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Japón y Rusia terminaron la Segunda Guerra Mundial hace 81 años. Con un pequeño detalle: nunca firmaron la paz por culpa de cuatro islas

Japón y Rusia terminaron la Segunda Guerra Mundial hace 81 años. Con un pequeño detalle: nunca firmaron la paz por culpa de cuatro islas
Artículo Completo 1,138 palabras
Japón y Rusia llevan 81 años viviendo una anomalía diplomática difícil de encontrar en otro lugar del mundo. La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945 y ambos países restablecieron sus relaciones diplomáticas en 1956, pero nunca consiguieron firmar el tratado de paz que debía cerrar definitivamente aquel capítulo. El obstáculo cabe prácticamente en un mapa pequeño: cuatro territorios controlados por Rusia y reclamados por Japón. El conflicto parecía condenado a ir apagándose con el paso de las generaciones, hasta que Vladimir Putin decidió este verano hacer algo por primera vez en sus 25 años en el poder.  Cuando la guerra terminó. La raíz está en las últimas semanas de 1945. La Unión Soviética entró en guerra contra Japón y sus tropas ocuparon estas islas alrededor de la capitulación japonesa, incorporándolas posteriormente al territorio soviético. Allí vivían entonces alrededor de 17.000 japoneses, con decenas de escuelas y comunidades dedicadas principalmente a la pesca. Algunos huyeron y la mayoría de quienes permanecieron terminaron siendo expulsados mientras llegaban nuevos habitantes soviéticos. Tokio considera que las cuatro islas forman sus Territorios del Norte y nunca aceptó su incorporación a la URSS. Moscú sostiene que las Kuriles meridionales pasaron legítimamente a soberanía soviética como resultado de la Segunda Guerra Mundial. Esa incompatibilidad territorial acabó sobreviviendo a la propia guerra. En Xataka Japón necesitaba un muro contra China y Corea del Norte. Su respuesta es un monstruo que flota, pesa 12.000 toneladas y tiene 128 celdas A dos islas de solucionarlo. Japón y la URSS firmaron en 1956 una declaración conjunta que puso fin formalmente al estado de guerra y restauró las relaciones diplomáticas, pero dejaron pendiente el verdadero tratado de paz. Moscú aceptó que Habomai y Shikotan fueran entregadas a Japón después de firmarlo, mientras que las diferencias sobre Kunashiri y Etorofu quedaron sin resolver.  La fórmula nunca llegó a ejecutarse y las cuatro islas continuaron bajo control soviético. Tras la desaparición de la URSS hubo nuevos intentos de desencallar el problema, y en 2001 Putin y el entonces primer ministro japonés Yoshiro Mori volvieron a reconocer la declaración de 1956 como punto de partida de las negociaciones.  Península de Nemuro 20 veces con Putin. Cuando Abe regresó al poder en 2012 convirtió el acercamiento con Moscú en una de sus grandes apuestas diplomáticas. Se reunió alrededor de una veintena de veces con el jefe de Rusia, impulsó cooperación económica e incluso trató de mantener margen de maniobra con Rusia después de la anexión de Crimea en 2014.  Nada consiguió romper el bloqueo. Al mismo tiempo, Moscú fue reforzando militarmente las islas y dejando cada vez más claro que no contemplaba devolverlas en los términos reclamados por Tokio. La ciudad de Nemuro Entonces llegó Ucrania. La invasión rusa de Ucrania en 2022 cambió radicalmente el escenario. Japón se sumó a las sanciones contra Moscú y endureció su lenguaje sobre los Territorios del Norte. Rusia respondió suspendiendo las negociaciones del tratado de paz y los programas que permitían a antiguos habitantes japoneses visitar las islas y las tumbas de sus familiares.  Cuatro años después, el Gobierno japonés mantiene oficialmente que quiere resolver la soberanía de los cuatro territorios para poder concluir finalmente el tratado, pero reconoce que las relaciones bilaterales atraviesan una situación especialmente complicada por la guerra de Ucrania.  Las ruinas de Chashi en Onnemoto, Nemuro La “jugada” de Putin. El conflicto congelado volvió a calentarse el 13 de agosto de 2026, cuando Putin visitó Etorofu por primera vez desde que llegó al poder. Japón protestó inmediatamente y calificó el viaje de incompatible con su posición territorial, mientras Rusia ha acompañado esa demostración política con ejercicios militares y un creciente despliegue en la zona.  Tokio sostiene que esa militarización es inaceptable y ha reiterado que su objetivo continúa siendo resolver la atribución de las cuatro islas y firmar el tratado pendiente. Sobre el papel sigue existiendo una negociación. Sobre el terreno, Rusia administra el archipiélago y acaba de subrayarlo con la presencia física de su presidente.  Rusia a solo 3 km. Ese lugar es Nemuro, una ciudad pesquera situada en el extremo oriental de Hokkaido. Desde el cabo Nosappu apenas 3,7 kilómetros de agua separan Japón de la parte más próxima de los territorios controlados por Rusia, y en días despejados las islas aparecen directamente frente a la costa. Allí siguen viviendo algunos de quienes fueron expulsados siendo niños, aunque su número se desploma: quedan unos 4.700 antiguos residentes en todo Japón y su edad media ronda ya los 90 años.  Las visitas a los cementerios de sus familias están suspendidas, así que algunos han terminado rezando y depositando flores desde barcos frente a unas islas a las que ya no pueden regresar. Japón considera precisamente la reanudación de esas visitas una de sus prioridades inmediatas con Moscú. En Xataka Que Japón tenga 100.000 personas mayores de 100 años explica un problema: se están quedando sin conductores, literalmente La firma que no llega. Si se quiere, la paradoja es que Japón y Rusia comercian, mantienen relaciones diplomáticas y llevan generaciones sin combatir entre sí. Lo que no tienen es ese tratado de paz definitivo porque ninguna negociación ha conseguido resolver qué hacer con cuatro territorios cuya superficie resulta minúscula frente al tamaño de Rusia y Japón, pero cuyo valor histórico, estratégico y económico es enorme para ambos.  En 1945, aquellas islas quedaron atrapadas entre dos países que estaban terminando una guerra mundial; 81 años después siguen exactamente ahí, ahora rodeadas por sanciones, ejercicios militares y otra guerra que ha vuelto a enfrentar a Rusia con buena parte de los aliados de Japón. El mundo cerró hace décadas la Segunda Guerra Mundial.  Entre Tokio y Moscú todavía queda una firma pendiente. Imagen | Tennen-Gas, Associate professor , 1467jp En Xataka | Cada año el Fuji se convierte en una trampa para turistas que necesitan rescates. Japón se ha cansado de que les salga gratis En Xataka | En Tokio están tan hartos del turismo masivo, que han empezado a hacer algo: prohibir alquileres turísticos tipo Airbnb - La noticia Japón y Rusia terminaron la Segunda Guerra Mundial hace 81 años. Con un pequeño detalle: nunca firmaron la paz por culpa de cuatro islas fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Japón y Rusia terminaron la Segunda Guerra Mundial hace 81 años. Con un pequeño detalle: nunca firmaron la paz por culpa de cuatro islas

