El madrileño fue el seleccionador del rival de España este jueves entre 2023 y 2025
Jesús Casas, durante un partido de la selección de Iraq.LA PRESSE- MIGUEL ANGEL LARA
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Iraq, rival de España este jueves en Riazor, afronta su segundo Mundial. Lo hace 40 años después de su estreno. La clasificación tiene detrás el trabajo de un entrenador español, Jesús Casas (Madrid, 23-10-1973). No le dejaron rematar su misión, pero es el padre del equipo que pasará por A Coruña camino de un Mundial con un grupo durísimo: Francia, Noruega y Senegal. Nadie como él para hablar del rival de España y de una experiencia vital imponente.
Pregunta. ¿Qué es el fútbol en Iraq?
Respuesta. Todo. Se vive con una pasión desmedida, para lo bueno y para lo malo. Además, algo que llama mucho la atención es que todavía existe el fútbol de la calle, como en nuestra infancia. Siempre tengo el recuerdo de una vez que íbamos hacia el hotel y vimos a unos niños jugando un tres contra tres en mitad de la calle, con dos piedras como portería. Cuando pasaba un coche tenían que parar el partido y lo hacían con cara de “nos estáis fastidiando”. También se juega muchísimo en parques y pistas. Muy, muy pasional.
El fútbol en Iraq lo es todo. Se vive con una pasión desmedida, para lo bueno y para lo malo
P. ¿Qué le supuso esa experiencia en Irak?
R. Un poco de todo. A nivel deportivo fue excepcional porque, aunque llevo más de veinte años entrenando, era mi primera experiencia como primer entrenador a nivel profesional. Siempre había trabajado en tercera división, en filiales o como asistente, incluso en la selección española. Y hacerlo además en una selección nacional es diferente, porque no representas solo a un club, sino a todo un país.
Jesús Casas: "Para Irak, el fútbol fue esperanza en un país marcado por la guerra"Entrevista a Jesús CasasProfesionalmente fue muy importante y además conseguimos varios logros. Estuvimos muy cerca de cerrar la clasificación para el Mundial, aunque finalmente no pudo ser.
Y a nivel personal también fue muy impactante porque conoces una cultura completamente distinta y un país que ha vivido veinte años de conflictos bélicos. Aunque ahora la situación es mucho mejor, todavía queda mucho por reconstruir. Conocí casos muy cercanos de jugadores que habían perdido familiares o que tenían a su padre o hermanos desaparecidos desde la época del ISIS o de Al Qaeda. Todo eso te marca muchísimo.
Conocí casos muy cercanos de jugadores que habían perdido familiares o que tenían a su padre o hermanos desaparecidos desde la época del ISIS o de Al Qaeda
P. ¿Cómo le llega la oferta y qué piensa cuando le hablan de Irak? ¿Qué le dice su familia?
R. El presidente quería un entrenador español porque el fútbol español y los entrenadores españoles están muy valorados por los éxitos de estos años. Sé que antes buscó perfiles con más nombre, pero nadie aceptó la propuesta.
Cuando me llega la oferta, evidentemente, la primera reacción fue de sorpresa. Mi familia pensaba poco menos que iba a ir allí como un casco azul. Lo primero que hicimos fue contactar con la Embajada de España en Bagdad y nos trasladaron que la situación era tranquila, aunque evidentemente era un país especial.
Irak tira de épica para desactivar el plan de Emiratos y acceder a la 'repesca'Mi familia pensaba poco menos que iba a ir allí como un casco azul
Fuimos un fin de semana para conocer el entorno y, cuando vimos cómo era realmente el país, decidimos aceptar. Creo que en esta vida hay que ser valiente, aunque sin caer en la temeridad. Y dimos el paso dentro de unos límites razonables.
P. Cuando pensamos en Bagdad pensamos en ruinas. ¿La realidad es así?
R. No exactamente. Bagdad tiene una enorme cultura y un gran bagaje histórico. No es una ciudad en ruinas, aunque sí muy caótica. Evidentemente todavía quedan señales del conflicto: impactos de bala o proyectiles en algunas paredes, sobre todo en zonas gubernamentales.
También es un país muy militarizado. Aquí entras a un centro comercial y ves vigilantes de seguridad; allí ves policía o ejército prácticamente en cualquier sitio. Existe además una green zone, una zona especialmente protegida donde están los organismos oficiales y para acceder se necesitan permisos especiales.
