Marcado por su polémica afición a las armas y un reguero de lesiones, el base, dos veces All-Star, pone fin de mala manera a su periplo de siete años en los Grizzlies
Regala esta noticia Añádenos en Google Ja Morant, durante un partido de los Memphis Grizzlies. (Afp)Madrid
30/06/2026 Actualizado a las 10:44h.En abril de 2022, Ja Morant parecía llamado a ser uno de los grandes referentes de la NBA en los años venideros. A finales de ... aquel mes, el talentoso base nacido el 10 de agosto de 1999 en Dalzell, una modesta localidad de Carolina del Sur, se convirtió en la primera figura que aglutinaba el premio al Rookie del Año y el reconocimiento al Jugador Más Mejorado de la temporada. Tres años antes, los Memphis Grizzlies le habían escogido en el segundo puesto del draft, solo por detrás de Zion Williamson, y su irrupción en la mejor competición de baloncesto del planeta respondió con creces a las expectativas que había despertado tras su prometedor paso por la Universidad Estatal de Murray. Promedió 17,8 puntos, 7,3 asistencias y 3,9 rebotes por partido durante su primera campaña, unas medias que elevó a 27,4 puntos, 6,7 asistencias y 5,7 rebotes por duelo en el citado curso 2021-22, en el que condujo a los Grizzlies hasta las semifinales de la Conferencia Oeste. Cuatro años después de aquel prodigioso ascenso que parecía imparable, Morant es hoy una estrella venida a menos que tratará de revitalizar su carrera en los Portland Trail Blazers tras protagonizar un traspaso que vuelve a poner en el foco a un astro marcado por la polémica y las lesiones.
Ese singular 'hobby' le costó una sanción ejemplar de 25 partidos por parte de la NBA en mayo de 2023 que le impidió debutar hasta bien entrada la campaña siguiente e hizo que muchos comenzasen a mirarle con un profundo recelo incluso dentro de la franquicia de los Grizzlies, que hasta entonces le tenía como el gran referente destinado a marcar el paso del equipo de Memphis durante la segunda década del presente siglo. Su pecado fue dejarse ver sosteniendo un arma de fuego durante un 'streaming' en las redes sociales de un amigo.
Activo tóxico
Por si fuera poco, era reincidente en el delito puesto que dos meses antes ya había mostrado una pistola en un directo de Instagram mientras estaba en un club nocturno de Glendale (Colorado). Una semana antes de ese último incidente, había sido acusado de golpear y mostrar un arma a un adolescente. Y en abril de aquel mismo año, recibió una multa de 75.000 dólares tras simular un disparo con los dedos en el transcurso de un partido que enfrentó a los Grizzlies con los Miami Heat. Al margen del varapalo deportivo, Ja Morant perdió millones de dólares en patrocinios y salarios impagados a consecuencia de las sanciones, convirtiéndose en una suerte de activo tóxico para la liga al que las lesiones, por si fuera poco, le dieron el tiro de gracia.
Calvario de lesiones
El maltrecho físico de Ja Morant solo le ha permitido salir a pista en 79 partidos a lo largo de las tres últimas temporadas, un tercio de los posibles
El maltrecho físico de Morant solo le ha permitido salir a pista en 79 partidos a lo largo de las tres últimas temporadas (un tercio de los posibles) y tocó fondo en la más reciente, cuando apenas pudo sumar 20 apariciones con unos promedios de 19,5 puntos, 8,1 asistencias y 3,3 rebotes dentro de un curso muy gris por parte de los Grizzlies, que acabaron en el decimotercer puesto de la Conferencia Oeste y no pudieron disputar los 'playoffs'.
Esa deriva deportiva ha llevado a los Grizzlies a desprenderse de Morant, que cobrará 42 millones de dólares la próxima campaña y 45 la siguiente, para acometer una reconstrucción de profundo calado. El 'favor' a la franquicia de Tennessee han acabado haciéndoselo los Blazers, que envían a cambio a Memphis a Jerami Grant y a Kris Murray para hacerse con los servicios de un director de orquesta que no encuentra el rumbo. Con 26 años, el de Carolina del Sur tiene aún tiempo para enmendarse, aunque Portland no parece el ecosistema más adecuado para que Morant reflote su carrera, toda vez que tendrá que competir por los minutos con el muchísimo más fiable Jrue Holiday y con un mito viviente en Oregón como es Damian Lillard. El pistolero maldito de la NBA tiene ante sí una oportunidad para reflotar su carrera, pero para ello deberá limitarse a desenfundar con el balón en las manos.
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