Jordi Faulí forma parte de la cuarta generación de arquitectos que han levantado lo que Gaudí sólo pudo imaginar. Llegó a la basílica muy joven, en 1990, y pronto se convirtió en la mano derecha de Jordi Bonet i Armengol, al que sustituyó como arquitecto ... director en 2012. Él fue uno de los introductores de las nuevas tecnologías en la construcción del templo expiatorio y, bajo su dirección, se ha acelerado el ritmo de unas obras que ya ven el final en el horizonte. ¿2036? Nadie quiere dar cifras, pero todos afirman que la cuenta atrás ya ha comenzado.
-¿La culminación de la torre de Jesucristo es tan importante como parece?
-Simbólicamente es muy importante, porque con ella acabamos las seis torres centrales que crecen abajo de las naves. Por lo tanto, ahora quedará la construcción de la fachada principal, la de la Gloria. A los lados quedará construir el baptisterio y la capilla del Santísimo y de la Penitencia. Tenemos previsto iniciar en el segundo semestre de este año la construcción de las columnas, las ocho que aguantan las torres que representan a las ocho veneraciones.
-¿Cuánto tiempo tienen previsto necesitar para la fachada de la Gloria?
-De forma resumida, la fachada tiene dos partes. La primera, las cuatro torres, que tienen una estructura similar, aunque con una geometría diferente, a las de las fachadas del nacimiento y la pasión. Sus terminales también son similares, pero no iguales y ya estamos trabajando en el proyecto, construyéndolas con la misma técnica con la que hemos construido las seis torres centrales. En este caso, tienen una mayor complejidad, ya que están formadas por paneles radiales que van creciendo de forma helicoidal, pero con la experiencia acumulada, podemos trabajar con confianza. Después quedará trabajar el proyecto de las campanas.
Sagrada Familia, de la visión neogótica inicial a la gran osadía de Gaudí
-¿La fachada de la Gloria será la gran puerta de entrada al templo?
-Es el gran pórtico que Gaudí diseñó por delante de las torres con la idea de expresar la gloria eterna. Además de estas cuatro torres, incluye el conjunto escultórico que todavía está por definir y que se ha encargado a Miquel Barceló, Cristina Iglesias y Javier Marín. Estamos muy contentos con el trabajo hecho por los tres artistas.
-La fachada incluye la polémica escalinata que obligará a cortar la calle Mallorca y a expropiar y demoler los edificios colindantes, ¿hay un plan B si no consiguen los permisos para poder realizar el proyecto?
-No. Ahora mismo estamos centrados en el proyecto ejecutivo de las cuatro torres, que comenzaremos a construir a finales de año y allí ya hay mucho trabajo.
-¿Háblenos un poco de su equipo y cómo trabajan? ¿Cuál es su día a día?
-Como en todo el proceso, comenzamos con el concienzudo análisis de toda la documentación, ya sean descripciones, planos o maquetas, que conservamos de Gaudí y sus discípulos. De esto extraemos lo que es el proyecto básico. A partir de ahí, seguimos fielmente toda la información que dejó Gaudí. La segunda fase comienza con analizar cómo se puede construir y, por último, ejecutar. Hay que pensar en muchas cosas, en las promanadas, los materiales, el cálculo estructural, evidentemente, en las instalaciones, porque el edificio también ha de funcionar, etc. Y después, comienza la fase de producción y construcción.
«Cuando Gaudí presenta el proyecto de la Sagrada Familia, tiene claro cómo lo construiría él, pero también sabía que en el futuro habría avances tecnológicos y de calidad de los materiales que facilitarían su construcción»
-¿Es difícil seguir sus indicaciones o a veces parecen imposibles?
-Él, cuando presenta el proyecto de la Sagrada Familia, tiene claro cómo lo construiría él, pero también sabía que en el futuro habría avances tecnológicos y de calidad de los materiales que facilitarían su construcción. Por supuesto, él ya sabía cómo lo haría, no imaginaba castillos en el aire. De la misma manera que él proyecta y construye en vida los terminales de la fachada del Nacimiento porque conoce el fondo armado y lo utiliza, sabe que se puede construir el conjunto.
-¿Cómo han ayudado estos avances tecnológicos en la construcción de la Sagrada Familia?