P. ¿Y a nivel futbolístico cómo era trabajar allí?
R. Teníamos la ventaja de las herramientas tecnológicas y los softwares de análisis. Una de las cosas que hicimos fue fijarnos mucho en el modelo de Marruecos.
Debido a los conflictos, muchísima población iraquí había emigrado a países como Alemania, Suecia o Noruega. Así que, además de seguir la liga iraquí y algunas ligas del Golfo, nos dedicamos mucho a rastrear jugadores con pasaporte iraquí que estaban en Europa.
A través de entrevistas y seguimiento conseguimos incorporar futbolistas que habían pasado por categorías inferiores de Alemania o Suecia y logramos construir una selección bastante competitiva.
P. El equipo que viene ahora a jugar contra España tiene mucho suyo.
R. Sí, prácticamente todos debutaron con nosotros o jugaron con nosotros. Salvo uno o dos casos muy concretos, el resto formó parte del proceso que iniciamos. Es una selección competitiva y creo que su techo era precisamente clasificarse para el Mundial.
En un torneo corto siempre puede haber sorpresas —nosotros mismos le ganamos a Japón en la Copa de Asia—, pero evidentemente estaba un escalón por debajo de selecciones como España.
P. ¿Cómo fue aquella noche en la que ganaron la Copa del Golfo y la vuelta a Bagdad?
R. Fue una auténtica locura. El día de la final, que creo recordar que era a las nueve de la noche, a las doce del mediodía ya estaba lleno el estadio. Setenta mil personas esperando durante horas.
El día de la final de la Copa del Golfo, que creo recordar que era a las nueve de la noche, a las doce del mediodía ya estaba lleno el estadio.
La vuelta fue impresionante. Ya de por sí Basora y Bagdad son ciudades caóticas, pero aquello era imposible de controlar. Apenas podíamos avanzar con el autobús. Fue una celebración nacional que duró muchísimo tiempo.
Durante meses prácticamente no pagábamos en ningún sitio. Íbamos a comer o cenar y siempre nos invitaban. Son personas muy efusivas y muy pasionales.
La celebración iraquí de la Copa del Golfo ganada en enero de 2023, con Jesús Casas como entrenador.Nabil al-JuraniDurante meses prácticamente no pagábamos en ningún sitio. Íbamos a comer o cenar y siempre nos invitaban
P. ¿Le da rabia estar con Iraq en el Mundial?
R. Sí, mucha. Porque dejamos el camino prácticamente hecho. Cuando nos cesan todavía dependíamos de nosotros mismos y, aunque no hubiéramos logrado la clasificación directa, ya teníamos muy encaminada la segunda fase.
Creo, sinceramente, que construimos gran parte de ese camino desde diciembre de 2022 hasta marzo de 2025. Nos faltó el último empujón y claro que da rabia no haber podido culminarlo.
Nos faltó el último empujón y claro que da rabia no haber podido culminarlo
P. ¿Y qué pasó?
R. Allí todo se vive con muchísima pasión. Tuvimos dos partidos malos en marzo. Contra Kuwait dominamos completamente, generamos muchísimas ocasiones, pero empatamos. Después fuimos a jugar contra Palestina, nos pusimos por delante y en los últimos minutos nos remontaron.
Era apenas nuestra segunda derrota en catorce partidos, pero allí la paciencia es muy corta y se montó un gran revuelo. Así de simple.
P. Cero paciencia...
R. Muchísima presión. En la Liga iraquí es habitual que incluso el equipo campeón cambie de entrenador durante la temporada. Imagina el resto.
P. Hablaba antes de jugadores con historias personales muy duras. ¿Recuerda alguna especialmente?
R. Sí. Por ejemplo, Aymen Hussein. Su padre y un hermano desaparecieron durante la época del ISIS y nunca más se supo de ellos. También había asistentes o miembros del entorno que habían tenido que ir a combatir.
El padre y un hermano de Aymen Hussein, nuestro delantero centro, desaparecieron durante la época del ISIS y nunca más se supo de ellos
Hay muchísimas historias muy duras. Quizá la más significativa dentro del equipo sea la de Aymen, pero en esos dos años y medio conoces a muchísima gente que ha sufrido enormemente.
