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Juicio a Ábalos, sainete en el Supremo

Juicio a Ábalos, sainete en el Supremo
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El inicio de la vista contra el exministro, Koldo y Aldama, en la que se ventilan graves delitos, deja inusitados pasajes para el esperpento

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Joseba García, Jéssica Rodríguez y Víctor de Aldama. R.C. Juicio a Ábalos, sainete en el Supremo

El inicio de la vista contra el exministro, Koldo y Aldama, en la que se ventilan graves delitos, deja inusitados pasajes para el esperpento

Almudena Santos y Melchor Sáiz-Pardo

Domingo, 12 de abril 2026, 00:12

... desfile de los primeros testigos en juicio del 'caso mascarillas' que ha sentado en el banquillo al exministro José Luis Ábalos, a Koldo García y a Víctor de Aldama, ha derivado en un cóctel explosivo en el que han agitado graves acusaciones –del nepotismo ejecutado desde Transportes al trasiego de dinero opaco por Ferraz– con episodios rayanos en lo esperpéntico. Aquí se detallan las pinceladas de una pintura negra para Pedro Sánchez y su Gobierno.

  1. «Koldo es muy cafetero»

El testimonio de Víctor Ábalos, el hijo mayor del exministro, dejó otra de las frases para el recuerdo al intentar justificar unos mensajes con Koldo García hablando sobre «café», que bajo el punto de vista de la Guardia Civil podría ser parte de un lenguaje encriptado. Lejos de admitir reuniones de negocios o gestiones políticas bajo sospecha, el joven recurrió a una explicación casi surrealista para explicar a qué se refería en estas conversaciones. Frente a la sospecha de que esta palabra la utilizaban para referirse a móviles de prepago no rastreables, el testigo dijo que las menciones se debían a que, como él trabajaba mucho en Colombia y viajaba de manera «continua» al país latinoamericano, aprovechaba estos desplazamientos para traer a sus allegados, «incluso a mi suegro», café. «El señor Koldo es muy cafetero», aseguró ante la sala. «Yo no hablo en clave, ni tengo costumbre ni sé hacerlo», sentenció para negar el uso de teléfonos encriptados.

  1. El borrado de mensajes

Otro de los episodios más surrealistas de esta primera semana de declaraciones fue el intento de Joseba García de dar una pátina de «caballerosidad» al borrado de mensajes detectado por la UCO. Mientras los investigadores de la Guardia Civil ven en esta práctica una medida de seguridad propia de una organización criminal para obstruir el rastro de los presuntos pagos irregulares, el hermano de Koldo intentó reducirlo a un simple acto de pudor familiar. «Él estaba casado, tenía una niña y yo estaba soltero; le mandé algún mensaje que estaba fuera de tono y no quería que lo viese su mujer o su hija», alegó ante el tribunal.

  1. Soy dentista y estoy colegiada«

El giro más inesperado por parte de la defensa de Ábalos, que causó sorpresa entre los presentes, ocurrió cuando el abogado del exministro de Transportes interrogó a Jéssica Rodríguez. En un intento por desacreditar la declaración de la que fue su pareja, el letrado le preguntó directamente si ella era una «captación» de Víctor de Aldama y si ejercía la prostitución. La respuesta de la joven fue tajante. «No, soy dentista y estoy colegiada», sentenció, defendiendo que su relación con Ábalos era de carácter personal y ajena a cualquier red de reclutamiento. Este interrogatorio, que buscaba presentar al exministro como una víctima de un engaño, se convirtió en el momento más agrio con una llamada de atención al representante legal de este por parte de Arrieta.

