En estos tiempos sombríos, la luz viene de los que son capaces de regresar del infierno para seguir ejerciendo el periodismo
Regala esta noticia Añádenos en Google Jineth Bedoya contempla el mural de reparación que recibió en la cárcel La Modelo. (Mauricio Moreno) 20/05/2026 a las 00:01h.No sé de qué pasta está hecha Jineth Bedoya. Sí sé de cuál estoy hecha yo: de pasta de boniato. La suya, teniendo los mismos ... ingredientes que la mía, carne y huesos, es otra. La que permite aguantar lo insoportable y seguir plantando cara.
Bedoya, periodista colombiana, fue secuestrada, torturada y violada durante dieciséis horas por un grupo de paramilitares. Luego, desnuda y medio muerta, la dejaron tirada en la carretera. Fue la recompensa por hacer su trabajo: preguntar, investigar, mirar hacia donde otros no quieren mirar. Se lo contó a Belzunce en 'Periodistas en tiempos de oscuridad', un libro que recoge más de cien testimonios sobre la profesión (unos sobrecogedores, otros estimulantes; todos imprescindibles), y se lo volvió a contar el domingo en una entrevista. El próximo viernes, la labor de Bedoya será reconocida con el Premio de Periodismo Santiago Oleaga, galardón instituido por El Diario Vasco como homenaje al director financiero del periódico, asesinado por ETA hace 25 años. Sí: en los diarios de Vocento también saben que informar puede costar la vida.
En estos tiempos sombríos, la luz viene de los que son capaces de regresar del infierno para seguir ejerciendo; de los que siguen trabajando aunque estén exhaustos, aunque tengan la ilusión maltrecha. Mientras, los de pasta de boniato, los leemos.
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