-Construir las cuatro torres de la fachada de la Pasión con una grúa ya fue un avance en relación a lo que hizo Gaudí con la única torre que vio acabada de la fachada del Nacimiento. El consiguió construir una torre sencilla sin gruas o sistemas para hacerlo posible, con grandes prefabricados que se habían de levantar, pero sus discípulos ya pudieron servirse de grúas. A nosotros, la tecnología de la mecanización y el detalle informático de la piedra nos ha facilitado mucho el trabajo para construir con mayor precisión las columnas que Gaudí dejó definidas en las maquetas.
-Ahora se habla mucho del 3D y la Inteligencia Artificial, ¿también tienen cabida en esta Sagrada Familia?
-La tecnología no deja de evolucionar. Ahora ya estamos tallando piedra en cubos y hemos podido utilizar grandes prefabricados en la construcción de las naves. Por ejemplo, hemos podido construir las torres centrales en grandes paneles de piedra con la técnica de colocar unas varas dentro. Y el soporte informático que hemos podido disponer tanto en el momento de interpretar las maquetas, como el de elaborar el proyecto y producir las piezas y construirlo, han facilitado mucho el trabajo.
«El yeso no es inflamable, así que las maquetas no se perdieron en 1936. Tenemos 8.000 fragmentos identificados, algunas de ellas reconstruidas, pero podríamos asegurar que tenemos todas las que debían haber existido»
-¿Todo está bien determinado por estas maquetas y planos que dejó Gaudí o se ven obligados a cubrir ciertas lagunas o puntos muertos?
-Siempre sabemos lo que hacemos. Gaudí planteó un sistema de proyecto basado en la geometría. Él escogió unas formas geométricas, todas curvas, todas en tres dimensiones, y enseñó cómo combinarlas y cómo crear bóvedas, ventanales, torres, columnas y cubiertas de una forma determinada. ¿Cómo enseñaba cómo combinarlas? Con las maquetas. Con ellas planteaba un método y un sistema paramétrico. Él no sabía cuántos años viviría, con lo que proyectó partes muy importantes del edificio y muy representativas en grandes maquetas de yeso. Toda la nave central sí que hay maquetas. No las hizo, quizá porque no le dio tiempo, del ábside o el crucero, pero las define en dibujos. Nosotros lo que hicimos fue un sistema de intersecar las formas geométricas para proyectar en tres dimensiones el crucero. Las torres, por su parte, tampoco hay maquetas, sino dibujos a escala en los que deja establecido su altura, diámetro y posición. De la sacristía deja una maqueta de dos metros y medio de altura y deja escrito a sus discípulos que cada torre será como la sacristía, pero adaptada a su altura. Resumiendo, trabajamos a partir de maquetas, que nos dan idea de la forma en tres dimensiones. Después, utilización exclusiva de formas geométricas. Por último, establecer un sistema concreto de columnas, de intersección de bóvedas, de ventanales, de forma que se pueda aplicar el método con otros elementos en un diseño paramétrico.
-En 1936 hay un incendio en el estudio de Gaudí y se pierde mucho material preparatorio. ¿Qué se perdió exactamente y hasta qué punto a dificultado la construcción de la basílica?
-El yeso no es inflamable, así que las maquetas no se perdieron. Tenemos 8.000 fragmentos identificados, algunas de ellas reconstruidas, pero podríamos asegurar que tenemos todas las que debían haber existido. Es posible que se quemasen algunos planos que no hemos conocido, pero entiendo que los más importantes los publican sus discípulos en libros publicados entre la muerte de Gaudí en 1926 y el incendio del 36. En estos diez años se publican muchos libros sobre la Sagrada Familia con planos y explicaciones de Gaudí del proyecto y fotografías de maquetas. Así que pudieron perderse dibujos, pero los fundamentales se conservan.
-¿Cuál era la relación de Gaudí con esos otros arquitectos que tendrían que continuar su gigantesca obra?