  1. Ignorada por todos

El testimonio de Virginia Barbancho, exsupervisora de Ineco, fue uno de los más reveladores sobre la red de silencios que protegía a Jésica Rodríguez durante el periodo que esta estuvo trabajando como auxiliar administrativa. Relató la frustración de intentar, sin éxito, que la que le dijeron en un primer momento que era «sobrina» de Koldo y posteriormente del ministro -sobre lo que aseguró que «o Jésica tenía muchos tíos o yo no entendía nada»- cumpliera con sus obligaciones mínimas: «Nadie me contestaba», lamentó al recordar cómo sus informes sobre la falta de fichajes y la ausencia total de la joven en su puesto caían en saco roto. La testigo detalló que, cuando elevaba sus quejas a la dirección para entender por qué una trabajadora no aparecía ni respondía a sus requerimientos, la única respuesta que recibía era una orden tajante de sus superiores para que «la dejara en paz».

  1. El motivo de ir a la tele

El testimonio de Víctor Ábalos también le permitió justificar sus apariciones en programas de televisión. Aseguró que lo hizo como una salida desesperada por motivos económicos, ya que aquellas intervenciones fueron una vía de ingresos tras verse salpicado por el escándalo después de que su «reputación» se hubiese visto manchada por los escándalos de corrupción que rodean a su padre y sobre los que pesa la sospecha de que pudiese ser su testaferro -pese que negó ante el Supremo ser el «custodio». «He tenido que ir a televisión para pagar mi casa y apoyar a mi padre», sostuvo.

  1. Libros sobre trenes

La declaración de Claudia Montes, ex Miss Asturias, sumó otra capa de surrealismo a la crónica de presuntos «enchufes» y jornadas laborales atípicas. Montes defendió ante el tribunal su labor en la empresa pública Logirail —filial de Renfe— relatando una rutina diaria que empezaba con un desayuno y unas publicaciones en Instagram para dejar constancia de que se encontraba allí trabajando. Más allá de esta anécdota en redes sociales, uno de los puntos más llamativos fue su confesión sobre el presunto «acoso laboral» que sufría en la oficina. Contó que, como no le tenían en estima sus compañeros, no tenía tareas que hacer. Por ello, optaba por refugiarse en la biblioteca de Oviedo. «Lo que hacía era ir a la biblioteca, coger libros y leer; todos eran referentes a los trenes», señaló.

  1. La operación a Pequeño Ratón

El gato de Jésica también tuvo su momento de protagonismo el primer día del juicio. Ante las preguntas del fiscal sobre una transferencia de 600 euros recibida en marzo de 2020, Jésica Rodríguez reveló que su mascota, llamada Pequeño Ratón, sufrió un problema médico que le obligó a pasar por el veterinario, con el gasto que ello suponía. «Mi gato se rompió la pierna y, como la operación era muy cara, él [Ábalos] se ofreció a ayudarme», relató ante el tribunal. «No era algo habitual que a mí me hicieran transferencias», aseguró al ser cuestionada por el traspaso que hizo el exasesor de Ábalos en aquel momento. Sobre añadió que «Puede ser que hubiese alguna transferencia porque mi gato se rompió la pierna y puede ser que me la hiciese para poder pagar la operación». Rodríguez dejó también entrever que la decisión de adoptarlo fue «por él », refiriéndose al exdirigente socialista.

  1. Las palmeritas de Aldama

Antes de comenzar la última sesión del juicio de esta semana, Víctor de Aldama apareció ante la nube de cámaras y micrófonos cargando varias cajas de palmeritas de chocolate y croissants para los periodistas que se encontraban a las puertas del Supremo. «Para que no paséis hambre», bromeó mientras repartía este desayuno. Esta escena, que rápidamente se volvió viral, sirvió de cierre a tres sesiones en las que han desfilado más de una veintena de testigos para responder a las preguntas de los abogados de la acusación, de la defensa y del propio magistrado.

