El rey emérito Juan Carlos I, el pasado sábado en la Asamblea Nacional de Francia, al recoger el premio a su libro de memorias. Europa Press
Política Juan Carlos I afirma en una entrevista que "con el Gobierno actual las cosas deben ser muy difíciles para mi hijo"El rey emérito considera que la Princesa Leonor "tendría que estar más en primera línea" porque "da una muy buena imagen de la monarquía".
Más información:Juan Carlos I, ante la Asamblea Nacional de Francia al recibir el premio a sus memorias: "Nadie es profeta en su tierra"
M.A. Ruiz Coll Publicada 18 abril 2026 11:23h Actualizada 18 abril 2026 12:06h Las clavesLas claves Generado con IA
El rey emérito Juan Carlos I se muestra convencido, en una entrevista publicada este sábado en el diario francés Le Figaro, de que las relaciones de su hijo Felipe VI con el actual Gobierno español "deben ser muy difíciles".
Aunque ha sido publicada hoy, la entrevista fue realizada hace una semana en París, cuando Juan Carlos I recibió en la Asamblea Nacional de Francia el Premio Especial del Jurado del Libro Político por su libro de memorias Reconciliación.
"En este momento, con el Gobierno actual, las cosas deben ser muy difíciles para mi hijo", indica el rey emérito ante la periodista Anne Fuida.
Juan Carlos asegura que "los tiempos cambian y España ha cambiado", al tiempo que se pregunta "¿en qué dirección?".
Deja esta pregunta en el aire e indica que, en estos momentos, tiene que mostrarse cauteloso: "Aunque ya no soy rey, tengo que tener cuidado con lo que digo, con la más mínima palabra".
La entrevista publicada este sábado por el diario francés 'Le Figaro'. Le Figaro
Especialmente, porque en la Casa Real incomoda el protagonismo que Juan Carlos busca en los últimos meses, en un intento de ver reconocido su papel histórico, después de que se viera obligado a abandonar España por sus escándalos económicos.
El hombre que reinó en España desde la muerte del dictador Franco en 1975 hasta su abdicación en 2014 cita dos ejemplos de cómo la monarquía ha perdido peso en el día a día de la vida del país.
Según recuerda, durante su reinado "todas las semanas tenía cita con el presidente del Gobierno". Sin embargo, con Pedro Sánchez en la Moncloa, "ahora esos encuentros son menos frecuentes".
También señala que en cada uno de sus viajes oficiales iba acompañado del ministro de Exteriores, algo que ya no siempre sucede con su hijo, Felipe VI.
En varias ocasiones, el Gobierno de Sánchez ha rebajado esta representación oficial a un secretario de Estado, o incluso a un escalafón inferior de la Administración, en varios viajes de Felipe VI.
En la entrevista, Juan Carlos I asegura que toda su vida "ha estado dictada por las exigencias de España y del trono" y lamenta: "Devolví la libertad a los españoles al instaurar la democracia pero nunca me pude yo beneficiar de ella".
Defiende tradiciones como la caza o los toros: "La corrida es como la caza, quieren prohibirlas. Pero es una fiesta nacional", ha informado Efe.
Juan Carlos no duda en defender la monarquía como sistema de Gobierno aunque reconoce que "es criticada en ciertos países".
"Pienso que es buena para el pueblo. Aporta estabilidad, no se cambia de rey o de reina cada cuatro años. Encarna también, y sobre todo, la unidad del país".
Y recuerda que "el rey está por encima de los partidos políticos, lo que significa que puede reinar junto a cualquier partido", señala.
Pese a que esta situación se ha visto cuestionada, "actualmente hay once monarquías en Europa, eso quiere decir algo", señala al respecto.
El rey emérito considera que su nieta Leonor, heredera del trono, "tendría que estar más en primera línea" porque "da una muy buena imagen de la monarquía".
"Las confesiones de un rey maldito", titula la entrevista Anne Fuida, en alusión a los motivos por los que Juan Carlos tuvo que abandonar España.
La entrevista se realizó en la cafetería del hotel Plaza, uno de los más lujosos de la capital francesa, donde el emérito se alojó el pasado fin de semana para recoger en la Asamblea Nacional el premio a su libro de memorias.
La periodista relata que Juan Carlos llega al lugar del encuentro acompañado por dos guardaespaldas.
"Su andar es vacilante, su espalda ligeramente encorvada, pero su mirada es orgullosa. Como un símbolo de su extraña condición", escribe la autora del reportaje. Se trata de "un rey en el exilio, un rey maldito de los tiempos modernos".
Según relata, Juan Carlos se encuentra en "una prisión simbólica. La impuesta por su edad —88 años— y sus inconvenientes (las veinte operaciones a las que se ha sometido y que dificultan su movilidad, su audición debilitada); pero también la que resulta de su posición, sujeto, a pesar de su lejanía, a los deseos de la Casa Real española, de su hijo Felipe VI, ahora rey, y del gobierno actual".
En la entrevista, Juan Carlos admite sentir tristeza e "inquietud, como todo el mundo" por la situación actual de Irán y de Oriente Próximo.
"Estuve presente en la ceremonia de celebración del 2.500 aniversario de la fundación del imperio persa en 1971. Iba dos veces al año, sobre todo cuando viajaba a China. Tenía una relación amistosa con el Sha", relata.
"Recuerdo que su esposa dijo a la reina que estaba preocupada porque veía cada vez más mujeres con velo. Me apena ver a ese país así", agrega.
También se refiere a la princesa María Carolina de Borbón Dos Sicilias, que ha oficializado su relación amorosa con el líder de la extrema derecha francesa Jordan Bardella, brazo derecho de Marine Le Pen: "Es la rama italiana pero lejana de la familia".
Juan Carlos repasa también algunos hechos del pasado, como cuando el presidente socialista Felipe González (1982-1996) le pidió que intercediera entre los países árabes para que España pudiera reconocer el Estado de Israel: "Llamé al rey Abdalá (de Jordania) y cuatro meses más tarde me dijo: 'Adelante'".
También rememora su primer discurso en la Asamblea Nacional francesa pronunciado en 1993 y como, al pasar entre la guardia con los tambores, le dijo al entonces presidente de la cámara, Philippe Seguin: "Esto me recuerda algo", haciendo con la mano el signo de la guillotina.