-Gaudí es el primer arquitecto en la historia que se dedica a proyectar un edificio que sabe que no verá acabado y se obceca en dejar el máximo posible de información a sus sucesores para que puedan acabar el proyecto. El ya lo dijo: 'trabajaré al máximo para que nunca se puedan preguntar qué es lo que quería hacer ese hombre'. Pudo dedicar sus últimos doce años a la Sagrada Familia en exclusiva, viviendo en la pobreza, pero pensando en sistemas para facilitar a sus discípulos la información. Los sábados, por ejemplo, se reúne con arquitectos jóvenes y les explica el proyecto y las maquetas
-¿Todavía le sorprenden las soluciones de Gaudí después de más de 30 años de trabajos en la Sagrada Familia?
-Lo sorprendente, en la Sagrada Familia y en el resto de los edificios que proyectó, es que, a pesar de sus innovadoras propuestas, siempre acertaba. Sí, sí, no tengo muchos datos de errores de Gaudí. De lo que dejó, aprendes siempre. Ves que hay una solución tan de síntesis, que tiene en cuenta la luz, la estructura, la construcción, la expresividad y el simbolismo. Y el simbolismo no complica la construcción, sino que ayudan a interpretar mejor las maquetas.
-¿Cómo valora el crecimiento que ha sufrido La Sagrada Familia en estos años?
-La Sagrada Familia se entiende como un conjunto, pero de partes bien diferenciadas. Por ejemplo, los pórticos de las fachadas tienen significados muy diferentes. No es lo mismo expresar la alegría del nacimiento de Jesús que la pasión por su muerte o expresar aquello que no conocemos, que es la vida eterna. He tenido la suerte de estar muchos años aquí y ver los diferentes progresos. Por ejemplo, la primera vez que entré en la nave sólo había tres columnas de diez metros de altura. Ver ahora todo el interior acabado es increíble. O ver acabada la sacristía o las torres o iniciar la fachada de la Gloria.
-¿Cómo fue su relación con Bonet i Armengol, el anterior arquitecto director?
-Cuando me propuso que fuera su ayudante, en la oficina sólo éramos cinco personas. La relación siempre fue estrecha. Hemos visto crecer al grupo, a la construcción, a los recursos, al número de visitantes. El 7 de noviembre de 2010, con la misa de dedicación por parte del Papa, fue para nosotros la gran culminación del trabajo realizado durante tanto tiempo. Actualmente, en la obra trabajan 150 operarios, a los que hay que sumar diferentes colaboradores y en la oficina técnica trabajan otros 50. En total, podríamos hablar de un mínimo de 500 personas trabajando en la culminación de la Sagrada Familia.
-Y la pregunta que le han hecho mil veces en estos 30 años, ¿cuándo veremos acabada la Sagrada Familia?
-En los años 2014-16 decíamos 2026, pero ocurrió una pandemia y ahora preferimos no dar más fechas. Tenemos el deseo que, en diez años, en 2036, podamos concluir la fachada de la Gloria y que con ello sólo falten pequeños elementos para la conclusión completa del templo. No es un compromiso, eso tiene que quedar claro. Nuestro único compromiso es ser fieles a Gaudí
-¿Cómo afectó la pandemia el retraso en las obras?
-Significó prácticamente dos años de paralización y un año y medio prácticamente sin visitas, es decir, sin recursos. Esta parálisis también supuso desmontar toda una infraestructura que teníamos, incluyendo a empresas colaboradoras que también sufrían. Reconstruir todo esto no se hace de un día para otro. Volver a encontrar colaboradores para construir de nuevo esta estructura fue un proceso largo. Estamos contentos porque pudimos terminar en 2021 la estrella de doce puntas de la torre de la Virgen María y en el 2022 las torres de los evangelistas Lucas y Marcos.
-¿Cómo imagina el día en que se de por concluido el templo?
-Catedrales como la Sagrada Familia no se acaban nunca. Cuando los elementos arquitectónicos sí estén acabados y se pueda entender perfectamente el proyecto que imaginó Gaudí, este conjunto de 18 torres en posición ascendente hacia la torre de Jesucristo y con tres fachadas diferentes, con simbolismo propio, seguro que me emocionará. Me imagino caminando y viendo a lo lejos la silueta del templo y comprendiendo poco a poco los detalles. Me imagino en la escalinata entrando por la fachada de la Gloria, viendo su espectacular obra artística, y entrando en la nave central, que ya se puede ver ahora, mientras asisto a una celebración eucarística.
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Jordi Faulí: «Catedrales como la Sagrada Familia no se acaban nunca»
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