  1. Un pitido en la nevera

Otro de los testigos que más desenfado mostró ante el Tribunal Supremo fue el socio de Aldama, Alberto Escolano, pese a que solo se limitó a responder las preguntas referidas al pago del alquiler del piso en el que vivía Jésica Rodríguez. No se guardó calificativos durante su testificación y definió a la joven como una persona «muy intensa» e «inconformista», asegurando que «se quejaba por todo» y que le llegó a tener hasta una hora y media al teléfono porque «la nevera hacía un pitido». En este contexto, el socio de Aldama, a quien describió como «su socio y hermano», recordó los mensajes de auxilio de Koldo García, quien, sobrepasado por las constantes exigencias de Jéssica, le imploraba: «Quítame a esta pesada de encima, que me tiene abrasado». Según el testigo, a Jéssica «le encantaba molestar a Koldo» y solía amenazar con llamar directamente al exministro Ábalos para conseguir lo que quería, convirtiendo la gestión de su día a día en un auténtico dolor de cabeza.

  1. «¿Cómo se lo iba a explicar a mi mujer?»

Escolano relató que la situación llegó a ser tan surrealista con Jésica Rodríguez que su propia mujer, sin ser consciente de lo que ocurría, llegó a pagar de su bolsillo dos o tres mensualidades del piso de Torre Madrid, donde vivió Jésica Rodríguez. «Mi mujer desconocía toda la historia porque si no me habría costado el matrimonio; se habría pensado que el que tenía una relación con ella era yo», confesó ante el juez.

Sobre el momento en el que la exnovia de Ábalos dejó el piso, Escolano señaló que se sintió aliviado cuando Aldama le contó que ya no tendría que seguir pagando la vivienda y que, por tanto, iba a dejar de lidiar con ella. «Me llamaba a la 1 y media de la mañana. ¿Qué le iba a decir a mi mujer? Así que yo estaba encantado de dejar el piso», admitió. La tensa relación terminó con un silencio gélido por parte de ella, ya que según Escolano, el último contacto fue un mensaje de WhatsApp para confirmar si por fin había desalojado la vivienda: «El último WhatsApp que le escribo a Jésica es que si había abandonado el piso. Lo vio y no me contestó», indicó el testigo.

  1. Maltrato a Ábalos

La declaración de Jésica Rodríguez dio un giro hacia lo escabroso al describir la vida íntima en el entonces matrimonio de José Luis Ábalos como un infierno doméstico. Llegó incluso a narrar presuntos episodios de violencia que el exministro habría recibido por parte de su exmujer Carolina Perles. «Era una persona que le maltrataba verbalmente y que, incluso, le lanzaba objetos», aseguró ante el tribunal, dibujando un perfil de Ábalos como un hombre «amenazado» que no podía divorciarse mientras fuera ministro por miedo a las represalias de su exmujer. Esta supuesta situación de control extremo sirvió a la joven para explicar el origen del dinero que recibía, alejándolo de la trama de corrupción. «Generalmente el dinero me lo daban en efectivo», explicó al tiempo que detalló que Ábalos se lo dejaba «en algún sitio». Aseguró que así lo hacía porque, según pensaba, esos fondos provenían de la venta de un coche que el político quería ocultar a su esposa.

  1. «Culturizada» en política

La historia de Claudia Montes con el exministro arrancó, según su testimonio, en un mitin en Gijón en mayo de 2019. Lo que comenzó como una simple amistad fue evolucionando hacia lo que ella misma definió como una «relación virtual», un vínculo a distancia donde el papel de Ábalos fue casi el de un tutor personal. Montes explicó ante el tribunal que el político fue clave en su crecimiento intelectual: «Me ayudó a culturizarme un poco en el tema de la política», admitió, situando al exministro como la figura que le abrió las puertas al conocimiento de la vida pública a través de sus conversaciones.

