iraníes han sido sus propios enemigos. Un móvil apagado a destiempo. Una reunión demasiado confiada, como la que acabó con Alí Jamenei. O el mecanismo central de comunicaciones establecido por el gobierno de los clérigos para así poder apagar internet en todo el país a discreción, sin darse cuenta de que por él transitaban millones de datos susceptibles de ser extraídos por el Mossad.
La gran lupa israelí ha necesitado décadas de trabajo, pero los expertos afirman que ha producido un giro absoluto en las técnicas de guerra. El espionaje se ha acompasado también a las nuevas armas. Aquello de matar con la punta de un paraguas envenenada ha pasado a la historia, La vigilancia electrónica es la que permite ser mortalmente eficaces a los drones y los misiles aire-tierra. El servicio alardea de que consigna los movimientos de sus adversarios. No obstante, el método tradicional de inflitrar informadores y agentes secretos sigue siendo imprescindible.
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