Javier Bardem, en la presentación de la serie. Foto: Apple TV
Series Javier Bardem: “'Cape Fear' es una montaña rusa de emociones, pero con aportes sociales en su interior”El actor español engrosa su galería de villanos en la nueva adaptación de 'El cabo del miedo', dando vida a un personaje que ya interpretaron Robert Mitchum y Robert De Niro.
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Begoña Donat Publicada 7 junio 2026 01:03hCon y sin peluca, Javier Bardem(Las Palmas de Gran Canaria, 1969) nos ha procurado algunos de los villanos más inolvidables de la historia más reciente del cine. Su cenit fue su tan ridículamente peinado como despiadado Anton Chigurh en No es país para viejos (Ethan Coen, Joel Coen, 2007), con el que se convirtió en el primer español en alzarse con un Oscar en una categoría interpretativa. Además, fue valorado por un grupo independiente de psicólogos en el Journal of Forensic Sciences como la representación más realista de un psicópata en el audiovisual.
Su primera exploración del mal en una serie llega este fin de semana a Apple TV en Cape Fear. La adaptación en 10 episodios de la novela The Executioners, de John D. MacDonald, le permitía un mayor regodeo en la interpretación, más tiempo para desarrollar su oficio, pero había una pega: dos gigantes del séptimo arte ya habían dado vida a su protagonista con resultados aterradores, los tocayos Robert Mitchum y Robert De Niro.
Su aproximación a Max Cady en esta nueva adaptación del clásico El cabo del miedoestuvo condicionada por una vuelta de tuerca al personaje en los guiones. “Lo que yo intento hacer es ir a lo mío, hacer mi propia versión", explica Bardem. "Y para eso necesito un material nuevo, un material que esté lo bastante distanciado de aquellos artistas como para que me permita hacerlo. Cuando encontré eso en los guiones, me sentí aliviado; supe que me estaban pidiendo que aportara mi propio enfoque al personaje”.
En lo que sí ha tomado el testigo respecto a las películas de J. Lee Thompson, de 1962, y de Martin Scorsese -quien, por cierto, ejerce ahora junto a Steven Spielberg de productor ejecutivo-, de 1991, es en el humor con el que se maneja este preso que inicia el acoso a una familia.
“Hay una falta de solemnidad y una forma juguetona de asustar y manipular la mente de la gente que pensé que, por supuesto, debía mantener”, se justifica el español.
Frente a él en la trama y a su vera en el encuentro con los medios, aparecen Amy Adams y Patrick Wilson, quienes interpretan al matrimonio de abogada defensora y fiscal responsables de que el dueño de un restaurante acabe condenado por el salvaje asesinato de su mujer embarazada.
La actriz alaba el trabajo de su antagonista: “Javier es muy humilde, pero he de decir que estar en el set con él y ver cómo pasaba de ser encantador a amenazante con un solo brillo en la mirada resultaba terrorífico. Lo hace como si fuera tan solo mover un dial. Es muy divertido de ver”.
Fernando Franco estrena 'La luz': “El encubrimiento no puede ser el camino de la Iglesia en casos de abuso”A diferencia de sus precedentes, en esta relectura del libro todos los protagonistas parecen a ratos inocentes y a ratos, abundantes, culpables.
“La ambigüedad con la que se retrata a Max Cady esta vez, donde parece tanto víctima como verdugo, genera mucha conversación, pero también permite desviar el foco de atención hacia los otros personajes y su propia ambigüedad moral", desarrolla Wilson. "¿Qué hicieron? ¿Qué saben? ¿Hasta qué punto están implicados en la condena? Creo que con todas esas preguntas es muy divertido ver cómo los hijos de todos ellos profundizan en lo que esto les genera de culpa y de vergüenza”.
Adams coincide en esa relatividad del bien y del mal entre el conjunto de protagonistas: “Cada cual cree que puede estar haciendo algo incorrecto por la razón correcta y por un bien mayor. Así que, en realidad, en esta serie, quién se equivoca y quién tiene razón es muchas veces una cuestión de perspectiva, depende de a través de los ojos de quién lo miras”.
Un vasco con acento mexicano y fe cubana
El Cady de Bardem es un vasco criado en Estados Unidos, tocado con perilla, pendientes de brillantes, una enredadera de tatuajes y un sombrero Panamá, creyente de los orishas de la santería cubana y el candomblé. No entona aquel 'abogado', con la o alargada, con la que el doblaje de De Niro helaba la sangre, pero sí cacarea una risa que provoca el mismo efecto. Le acompaña la banda sonora de la versión de Scorsese y, del mismo modo que en la película del año 91 participaron Mitchum y Gregory Peck en sendos cameos, en este tercer acercamiento al material literario, hay un guiño para muy cafeteros entre el elenco.
Como ocurre con las encarnaciones precedentes del exconvicto en el cine, a Max Cady le mueve un profundo sentimiento de traición respecto a su encarcelamiento, pero en esta ocasión, la que es su abogada vive entregada a la liberación de presos condenados injustamente, muchos de ellos negros y latinos, lo que recubre su venganza de ironía.
Amy Adams y Patrick Wilson, en Cape Fear.
“Eso dice mucho de lo que está pasando hoy en día en el sistema judicial de los Estados Unidos y en las calles con el ICE. No es una opinión, es un hecho, está presente, está pasando. La serie abre muchas preguntas sobre las personas condenadas injustamente por delitos que no han cometido, y cómo ese trauma puede cambiarles la vida para siempre”, amplia Bardem.
Como señala su intérprete, en los momentos en los que la cámara entra en la prisión, el idioma preponderante es el español, y de los tres hombres exonerados en la historia, uno es afromericano y dos, latinos.
“Nuestro Cape Fear es una montaña rusa de emociones, de thriller y de terror, pero también consta de muchos aportes sociales en su interior”, remata el actor, a quien el 26 de agosto le espera el estreno la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, El ser querido, otra producción donde psicoanaliza a un personaje con un pasado de violencia y excesos.