81 años después siguen exactamente ahí, ahora rodeadas por sanciones, ejercicios militares y otra guerra que ha vuelto a enfrentar a Rusia con Japón

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Miguel Jorge

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Japón y Rusia llevan 81 años viviendo una anomalía diplomática difícil de encontrar en otro lugar del mundo. La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945 y ambos países restablecieron sus relaciones diplomáticas en 1956, pero nunca consiguieron firmar el tratado de paz que debía cerrar definitivamente aquel capítulo. El obstáculo cabe prácticamente en un mapa pequeño: cuatro territorios controlados por Rusia y reclamados por Japón. El conflicto parecía condenado a ir apagándose con el paso de las generaciones, hasta que Vladimir Putin decidió este verano hacer algo por primera vez en sus 25 años en el poder. 

Cuando la guerra terminó. La raíz está en las últimas semanas de 1945. La Unión Soviética entró en guerra contra Japón y sus tropas ocuparon estas islas alrededor de la capitulación japonesa, incorporándolas posteriormente al territorio soviético. Allí vivían entonces alrededor de 17.000 japoneses, con decenas de escuelas y comunidades dedicadas principalmente a la pesca.

Algunos huyeron y la mayoría de quienes permanecieron terminaron siendo expulsados mientras llegaban nuevos habitantes soviéticos. Tokio considera que las cuatro islas forman sus Territorios del Norte y nunca aceptó su incorporación a la URSS. Moscú sostiene que las Kuriles meridionales pasaron legítimamente a soberanía soviética como resultado de la Segunda Guerra Mundial. Esa incompatibilidad territorial acabó sobreviviendo a la propia guerra.

En XatakaJapón necesitaba un muro contra China y Corea del Norte. Su respuesta es un monstruo que flota, pesa 12.000 toneladas y tiene 128 celdas

A dos islas de solucionarlo. Japón y la URSS firmaron en 1956 una declaración conjunta que puso fin formalmente al estado de guerra y restauró las relaciones diplomáticas, pero dejaron pendiente el verdadero tratado de paz. Moscú aceptó que Habomai y Shikotan fueran entregadas a Japón después de firmarlo, mientras que las diferencias sobre Kunashiri y Etorofu quedaron sin resolver. 

