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Javier González de Lara, el pasado viernes en la sede de la Confederación de Empresarios de Málaga. Marilú Báez Economía andaluza Javier González de Lara: «Si se abordan salarios sin hablar de absentismo el debate es incompleto»El reelecto presidente de la CEA advierte de que la productividad lleva años estancada
Sevilla
Domingo, 22 de febrero 2026, 00:08
... respaldo de 253 avales de un total de 318 electores, lo que supone un 80 por ciento del apoyo de la organización. Su toma de posesión ha coincidido en el tiempo con el tren de borrascas que ha sacudido a Andalucía y ha causado un grave daño a su estructura productiva, especialmente en el sector primario. Sigue a Diario SUR en Google Discover-¿Cómo sale la empresa andaluza del accidente ferroviario y el tren de borrascas las dos grandes catástrofes que hemos tenido en el comienzo de este año?
-La empresa andaluza se ha visto muy afectada en su actividad de manera ordinaria, porque estamos empezando a normalizar lo que es la gestión de las emergencias y sus consecuencias. Primero, creo que es bueno agradecer tanto a la Junta de Andalucía como al resto de instituciones públicas que han participado en la gestión de las emergencias acontecidas en Andalucía en los últimos meses. Ha habido un alto grado de profesionalidad y también muchísima solidaridad de los vecinos y de las propias empresas. Es importante poner en valor estas cosas en medio de tantas contingencias negativas. El mundo empresarial conoce bien la necesidad de planificar este tipo de crisis y estamos acostumbrados a hacerlo; nos parece adecuado que las administraciones, dentro de la desgracia, también lo hagan. Hemos vivido hace pocos meses el apagón que activó una declaración de emergencia en nuestra comunidad, la tragedia del accidente de Adamuz y el tren de borrascas. Todo ello ha tenido un impacto muy directo en la actividad económica.
-Se ha visto que la conexión ferroviaria de Andalucía es vulnerable.
-Nos hemos pronunciado sobre la desconexión ferroviaria con Madrid y el daño que está provocando: más de un 30% de las reservas futuras están en peligro. No hablo solo de pérdidas ya ocasionadas, sino de reservas a futuro. Estamos hablando de más de 31.000 pasajeros que diariamente se desplazan entre Madrid y Córdoba, Sevilla o Málaga, además de la distribución de mercancías. Solo la desconexión ferroviaria ya tiene un efecto enorme. A ello se suman las pérdidas provocadas por las borrascas: pérdida de cultivos, de actividad económica y daños muy severos en el sector primario. No solo se han perdido cosechas pendientes, sino que probablemente se perderán las siguientes porque será casi imposible sembrar en algunas zonas. Esa falta de materia prima se trasladará a la industria agroalimentaria andaluza, reduciendo su competitividad en los mercados nacional e internacional. Todo esto ha hecho mucho daño al campo, mucho daño a la hostelería, mucho daño también a la imagen del destino turístico. No nos engañemos, al final si tus infraestructuras no están a la altura de las circunstancias, y estoy mezclando las dos cosas, pagas las consecuencias. Estamos muy preocupados porque hemos tenido enormes incidencias y perjuicios para las empresas.
-¿Qué opina de las ayudas que ya se han comprometido?
-No he podido estudiarlas con detalle, pero sí percibo que la Junta de Andalucía ha querido ser contundente en el planteamiento de las ayudas. Espero que se concreten adecuadamente y que sean eficientes. Echo en falta mayor capacidad de respuesta por parte del Gobierno central, especialmente en apoyo a pequeñas empresas, autónomos y micropymes. Podrían adoptarse medidas como una moratoria fiscal o reducciones en los costes sociales para quienes acrediten haber sido afectados por los temporales. No parece lógico que un autónomo cuya actividad ha quedado anegada o que ha tenido que desalojar su negocio tenga que seguir cotizando igual sin ingresos.
-¿Qué ha faltado?
-Ha faltado sensibilidad y una visión más integral. Lo razonable sería constituir una mesa interministerial con las comunidades afectadas para coordinar acciones. La lealtad institucional debería primar. El autónomo es a menudo el eslabón más débil y muchas veces queda al margen de las grandes decisiones.
-Cuando se miran los datos macroeconómicos de España y de Andalucía, parece que la economía va bien en crecimiento y empleo, pero al bajar al día a día hay contradicción entre lo macro y el nivel de vida. ¿Las pequeñas empresas están en buena situación? ¿Se parecen más a los datos de los ciudadanos o a los de la macroeconomía?
-Lo macro y lo micro no siempre coinciden. Los mercados bursátiles están en máximos históricos, lo que indica liquidez y voluntad de inversión, también por parte de la clase media. Sin embargo, tenemos un problema evidente de salarios, inflación y coste de la vida. La clase media está muy castigada por una inflación subyacente elevada. El coste de la vida ha subido de forma muy significativa desde la entrada del euro; los bienes y servicios acumulan incrementos cercanos al 90%. No es que el euro sea el culpable, sino que la evolución de precios ha estado influenciada por energía, política monetaria, costes de producción y demanda. Hemos sufrido energía más cara, materias primas más caras, alquileres y vivienda más caros e impuestos —directos e indirectos— más elevados. Todo ello provoca que a muchos ciudadanos no les llegue el sueldo a fin de mes. Existe una vinculación injusta entre salarios y coste de la vida. El empresario intenta subir salarios según convenio, pero la subida nunca compensa totalmente la pérdida de poder adquisitivo. Los costes laborales aumentan, las empresas los trasladan a precios y se genera un círculo complicado. Además, la productividad lleva años estancada. Desde 2019 no crecemos en productividad de forma significativa. La pequeña y mediana empresa lo está pasando mal; solo las grandes compañías, con mayor estructura, pueden asumir mejor estos incrementos.
