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Joan Marc Falcó, decidido a ser pentacampeón de los 101: «Me van a tener que ganar»

Joan Marc Falcó, decidido a ser pentacampeón de los 101: «Me van a tener que ganar»
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El ultrafondista afincado en Ronda afronta su novena participación tras firmar su mejor marca personal en 2025 y con la ambición de volver a lo más alto
Joan Marc Falcó, decidido a ser pentacampeón de los 101: «Me van a tener que ganar»

El ultrafondista afincado en Ronda afronta su novena participación tras firmar su mejor marca personal en 2025 y con la ambición de volver a lo más alto

Regala esta noticia Joan Marc Falcó posa con su camiseta de los 101 km de la Legión, listo para buscar el pentacampeonato en Ronda. (SUR)

Julio J. Portabales

05/05/2026 a las 17:52h.

Es uno de los nombres propios de los 101 Kilómetros de Ronda. Intenta rebajar el foco, hablar de sensaciones y no de favoritismos, pero lo cierto es que cualquiera que conozca la prueba identifica rápidamente a Joan Marc Falcó como uno de sus grandes referentes. Ocho participaciones, cuatro victorias y una regularidad difícil de sostener en una prueba tan exigente le avalan.

El atleta valenciano, afincado en Ronda desde hace años, afronta la cita de 2026 con un objetivo evidente: luchar por el pentacampeonato. No lo esconde, aunque lo matiza con su filosofía habitual. «Claro que puede ser. Pero si alguien corre más que yo, enhorabuena. Ahora bien, me van a tener que ganar», afirma con determinación, dejando claro que su guerra está, sobre todo, en su propio rendimiento.

Sus triunfos en 2017, 2018, 2019 y 2024 forman parte ya de la historia reciente de la prueba. Sin embargo, el recuerdo más inmediato es el del pasado año, cuando firmó su mejor marca personal con 8 horas, 32 minutos y 50 segundos, pero tuvo que conformarse con la tercera posición. «Yo tenía un objetivo y lo cumplí. Me ganaron dos, pues hay que aceptarlo. Si alguien entra mejor que tú, le das la mano y ya está», explica con naturalidad.

El año pasado:

«Tenía un objetivo y lo cumplí. Me ganaron dos, pues hay que aceptarlo. Si alguien entra mejor que tú, le das la mano y ya está»

Esa forma de entender la competición define a un corredor que huye de excusas. Su planteamiento es claro: mejorar siempre. «Mientras corra y vaya a lo que quiero, mi objetivo es mejorar lo del año pasado. Si no, no vendría», resume. Una mentalidad que le ha permitido mantenerse en la élite de una prueba donde cada detalle cuenta.

Porque si algo tiene claro Falcó es que los 101 no se ganan solo con piernas. «Esto es una mezcla de muchas cosas. No es asfalto, pero tampoco es montaña técnica. Tiene cuestas, tiene desgaste… y tienes que adaptarte», explica. Por eso insiste en tres pilares fundamentales: la preparación física, la logística —especialmente la alimentación— y la gestión mental.

En esa gestión también entra algo que para él resulta fundamental: llegar con hambre de carrera. No solo entrenado, sino convencido. «Tienes que ir a la carrera con hambre de carrera, tener tu cuerpo dominado, saber cuáles son tus señales y hasta dónde puedes llegar», explica. Para Falcó, conocerse a uno mismo es casi tan importante como conocer el recorrido, porque en una prueba tan larga cualquier exceso se paga más adelante.

Ahí, en la cabeza, es donde se marcan las diferencias. «Si no controlas bien las emociones, aunque seas mejor de partida, no llegas a tu 100%», asegura. Una reflexión que va más allá del deporte y que conecta directamente con su otra faceta, la de profesor de Física y Química, donde también intenta trasladar esos valores.

Ejemplo para sus alumnos

En el aula, los 101 también están presentes. «Los alumnos me preguntan desde después de Navidad si ya estoy entrenando. Me dicen: '¿Profesor, va a ganar?'», cuenta entre risas. Para él, esa conexión es importante. «Ven a una persona normal que hace lo que predica. Creo que en el ejemplo está todo. Lo que les pido a ellos, intento hacerlo yo también», explica.

Ejemplo para sus alumnos:

«Ven a una persona normal que hace lo que predica. Lo que les pido a ellos, intento hacerlo yo también»

Esa dimensión educativa es, en parte, una de sus motivaciones. Mostrar que el esfuerzo, la constancia y la disciplina tienen recompensa. «Para mí es importante que vean ese trabajo, que entiendan que para conseguir algo hay que luchar», añade, consciente de que su papel trasciende la propia competición.

Mientras tanto, la preparación sigue su curso. Incluso en condiciones poco habituales. «Ahora estoy saliendo a correr a las dos o tres de la tarde, buscando el calor. Aquí pasamos de invierno a verano en pocos días y hay que adaptarse», comenta. Un ejemplo más de la meticulosidad con la que afronta cada edición.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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