  1. El «guapo» y el «putero»

La pareja de Víctor de Aldama e hija de Carmen Pano, Leonor González, al ser preguntada por el contenido de los chats interceptados por la Guardia Civil, la testigo admitió la veracidad de expresiones que calificó de «soeces». Reconoció que la frase en la que se celebraba que en el Consejo de Ministros «se ha enfrentado el putero al guapo» hacía referencia directa a un choque entre Ábalos y Pedro Sánchez. El contexto de esta confesión se remonta a los informes de la UCO, que sitúan esta conversación en julio de 2021, coincidiendo con la crisis de Gobierno en la que el exministro fue destituido. Para los investigadores, estos mensajes son la prueba de la visión cínica que la trama tenía del poder: mientras «el guapo» era el apelativo para el Presidente del Gobierno, «el putero» era el nombre en clave que Aldama y su círculo usaban para el ministro que les abría las puertas.

  1. « La oficina estaba limpia»

Jésica Rodríguez describió su paso por la administración pública como un ejercicio en el que su principal función era no hacer nada. Según relató, su toma de contacto con Ineco comenzó con un café en la estación de Chamartín junto a Joseba García, a quien conoció ese mismo día: «Fui para que me enseñara la oficina y le pregunté si necesitaba que le ayudase en algo. Me dijo que no y me fui para casa», explicó. Y en un intento de los letrados de la acusación por demostrar que Jésica trabajaba bajo las órdenes del hermano de Koldo, la exnovia de Ábalos acabó reconociendo que le habían dicho que debía «hacer lo que me dijese Joseba». Mientras exponía el tipo de relación que mantuvieron el tiempo que estuvo trabajando para la empresa, aseguró: «No sé el trabajo que Joseba García realizaba porque la oficina estaba muy limpia», utilizando la pulcritud del despacho como una metáfora involuntaria de la ausencia de actividad real. J

  1. «Enganchado» ilegalmente a la luz

Otro momento difícil de creer ocurrió cuando Carmen Pano, suegra de Víctor de Aldama, confirmó ante el tribunal que el chalet de La Alcaidesa, en el municipio de Cádiz, —presuntamente puesto a disposición de Ábalos por la red— funcionaba con luz «pirata». Según relató, ante la falta de contratos legales de suministro en la propiedad, se optó por una solución tan rústica como ilegal: un «enganche» directo a la red para que el entonces ministro pudiera disfrutar de la estancia con electricidad. La propia UCO rescató mensajes donde un Ábalos perfectamente consciente de la irregularidad advertía a Koldo del peligro: «La multa puede ser de 6.000 euros», llegó a escribir preocupado por las consecuencias legales del fraude. Al final, la red resolvió el «problema» doméstico pagando 200 euros a un electricista para que hiciera el puenteado del contador, completando así el retrato de un presunto soborno en especie donde el exministro disfrutaba de la casa «a mesa puesta», sin preocuparse siquiera por dar de alta los suministros básicos.

  1. Una novia dominicana

El relato de Joseba García, hermano de Koldo, buscó también justificar sus constantes viajes y presuntos movimientos de dinero en sobres desde y hacia República Dominicana. Lejos de aceptar la tesis de la UCO, que sospecha que utilizaban el país como refugio para blanquear las comisiones de la trama, Joseba lo redujo todo a una cuestión de amoríos. Intentó transformar los viajes en una mezcla de idilio romántico y prospección comercial fallida. Según relató, sus viajes de finales de 2021 no tenían como objetivo el blanqueo, sino encontrar el amor y, de paso, algún negocio rentable: «Uno de ellos fue por un motivo muy personal, por una persona que ahora es mi pareja. El otro, para ver un margen de negocio como las hojas de tabaco y la pitaña», explicó.

Joseba detalló, además, que su primera incursión a República Dominicana fue casi un visto y no visto para evitar sufrimientos sentimentales innecesarios. «Vas a conocer a alguien y, si no cuaja, es mejor no sufrir sin necesidad», confesó, aclarando que no ha vuelto a la isla porque su pareja ya se ha trasladado a Europa. Así, lo que la UCO describe como una operativa logística de la trama, el hermano de Koldo lo presentó como un favor realizado entre catas de puros poco rentables y los inicios de su actual relación de pareja.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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