El mago y el humorista gráfico celebran en el Aula de Cultura de SUR el 25 aniversario del festival infantil de humor y magia Jajejijoju
Regala esta noticia Añádenos en Google Jorge Blass y Ángel Idígoras celebraron el aniversario del festival Jajejijojú en el Centro Fundación Unicaja. (Salvador Salas | Vídeo: Pedro J. Quero) 22/09/2026 Actualizado a las 23:29h.Cuando, hace poco más de un mes, falleció Juan Tamariz, las redes volvieron viral una frase atribuida al conocido mago: «Las palabras mágicas son: amor, ... humor y libertad». Podrían ser el leitmotiv del festival Jajejijoju, que este año ha cumplido su primer cuarto de siglo aunando humor y magia en beneficio de la Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil (AVOI) y los niños y niñas ingresados en el Hospital Materno Infantil. «La magia y el humor tienen una cosa en común muy importante, que es la sorpresa. Sin sorpresa no hay humor, y sin sorpresa no hay magia». Lo explicó así Ángel Idígoras (Málaga, 1962), el histórico viñetista de SUR y fundador del festival, en el Aula de Cultura de SUR celebrado ayer martes en el Centro Fundación Unicaja. Vino acompañado de uno de los muchos ilusionistas de renombre que han pasado por el festival a lo largo de estos años, Jorge Blass (Madrid, 1980), nombrado Hado Madrino de Jajejijoju por su implicación en el proyecto.
«No hay que contar nunca los trucos, seremos más felices», asegura Jorge Blass
Muchos se sorprendieron ayer al descubrir que Idígoras también es mago. «Yo entré en la magia con 30 años, tengo el carnet y todo, llevaba tres meses en la magia y en Benalmádena se hizo el congreso nacional», donde conoció a Blass. «Todo el mundo hablaba de un chavalillo que era Jorge, nos hicimos 'amigatxos', y cuando surgió lo de hacer el festival le pedí un favor y vino encantado a la primera edición, luego ha repetido siete veces». Blass apuntó: «Eso fue el primer congreso nacional al que yo iba a actuar ante todos los magos, tenía 16 años, me emocioné mucho. Y luego, 'el Jaje', la primera gala, fue memorable, terminamos con la magia de la nieve».
Un festival único
El festival salió de la chistera de Idígoras gracias a una conversación con una amiga payasa (de profesión). «Tuve la suerte de que el director del Cervantes de entonces le pareció muy buena idea. El primero fue un caos total». Para el año que viene, «no sé cómo lo vamos a hacer, tenemos 0 euros de subvención, sólo tenemos un teatro. Es muy complicado montarlo. Pero luego está lleno, agotado hasta arriba, merece la pena».
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