La fórmula nunca llegó a ejecutarse y las cuatro islas continuaron bajo control soviético. Tras la desaparición de la URSS hubo nuevos intentos de desencallar el problema, y en 2001 Putin y el entonces primer ministro japonés Yoshiro Mori volvieron a reconocer la declaración de 1956 como punto de partida de las negociaciones. 

Península de Nemuro

20 veces con Putin. Cuando Abe regresó al poder en 2012 convirtió el acercamiento con Moscú en una de sus grandes apuestas diplomáticas. Se reunió alrededor de una veintena de veces con el jefe de Rusia, impulsó cooperación económica e incluso trató de mantener margen de maniobra con Rusia después de la anexión de Crimea en 2014. 

Nada consiguió romper el bloqueo. Al mismo tiempo, Moscú fue reforzando militarmente las islas y dejando cada vez más claro que no contemplaba devolverlas en los términos reclamados por Tokio.

La ciudad de Nemuro

Entonces llegó Ucrania. La invasión rusa de Ucrania en 2022 cambió radicalmente el escenario. Japón se sumó a las sanciones contra Moscú y endureció su lenguaje sobre los Territorios del Norte. Rusia respondió suspendiendo las negociaciones del tratado de paz y los programas que permitían a antiguos habitantes japoneses visitar las islas y las tumbas de sus familiares. 

Cuatro años después, el Gobierno japonés mantiene oficialmente que quiere resolver la soberanía de los cuatro territorios para poder concluir finalmente el tratado, pero reconoce que las relaciones bilaterales atraviesan una situación especialmente complicada por la guerra de Ucrania. 

Las ruinas de Chashi en Onnemoto, Nemuro

La “jugada” de Putin. El conflicto congelado volvió a calentarse el 13 de agosto de 2026, cuando Putin visitó Etorofu por primera vez desde que llegó al poder. Japón protestó inmediatamente y calificó el viaje de incompatible con su posición territorial, mientras Rusia ha acompañado esa demostración política con ejercicios militares y un creciente despliegue en la zona. 

Tokio sostiene que esa militarización es inaceptable y ha reiterado que su objetivo continúa siendo resolver la atribución de las cuatro islas y firmar el tratado pendiente. Sobre el papel sigue existiendo una negociación. Sobre el terreno, Rusia administra el archipiélago y acaba de subrayarlo con la presencia física de su presidente. 

Rusia a solo 3 km. Ese lugar es Nemuro, una ciudad pesquera situada en el extremo oriental de Hokkaido. Desde el cabo Nosappu apenas 3,7 kilómetros de agua separan Japón de la parte más próxima de los territorios controlados por Rusia, y en días despejados las islas aparecen directamente frente a la costa. Allí siguen viviendo algunos de quienes fueron expulsados siendo niños, aunque su número se desploma: quedan unos 4.700 antiguos residentes en todo Japón y su edad media ronda ya los 90 años. 

Las visitas a los cementerios de sus familias están suspendidas, así que algunos han terminado rezando y depositando flores desde barcos frente a unas islas a las que ya no pueden regresar. Japón considera precisamente la reanudación de esas visitas una de sus prioridades inmediatas con Moscú.

En XatakaQue Japón tenga 100.000 personas mayores de 100 años explica un problema: se están quedando sin conductores, literalmente

La firma que no llega. Si se quiere, la paradoja es que Japón y Rusia comercian, mantienen relaciones diplomáticas y llevan generaciones sin combatir entre sí. Lo que no tienen es ese tratado de paz definitivo porque ninguna negociación ha conseguido resolver qué hacer con cuatro territorios cuya superficie resulta minúscula frente al tamaño de Rusia y Japón, pero cuyo valor histórico, estratégico y económico es enorme para ambos. 

En 1945, aquellas islas quedaron atrapadas entre dos países que estaban terminando una guerra mundial; 81 años después siguen exactamente ahí, ahora rodeadas por sanciones, ejercicios militares y otra guerra que ha vuelto a enfrentar a Rusia con buena parte de los aliados de Japón. El mundo cerró hace décadas la Segunda Guerra Mundial. 

Entre Tokio y Moscú todavía queda una firma pendiente.

Imagen | Tennen-Gas, Associate professor , 1467jp

En Xataka | Cada año el Fuji se convierte en una trampa para turistas que necesitan rescates. Japón se ha cansado de que les salga gratis

En Xataka | En Tokio están tan hartos del turismo masivo, que han empezado a hacer algo: prohibir alquileres turísticos tipo Airbnb

Fuente original: Leer en Xataka
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