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Juan Echanove llega al Teatro Cervantes el jueves y el viernes. JAVIER NAVAL Festival de Teatro de Málaga Juan Echanove: «Si no conseguimos escuchar, esto no hay quien lo arregle»El intérprete vuelve al Festival de Teatro de Málaga con la obra 'Esencia', una producción del Teatro Español
CARLOS ZAMARRIEGO
málaga.
Miércoles, 21 de enero 2026, 01:00
... el Cervantes, ya sea dentro del festival o fuera del festival», y reconoce que le gusta: «Es que el Teatro Cervantes es uno de los teatros técnicamente más dotados de España». La conversación telefónica con Juan Echanove (Madrid, 1961) se produce antes de su retorno al coliseo malagueño (jueves y viernes, 20.00 horas) para presentar 'Esencia', donde comparte protagonismo con Joaquín Climent. Ellos son Pierre, catedrático de universidad, y Cecil, escritor de best sellers. Dos viejos amigos que chocarán en su percepción del mundo mientras esperan a un misterioso escritor al que nadie ha visto.-La sinopsis habla de una obra enigmática, y el director, Eduardo Vasco, dice que tiene que ver con la ciencia ficción. ¿Con qué definición se queda usted?
-Yo creo en esas dos definiciones. El hecho de apreciar la realidad, lo que nos ocurre, como algo real y verificable o como algo que tenga que ver con el mundo de la ficción. Esa es la reflexión que le toca hacer al espectador después de ver la función. El propio autor lo encuadra dentro de un volumen que se llama Teatro de la Conspiración.
-¿Y hay más de comedia o más de tragedia en el mundo de la conspiración?
-Si tú ves que un tío sale por televisión diciendo que la Tierra es plana, o que los extraterrestres han invadido Conil, en un momento dado te puede hacer sonreír, pero cuando ves que hay gente que elabora un nivel de pensamiento que al final puede regir nuestros destinos en lo político y en lo social basado en esa manipulación de la realidad, entonces ya deja de ser gracioso y dices... ¡caray! Yo puedo entender que un terraplanista se ha vuelto loco, desde mi manera de pensar, pero si ese terraplanista convence a un millón de personas de que la Tierra es plana, entonces no sé si me acuesto con una cierta tranquilidad, ¿entiendes?
-El psicoanalista Otto Kernberg dice que los seguidores de Trump admiran que sea capaz de decir de todo, que sea valiente en sus mentiras...
-Es que yo creo que incluso hay una gran parte de la ciudadanía mundial que lo que espera es que el tío se supere, que mañana la haga más gorda. Es uno de los personajes más nefastos de la historia de la infamia. Cuando veo alguna noticia de lo que ha hecho este hombre lo primero que pienso es en el magnicidio. Porque digo, joder, pero si por mucho menos los americanos han matado a presidentes por un tubo, pero no porque yo desee que le maten, sino porque estoy seguro que alguien lo hará. Recuerda a Calígula, recuerda a Nerón, recuerda a Bruto y a la conspiración contra Julio Cesar.
-¿Y entonces, de qué podemos estar seguros? ¿A qué certezas se aferra usted?
-Yo me sigo aferrando a las cosas que he pensado toda mi vida, el ser humano, la igualdad, la ley, el respeto, toda una serie de cosas que me preocupa que ahora que tengo 65 años estén muchísimo más en peligro que cuando tenía 30. Me parece que, en cuanto a los logros, derechos, libertades, obligaciones y tal, la sociedad ha pegado un salto hacia atrás que no sé a dónde nos lleva. Pero, frente a todo lo que pueda venir, yo sigo aferrado a mis convicciones. Creo que la cultura es el arma definitiva que puede mejorar el entendimiento de nuestras vidas, pero hay determinadas cosas, como los problemas de acceso a la vivienda, que hacen que en un momento dado podamos regresar hacia posturas populistas que nos vuelvan a sumir en la noche de los tiempos.
-Una de los debates que siempre surgen en las democracias es si se puede ser tolerante con todas las opiniones.
-Uno ha de ser tolerante con todo menos con la intolerancia. No se debe tolerar todo aquello que agreda definitivamente al ser humano en su esencia y eso tiene que ver con los principios de la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad, legalidad. Pero insisto, hay que predicar ir al trigo. No puede plantearse uno que la sociedad defienda estos principios si luego la gente tiene que invertir el 100% del fruto de su trabajo en vivir en una habitación.
-En la obra Pierre y Cecil son amigos y defienden puntos de vista muy diferentes. ¿Es posible sin perder una amistad?
-Es muy difícil que cuando uno vive dentro de un mundo que es agresivo, que no valora el silencio, ni la meditación ni la escucha, que en una cena de cumpleaños le pidas a una ciudadana que entienda a su cuñado que grita. Hoy en día no va de escuchar, hoy en día va de captar la atención a base de ver quién la dice más gorda. ¿Cómo le vas a pedir a un ciudadano que llega cansado a su casa que desarrolle empatía con la gente que piensa distinto que él? Es difícil, muy difícil, pero ese es el reto, ¿eh? Porque si no conseguimos eso, esto no hay quien lo arregle.
-¿Y puede el teatro, una obra como 'Esencia', cambiar algo?
-Yo creo que sí. La reflexión sobre la manipulación de la realidad que tiene esta función es muy necesaria en el tiempo en el que vivimos. Además, creo que es una de las cosas que ha propiciado que sea una obra de éxito. El éxito lo pone el espectador, que se siente involucrado y dice, joder, las cosas que me están contando me están perturbando. Yo creo que es una obra perturbadora.
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