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Juanma Moreno vuelve a confiar para alcanzar la mayoría en el temor a un pacto con Vox

Juanma Moreno vuelve a confiar para alcanzar la mayoría en el temor a un pacto con Vox
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El candidato popular agita el acuerdo extremeño como acicate para mantener el «voto prestado» del electorado progresista

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Juanma Moreno, con Núñez-Feijóo, este lunes en Madrid Gabriel Luengas / Europa Press Elecciones andaluzas Juanma Moreno vuelve a confiar para alcanzar la mayoría en el temor a un pacto con Vox

El candidato popular agita el acuerdo extremeño como acicate para mantener el «voto prestado» del electorado progresista

Héctor Barbotta

Sevilla

Martes, 21 de abril 2026, 14:11 | Actualizado 14:46h.

... en torno al riesgo de un letargo institucional, este martes el candidato popular ha subido la apuesta al señalar una amenaza doble: el bloqueo administrativo seguido de la entrada forzosa de Vox en el Gobierno andaluz. Moreno, en una incursión por los dominios del centroizquierda, ya no sólo agita el fantasma de la parálisis extremeña, sino que utiliza el temor que despiertan las exigencias de la formación de Santiago Abascal como el principal acicate para movilizar a un electorado que no le es propio. El anhelo es inequívoco: una repetición del escenario de 2022 que le permita gobernar sin las ataduras que supondría tener que hacer cesiones a la derecha radical.

En aquellos comicios, su victoria se cimentó sobre un contingente de «voto prestado», un trasvase masivo desde el caladero socialista al popular que buscaba estabilidad e impedir que Macarena Olona se sentara en el Consejo de Gobierno. Hoy, Moreno utiliza el espejo de los pactos en otras regiones no como un elemento de desánimo, sino como una advertencia urgente sobre el precio de la abstención. La tesis es sencilla: la única barrera real para impedir que los postulados de Vox condicionen el Ejecutivo es la papeleta del PP.

Alternativa

 Este planteamiento pivota sobre la idea de que la alternativa no es un ejecutivo de izquierdas, hoy demoscópicamente lejano, sino la cohabitación con un partido del que Moreno dice mantener distancias siderales en materias como igualdad o protección social. Ha recurrido a la analogía del «escenario Macron», donde el votante se ve compelido a elegir la opción institucional para conjurar el avance de la derecha populista. «Está en tus manos», responde el candidato a quienes le abordan expresando su repulsa a un acuerdo con Vox. Es una forma de trasladar la responsabilidad de la gobernabilidad directamente al electorado que, pese a sus afinidades ideológicas previas, prioriza la moderación.

Para evitar el trance de sentarse a negociar con Abascal gobierno y programa, Moreno necesita conservar el ‘voto prestado’

Desde las filas de la izquierda, personificadas en María Jesús Montero, el diagnóstico es diametralmente opuesto. La oposición sostiene que el crédito de Moreno se ha esfumado por completo. Argumentan que el deterioro de los servicios públicos, especialmente la sanidad, ha roto el contrato implícito que el PP firmó con ese electorado centrista. Para el PSOE, lo que el PP califica de éxito es en realidad una gestión lesiva para el Estado del bienestar, lo que invalidaría cualquier pretensión de reeditar el idilio con el votante progresista que le dio la llave de la mayoría absoluta en 2022.

Frente a estas críticas, Moreno ha pasado a la ofensiva acusando a Montero de recurrir a la «hipérbole» y de propagar «bulos» en materia sanitaria. El presidente sostiene que su administración está «desprivatizando» la sanidad al destinar un menor porcentaje de recursos a los conciertos con la privada que en la etapa socialista. Con datos de inversión en mano, el líder popular intenta desactivar el reproche de la izquierda sobre la degradación de lo público, alegando que el modelo organizativo actual es más robusto que el heredado, pese a las lógicas tensiones del sistema.

Literatura y exageración

La tensión con Vox también ha escalado a cuenta de la semántica política. Moreno ha tildado de «literatura» y «exageración» conceptos como la «prioridad nacional» pactados en Extremadura. Para el líder popular, estas exigencias no son más que un envoltorio retórico para normativas de arraigo que ya existen en el ordenamiento. Busca así despojar a Vox de su mística ideológica, reduciendo sus propuestas a una gestión administrativa que el PP dice ejecutar con mayor solvencia. Ha criticado además la vinculación de sus potenciales socios con figuras como Donald Trump y su falta de equipos preparados para la compleja maquinaria andaluza.

Sin embargo, Vox no parece dispuesto a dejarse ningunear. Manuel Gavira ha devuelto el golpe señalando que, si Moreno desprecia el diálogo con ellos, su única salida será el «PSOE de los ERE». La pinza dialéctica se estrecha: mientras Moreno advierte que la mayoría absoluta es una «épica» casi inalcanzable, Vox le reprocha buscar su comodidad personal por encima del interés ciudadano. La estrategia de los de Abascal pasa por presentarse como la única garantía de que el PP no acabe mimetizándose con las políticas de centro, forzándoles a una negociación que Moreno pretende esquivar mediante la apelación al voto útil del centroizquierda.

En este tablero, la vivienda ha emergido como una pieza clave para seducir a ese votante preocupado por la precariedad. Con la promesa de construir miles de viviendas asequibles y un plan de rehabilitación, Moreno intenta demostrar que su programa tiene sensibilidad social. Es un intento de blindar su perfil centrista frente a los ataques de una izquierda que le acusa de insensibilidad.

La suerte de la legislatura depende de un equilibrio precario. Moreno necesita que el «votante emocional» de Vox permanezca en la abstención y que el electorado desencantado del sanchismo vuelva a confiar en él como escudo protector. Si el relato de la degradación de lo público cala más hondo que el miedo a las exigencias de Vox, el PP podría verse atrapado en la misma red de alianzas que hoy intenta evitar. La meta es 2022; el riesgo, una coalición que Moreno percibe como un lastre insoportable para su proyecto de centralidad.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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