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Política

Juanma Moreno se reafirma en su estrategia tras el avance del PP en Castilla y León: una campaña apegada al terreno y que apele al voto "responsable" frente a Vox

Juanma Moreno se reafirma en su estrategia tras el avance del PP en Castilla y León: una campaña apegada al terreno y que apele al voto "responsable" frente a Vox
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Los populares confían en que los andaluces "no van a sacrificar la estabilidad por puro aventurerismo político" Leer

Los resultados de las elecciones en Castilla y Léon le han servido al PP, a nivel nacional, para coger oxígeno; y a Juanma Moreno, a nivel autonómico, para reafirmarse en su estrategia de cara a los próximos comicios, que son los andaluces. A sólo unas semanas (será como muy tarde en abril) para la disolución del Parlamento andaluz, el PP-A cree que la mayoría absoluta es accesible si no se cometen errores de bulto y siempre que la actualidad nacional e internacional no depare más sorpresas de efectos imprevisibles.

Los populares están convencidos de que el éxito de Alfonso Fernández Mañueco (con cuatro puntos de subida y 2 procuradores más que en las elecciones anteriores) tiene que ver con haber desplegado una campaña electoral muy apegada al terreno, en clave regional, rehuyendo por tanto de los marcos argumentales por los que discurre la política estatal y prescindiendo de una presencia excesiva de líderes nacionales en la campaña.

Es, de alguna manera, la misma estrategia que le permitió a Alberto Núñez Feijóo cosechar cuatro mayorías absolutas en Galicia antes de dar el salto a la presidencia nacional del partido. El PP andaluz tiene muy bien estudiadas aquellas campañas gallegas y, lo que es más importante, su candidato, el presidente de la Junta, se siente muy cómodo en ese perfil de político "confiable", que huye de las grandes batallas culturales y se centra en el pragmatismo de la gestión.

Por eso, en el PP andaluz, tras la resaca de las elecciones de Castilla y León, el mensaje trasladado a los cuadros ha sido el de que hay que mantener el rumbo sin volantazos. Juanma Moreno lo llegó a expresar públicamente, animando a los suyos a seguir por la senda de la "moderación, la seriedad y la cercanía a los ciudadanos", y "sin copiar a nadie ni ir detrás de nadie", en una alusión más o menos directa a quienes piensan que habría que endurecer el discurso para quitarle espacio a Vox.

Hay otra razón para pensar que la mayoría absoluta (en el alero actualmente según la mayoría de las encuestas) está hoy más al alcance de la mano. Y tiene que ver con el perfil de la candidata socialista, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, mano derecha de Pedro Sánchez en el Gobierno y en el partido, y por tanto, muy alejada de lo que ha representado el candidato socialista en Castilla y León, Carlos Martínez,alcalde de Soria.

Carlos Martínez habría sido capaz de frenar la sangría de votos del PSOE y arañar incluso algunas décimas en porcentaje de apoyos hasta conseguir dos nuevos procuradores. Y lo ha hecho marcando distancias con Ferraz, hasta el punto de haber rechazado en público el modelo de financiación autonómica pactado entre el Gobierno de España y el independentismo catalán.

Pero Montero significa justo lo contrario, pues no sólo forma parte del círculo más estrecho de Sánchez sino que su discurso en Andalucía consiste en una defensa a capa y espada de la gestión del Ejecutivo central, incluido un modelo territorial que ella ha diseñado y que se ha visto condicionado en gran medida por las presiones de los socios separatistas, cuyo apoyo es imprescindible para sacar adelante las iniciativas del Gobierno. Montero está lejos, sostienen en el PP, de ser el revulsivo que Carlos Martínez ha supuesto entre el electorado progresista en Castilla y León. Y así lo reflejan unas encuestas que apuntan a que la designación de Montero no ha logrado frenar la sangría de votos socialistas.

En cuanto al empuje de Vox, en el PP andaluz están convencidos de que las elecciones en Castilla y León han marcado un "techo electoral" para el partido de Santiago Abascal, tras una estrategia sostenida de "bloqueo" de las instituciones allí donde sus votos les son necesarios a los gobiernos del PP. Y ahí es donde de nuevo se pondrá el acento en la campaña andaluza. "Cuanto más dificultades plantee Vox para llegar a un acuerdo en Extremadura, Aragón o Castilla y León, más fácil nos lo pone", insisten los populares.

El votante conservador en Andalucía ha podido comprobar ya las ventajas de un gobierno "estable" que pueda concentrarse en legislar y gestionar sin los tiras y aflojas propios de un gobierno en minoría o en coalición. Y, por tanto, no va a sacrificar esa "estabilidad" por puro aventurerismo político, defienden en el PP andaluz. Juanma Moreno disparaba el lunes pasado en esa misma dirección: "Es una irresponsabilidad paralizar las administraciones", afirmó el presidente andaluz. Más que al voto útil, que el elector puede interpretar de forma laxa, el PP-A se apelará a un "voto responsable".

Por último, en el PP están convencidos de que el discurso del 'No a la guerra' en Andalucía va a movilizar poco voto porque el electorado entiende que las posiciones de fondo no distan tanto entre el PP y el PSOE. Otra cosa bien distinta son los efectos de la guerra en Oriente Próximo puede tener sobre la economía, que pueden abundar en el malestar de la población más castigada por el aumento de la inflación. Está por ver, por tanto, si ese voto de cabreo se dirige contra el Gobierno (si no se despliegan medidas suficientes para paliar la catástrofe económica) y/o contra Donald Trump y las fuerzas políticas como Vox (y en menor medida el PP) que no condenen tajantemente su delirante política internacional.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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