P. ¿Las conversaciones con los jugadores tenían ese fondo habitualmente?
R. Curiosamente, no tanto. Ellos intentan dejar atrás esa etapa. Nosotros mismos procurábamos hablar del presente y del futuro, transmitirles esperanza y hacerles ver que podían construir algo diferente.
Sí utilizábamos ese pasado duro como una motivación extra, como una forma de representar a toda la gente que había sufrido tanto.
P. ¿Cómo definiría el ADN del jugador iraquí?
R. Es un jugador muy competitivo y muy resistente mentalmente. Tiene una capacidad enorme para sobreponerse a las dificultades. Yo creo que es muy parecido al jugador iraní en ese sentido.
El jugador iraquí es muy competitivo y muy resistente mentalmente
Sinceramente, si Irak no hubiera vivido tantos conflictos, probablemente estaría entre las grandes selecciones de Asia. Nosotros llegamos a colocarla sexta en el ranking asiático, pero creo que podría estar incluso más arriba.
P. Imagino que el orgullo nacional es enorme.
R. Muchísimo. La selección allí paraliza el país. Curiosamente no existe un fanatismo enorme por los clubes iraquíes; incluso hay más seguidores del Madrid o del Barça. Pero con la selección todo cambia.
Cuando juega Irak, todo el mundo está pendiente: niños, mujeres, ancianos… Se paraliza el país. Si el partido coincide con horario laboral, incluso se da permiso para verlo. Se instalan pantallas en todas partes y la gente se reúne en las casas.
La selección allí paraliza el país. Curiosamente no existe un fanatismo enorme por los clubes iraquíes; incluso hay más seguidores del Madrid o del Barça. Pero con la selección todo cambia
P. Jugar contra España, aunque sea amistoso, para ellos debe ser algo enorme.
R. Sin duda. Probablemente sea el partido más importante de los últimos tiempos para ellos. La selección española y la Liga española tienen muchísimo prestigio allí.
Ahora estoy en Singapur y aquí la Premier League domina muchísimo más, pero en Irak la Liga española es la referencia absoluta. Jugar contra España es un acontecimiento enorme.
P. ¿Cómo era su día a día?
R. Un poco complicado. Tampoco había demasiadas opciones de ocio. Íbamos a ver partidos, a centros comerciales o a restaurantes.
Y luego estaba la popularidad. Se agradece muchísimo el cariño, pero a veces era difícil. Recuerdo estar comiendo una hamburguesa y que alguien me diera un golpe en el brazo para hacerse una foto. La hamburguesa salió volando.
Se agradece muchísimo el cariño, pero a veces era difícil la popularidad
Con el tiempo y los éxitos la popularidad creció todavía más. Grabé anuncios de televisión y el día a día era bastante intenso.
P. Pero habla con cariño de ese tiempo.
R. Sí, sin duda. El problema lo tuve con determinadas personas de la Federación, que tomaron una decisión que considero injusta. Pero mi experiencia allí fue extraordinaria tanto en lo deportivo como en lo personal.
Todavía hoy sigo recibiendo muchísimo cariño. Cuando se clasificaron para el Mundial muchos jugadores me escribieron diciéndome que aquello también era parte mía.
P. ¿Va a seguir a Irak en el Mundial?
R. Claro que sí. Tengo muchas ganas de verlos. El problema es que allí la exigencia es enorme y ahora muchos esperarán que Irak haga algo importante en el Mundial.
Pero yo creo que el gran premio ya es estar allí. Si luego pierden contra selecciones como Francia, Senegal o Noruega, entra dentro de la lógica del fútbol. Habrá que ver cómo gestionan esas expectativas.
La celebración de Iraq de la clasificación para el Mundial 2026, tras derrotar a Bolivia en Monterrey.Miguel SierraP. Esa pasión parece llevarles a pensar que pueden competir contra cualquiera.
R. Exactamente. Para lo bueno y para lo malo. Ya ocurrió en los Juegos Olímpicos. Hicieron un torneo digno, compitieron bien, incluso ganaron un partido complicado, pero aun así hubo muchísimas críticas y el entrenador terminó destituido.
Con Aymen Hussein pasó igual. Antes de la Copa de Asia mucha gente me decía por la calle que no debía llevarlo. Luego fue uno de los máximos goleadores y pasó a ser un ídolo nacional.
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