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Jefté celebra el pase del Albacete a cuartos de final de la Copa del Rey tras tumbar al Real Madrid. Pablo Morano (Reuters) Copa del Rey | Octavos Jefté, el trotamundos que se convirtió en verdugo del Real MadridA sus 32 años, ha defendido los colores de ocho equipos del balompié español, así como el de otros nueve en cuatro países distintos
Daniel Herrera Rodríguez
Las Palmas de Gran Canaria
Jueves, 15 de enero 2026, 18:19 | Actualizado 18:25h.
verdugo del Real Madrid en octavos de final de la Copa del Rey, es de esas trayectorias ... en las que se disfruta más del camino que de los propios objetivos que se persiguen, porque hay pocos futbolistas que hayan defendido los colores de hasta quince equipos en cinco países del Viejo Continente. Este es el caso de Jefté Betancor, natural de Las Palmas de Gran Canaria, quien comenzó en la cantera de la UD Las Palmas y que llegó a compartir vestuario con jugadores de la vitola de Viera, Momo o Juan Carlos Valerón, pero que enseguida fue desestimado en la casa amarilla y que, incluso, su chispa futbolistíca parecía apagarse entre la Segunda B y la Tercera División hace casi una década.Su camino no ha sido nada fácil. En los tiempos en los que le tocó forjarse, en la cadena de filiales de la UD Las Palmas, se miraba con lupa el rol de delantero centro, su hábitat natural en el que las exigencias son máximas. Pero antes de recalar en el club de Siete Palmas, Jefté se inició en la cantera del Vecindario y fue invitado por el propio Real Madrid para jugar en un torneo internacional con su equipo juvenil en 2011. Una temporada después, el que fuera director deportivo del Hércules, Sergio Fernández, lo convence para incorporarlo a su filial. A partir de ahí engancha una serie de cesiones y fichajes de lo más llamativo: Ontinyent, Eldense -dos etapas-, Tenerife B -en dos ocasiones-y el Unión Viera.
En 2015 parecía llegarle la oportunidad definitiva con Las Palmas Atlético. No obstante, la entidad capitalina decidió cederlo -en los dos años que estuvo en nómina- a la Arandina y posteriormente al San Fernando, si bien esta segunda termina por no consumarse.
Imágenes de Jefté en Rumanía, Austria y Grecia. C7 / LaLigaAl borde de dejar el fútbol con 24 años
Denostado y usado como continua moneda de cambio, Jefté reconoció en varias ocasiones que estuvo a punto de dejar al fútbol en esos momentos. En ese paso al San Fernando de Segunda B terminó por atender la llamada del director deportivo del Unión Viera, Francisco José Trujillo, quien le convenció que viniera a este humilde club de Ciudad Alta para cicatrizar heridas y recuperar la ilusión en un club que buscaba en ese momento el ascenso a Tercera División.
Dicho y hecho. Desde las entrañas de la Preferente, Jefté se convirtió en todo un revulsivo para el equipo rojinegro, acumulando goles con un club que ascendió como un meteorito en la categoría regional -junto con la UD Tamaraceite de un tal Chus Trujillo- en una de las ediciones más divertidas del balompié regional.
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Hacer las maletas se había convertido en una constante para Jefté. No obstante, a diferencia de su etapa en España, la carrera del atacante isleño tomaba ahora la curva ascendente. Y en Rumanía tomaba vuelo con la primera llamada del Voluntari, un clásico del país.
Posteriormente reclaría en el Farul Constanta dirigido por el legendario Gheorghe Hagi, el Maradona de los Cárpatos. Su explosión goleadora fue ya una realidad allí, tomando además el apodo del 'Toro español' por su capacidad rematadora.
No obstante, a su paso por el Cluj -un equipo de mayor pedigrí incluso- empiezan a torcerse las cosas. Problemas de entendimiento con el entrenador e incluso un bloqueo ante las ofertas que se le presentaban a Jefté en el mercado -no estaba gozando de minutos- le llevaron a una singular marcha al Pafos chipriota.
Salida de Chipre y 'pichichi' en Grecia
Parecía otro de los momentos delicados de su carrera. Pero llegarían entonces los cantos de sirena de Grecia, en este caso del semidesconocido Panserraikos, club de la región macedonia que luchaba por la permanencia en la Superliga.
En aquella competición plagada de futbolistas españoles, Betancor se puso literalmente las botas. En la temporada 24-25 se destapó con 19 goles, 16 en la fase regular y 3 en el play-out, coronándose con máximo goleador de la competición.
Con esa panorámica, Jefté alcanzaba las 31 primaveras consolidado como un 'Sebastián Abreu' europeo. Como el Loco uruguayo, su pasaporte había acumulado interminables sellos casi como medallas al mérito deportivo. Y fue entonces cuando parecía llegar el último gran tren de su carrera: el genuino Olympiacos.
Sin embargo, y pese a firmar por el club del Pireo, dirigido por José Luis Mendilibar, la entidad helena decidió ceder al jugador, ante el overbooking de efectivos en vanguardia, lo que terminó llevando a Jefté al Albacete este mismo verano.
En varias ocasiones se ha comentado que la UD Las Palmas ha preguntado por su situación y sus servicios, aunque nunca ha cristalizado una oferta en firme. Su DNI parece pasar factura aunque su pasaporte ha sido su mejor aval.
La enésima redención en el Queso Mecánico
Pero fiel a su inquieta trayectoria, el arranque de Jefté en el Queso Mecánico no fue, posiblemente, el deseao para el grancanario.
Pese a comenzar como titular, el gol se le fue negando en el primer tercio de competición, generándole un punto de ansiedad que acabó pagándolo con la suplencia. Agus Medina y Puertas -ambos con seis dianas en la Liga Hypermotion- le habían ganado terreno y, en ese momento, a Betancor le tocaba nuevamente picar piedra para recuperar el terreno perdido.
Pero el Jefté actual poco tenía que ver con el de hace una década. En su haber más de una quincena de reinvenciones se había materializado en los afilados ángulos de su rostro. Poco a poco volvió a ver la luz y ya acumula cuatro goles en la Liga. A su llegada a Gran Canaria, recuperó la titularidad, pero ante el equipo de su infancia, tal y como reconoció en una entrevista a CANARIAS7, no tuvo su mejor tarde (2-1).
No obstante, sería en la Copa del Rey donde encontraría el bálsamo que le llevaría a la enésima redención, si bien nadie se imaginaba que esta catarsis le llegaría ante el todopoderoso Real Madrid.
Jefté está acostumbrado a eso: a vivir en el alambre, a coquetear con el riesgo deportivo y a sobrevivir con temple y alguna que otra dosis de descaro. Esa picardía natural del chico del barrio le llevó a firmar dos goles ante el conjunto blanco, dejando más que tocado el bautismo de Álvaro Arbeloa en la élite futbolística.
Olvidado por la UD Las Palmas, ahora Jefté es conocido y reconocido en España, tal y como le ocurrió en Austria, Rumanía o Grecia. El tren amarillo parece que ya no llegará jamás, pero el viaje deportivo sigue siendo apasionante para el delantero grancanario.
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