-Aquí con los salarios ustedes los empresarios tienen un debate muy enconado con el Gobierno.
-En esta historia es muy importante el fondo y la forma, como todo en la vida hay que entenderse. Yo apuesto firmemente siempre por el diálogo social y además por la lealtad institucional y sobre todo con las centrales sindicales. El respeto es absoluto. Nosotros cuando hablamos con las centrales sindicales nos ponemos casi siempre de acuerdo y no es fácil porque tenemos que hacer un esfuerzo tanto ellos como nosotros, muy grande. ¿De ese diálogo social bipartito, el problema cuál es? Tenemos un gobierno, concretamente una ministra, que hace una labor que no le corresponde. Su labor es ponerse de parte de una de las partes en vez de ejercer una labor de mediación, una labor de arbitraje, entre comillas, de ver en qué medida puedo impulsar ciertas medidas que sean favorables para mejorar las condiciones de los trabajadores, pero también mejorar la propia competitividad de la empresa. Para este ministerio, el mundo empresarial no interesa. Y nosotros, claro, eso nos parece por un lado, desde el punto de vista de la forma, injusto, porque convierte el diálogo social en monólogo social. Monólogo social es que yo me reúno con quien quiero, yo escenifico un acuerdo con quien quiero y nosotros somos la malvada patronal, somos perversos, somos muy malos y nos aíslan.
-Los expertos dicen que la economía andaluza, basada en agricultura y turismo, tiene bajo valor añadido y eso limita productividad y salarios. ¿Está de acuerdo?
-En gran medida sí. Turismo, hostelería, comercio y servicios pesan mucho y no siempre generan alto valor añadido, aunque el sector tecnológico está creciendo. También el sector primario necesita avanzar en productividad. Son sectores intensivos en mano de obra, con márgenes ajustados y rentabilidad limitada. Nuestro tejido empresarial está compuesto por pymes, autónomos y microempresas que requieren cuidado. La negociación colectiva gira en torno a salarios, jornada y productividad. Si el Gobierno regula salarios y jornadas, como en el debate de las 37horas y media, sin abordar la productividad o el absentismo, el debate queda incompleto. El absentismo es un problema serio que limita la productividad, también en Andalucía, aunque más acusado en regiones industriales como el País Vasco o Navarra.
-Hay otra paradoja: empresas que no encuentran trabajadores y, al mismo tiempo, alto desempleo. ¿Se resuelve pagando mejores salarios?
-Creo que no. Tenemos un modelo de prestaciones sociales muy generoso y en Andalucía hay alrededor de 600.000 desempleados. En sectores como hostelería, agricultura o construcción falta mano de obra. Por eso defiendo una gestión ordenada de la inmigración mediante cupos y contingentes. No es lógico mantener una bolsa tan amplia de desempleo y, a la vez, necesitar trabajadores extranjeros para determinados oficios y tengan que venir muchísimas personas foráneas para ocupar ese tipo de tareas, por no hablarte de las tareas domésticas, las tareas de dependencia. Si a usted le han ofrecido tres puestos de trabajo en tres meses, en seis meses, y los ha rechazado, oiga, pues a lo mejor es incompatible con que usted tenga alguna prestación. En fin, insisto, no quiero generalizar, pero aquí hay algo más. El trabajo dignifica más que cualquier subsidio permanente. El trabajo es lo importante, el trabajo es lo que más dignifica a una persona, la ayuda debe ser un puente, no un destino. Hay personas que quizás por falta de pedagogía no han sabido entender que eso no es un fin, sino un medio.
– ¿Qué objetivos tiene para esta nueva etapa?
– Vivimos, como tú sabes, tiempos difíciles, muy complejos. Yo diría que no es un tiempo de transición, sino de ruptura, por todas las cuestiones también geopolíticas. Entonces, ¿Qué ocurre? Que es un tiempo, y así me lo manifestaban también los órganos de gobierno, un tiempo de cambio también para las organizaciones empresariales y creo que debemos afrontar, y también CEA, nuestra propia evolución. Tenemos que readaptarnos a nuevas fórmulas y modos de hacer. Y creo que lo que yo pueda aportar, obviamente es intentar contribuir entre todos, todos juntos somos una organización sólida, 200 mil afiliados, 800 organizaciones integradas, provincias, sectores, entre todos aportar valores, generar confianza, dotar de sentido e intentar construir una sociedad en Andalucía más justa, basada en el humanismo. Es lo que yo he creído siempre. Tengo un equipo extraordinario, un comité ejecutivo muy representativo de todas las provincias, de todos los sectores importantes de Andalucía.
-¿Este cuarto mandato será el último?
-Bueno, eso no lo sé. Vamos a ver, honestamente yo no soy partidario de perpetuarse uno en el cargo. En este caso, la verdad que yo había terminado mi mandato y yo lo que hice fue rendir cuenta y agradecer al equipo y a toda la organización la labor que se había hecho. Y fue en el mes de diciembre cuando la Junta Directiva me apoyó unánimemente para continuar y para decir adelante, que queda mucho por hacer. Pienso que luego habrá renovaciones naturales, pero también le digo la verdad, no me puedo plantear iniciando un mandato si va a ser o no el último
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