Día clave en el juicio al clan Pujol por la fortuna oculta en Andorra. El ex presidente Jordi Pujol, quien se enfrenta a una petición de nueve años de cárcel, ha llegado a la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid) a las 9.07 horas y ha accedido al interior del edificio por el garaje para someterse a un nuevo reconocimiento médico antes de que el tribunal decida si está en condiciones de declarar. De este modo, ha evitado exponerse ante los numerosos periodistas que aguardaban su llegada.
En noviembre, cuando empezó el juicio, la Audiencia Nacional concluyó que el ex president de la Generalitat podía ser juzgado pese a su estado de salud (aportó tres informes que alertaron de "deterioro cognitivo" y "demencia sobrevenida") y su edad (95 años). Durante estos meses, Pujol ha podido seguir la vista oral desde su domicilio de Barcelona y el tribunal decidió entonces examinar su situación cuando le correspondiera "una intervención activa". Un momento que ha llegado este lunes 27 de abril.
La Fiscalía pide nueve años de cárcel para Pujol, al que acusa de integrar -junto a su esposa Marta Ferrusola (ya fallecida) y sus siete hijos- una trama para enriquecerse con comisiones de empresarios a cambio de adjudicaciones, hasta amasar una fortuna que el clan ocultó en Andorra durante décadas. En el banquillo se sientan un total de 19 acusados, incluyendo los siete hijos de Pujol.
El Ministerio Público solicita penas que van de ocho a 29 años de cárcel y multas millonarias para todo el clan. La más alta corresponde a su primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, para el que pide un total de 29 años de prisión. En su caso, se le añaden cinco delitos fiscales (tres años por cada uno), un delito de falsedad documental (tres años) y un delito de frustración de la ejecución (otros dos años) por haberse desprendido de bienes con los que tenía que hacer frente a deudas.
Hasta ahora, Pujol había seguido el juicio de manera telemática, pero este domingo se desplazó por carretera desde Barcelona a Madrid, acompañado por una enfermera.
Tras la valoración forense, el tribunal presidido por el magistrado Ricardo de Prada deberá decidir si, a sus 95 años y con un deterioro cognitivo acreditado por informes médicos del pasado noviembre, está en condiciones de afrontar el proceso judicial o si, por el contrario, procede archivar la causa por una posible "demencia sobrevenida".
Si se acuerda su exclusión del juicio, el expresidente podría abandonar la Audiencia Nacional sin responsabilidad penal, y se iniciaría entonces la ronda de interrogatorios con el resto de acusados, previsiblemente empezando por su hijo mayor, Jordi, a quien la Fiscalía atribuye la gestión de comisiones ilegales y del patrimonio familiar.
En cambio, si el tribunal determina que el juicio debe continuar para Pujol, la sesión arrancaría con su declaración, en la que podría optar por no responder o limitarse a contestar solo algunas de las preguntas.
La decisión de obligarlo a desplazarse hasta la Audiencia Nacional para evaluar su capacidad ha generado críticas entre partidos independentistas como Junts y ERC, que lo han calificado de "escarnio". Incluso el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha intervenido públicamente para pedir "sentido común" al tribunal.
Por su parte, el presidente de la sala defendió esta medida ante los abogados el pasado viernes, asegurando que no busca estigmatizar al expresidente, sino verificar de primera mano su estado y evitar prejuicios que puedan derivar en una valoración influida por la edad.