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Julia Chuñil, la mujer mapuche que tras desaparecer se convirtió en un símbolo de la lucha medioambiental en Chile y cuyos hijos están ahora acusados de asesinarla

Julia Chuñil, la mujer mapuche que tras desaparecer se convirtió en un símbolo de la lucha medioambiental en Chile y cuyos hijos están ahora acusados de asesinarla
Artículo Completo 2,373 palabras
Por meses su familia y grupos de defensa medioambiental pidieron justicia ante un supuesto crimen con motivaciones políticas. Sin embargo, el Ministerio Público formalizó este jueves a tres de sus hijos por parricidio.
Julia Chuñil, la mujer mapuche que tras desaparecer se convirtió en un símbolo de la lucha medioambiental en Chile y cuyos hijos están ahora acusados de asesinarla

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  • 11 minutos
  • ¿Dónde está Julia Chuñil?

    Esa es la pregunta que ha resonado en Chile hace más de un año, tras la desaparición de Julia del Carmen Chuñil Catricura, una mujer mapuche de 73 años cuyo rastro se perdió el 8 de noviembre de 2024 en la comuna de Máfil, Región de Los Ríos, en el sur del país sudamericano.

    Durante meses, su familia y grupos medioambientalistas pidieron que se haga justicia, ante el temor y la sospecha de que se trataba de un crimen político, debido al rol de Julia como defensora del bosque nativo en una zona que es considerada como uno de varios de los puntos neurálgicos del conflicto histórico entre el Estado de Chile y el pueblo mapuche.

    La comunidad indígena más numerosa del país ha demandado por siglos la devolución de sus tierras, además de denunciar la política extractivista de las forestales y empresas que usufructuan ecosistemas ancestrales.

    La premisa del movimiento que pedía el esclarecimiento del caso era clara: Chuñil había sido secuestrada, asesinada y desaparecida como consecuencia de su rol como activista.

    Sus hijos, de hecho, apuntaron directamente al presunto vínculo de un empresario, vecino de la víctima y dueño de predios aledaños, con el crimen.

    Carteles con su nombre se podían ver en distintos puntos del país, mientras sus hijos y organizaciones sociales realizaban manifestaciones y concentraciones para llamar la atención de las autoridades.

    Incluso el gobierno del presidente Gabriel Boric se hizo eco la causa y manifestó solidaridad con su familia.

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    "Sólo el año pasado cerca de 190 defensores ambientales fueron asesinados en el mundo, en su gran mayoría latinoamericanos. Y quiero aquí aprovechar la instancia para expresar mi preocupación y la ocupación también del Estado por la desaparición de Julia Chuñil", dijo en diciembre de 2024 el mandatario chileno.

    Pero tras una etapa indagatoria de casi 14 meses, el Ministerio Público imputó este jueves a tres de sus hijos por parricidio calificado.

    Fuente de la imagen, Ministerio Público de Chile

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    La fiscalía estableció que la mujer de 73 años fue vista por última vez en la vía pública por uno de sus vecinos, mientras se trasladaba como de costumbre en su carreta, el 8 de noviembre de 2024.

    Según el Ministerio Público, todo habría ocurrido al interior de la casa de Julia Chuñil, en la localidad rural de Huichaco, la noche de ese día, cuando alrededor de las 23:00 horas su hijo Javier -quien vivía con ella- llegó en evidente estado de ebriedad.

    En la propiedad también se encontraban su hijo Pablo, su hija Jeannette, su entonces yerno, de iniciales B.F.B.B, sus dos nietos menores de edad, un nonagenario que vivía en una propiedad aledaña y una octava persona que pernoctaba en el lugar.

    De acuerdo al relato de la fiscal de Los Ríos, Tatiana Esquivel, el imputado -Javier Troncoso Chuñil- intentó robarle la pensión de vejez al adulto mayor, un hombre de 90 años, apodado "el chico Estéreo", de iniciales N.P.G.

    Este hombre declaró que esa noche Javier Troncoso Chuñil lo golpeó en reiteradas ocasiones y lo atacó con un cuchillo para quitarle los cerca de 212.000 pesos (USS 240 dólares) que llevaba en efectivo.

    "¿Y si te mato?", le habría dicho para amenazarlo, según relató el adulto mayor a las autoridades.

    Fuente de la imagen, Poder Judicial de Chile

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    Ante esa situación, Julia Chuñil habría intervenido, provocando un forcejeo entre ambos. Su hijo Javier le habría dicho que no se metiera y habría amenazado con matarla.

    "Durante ese forcejeo, doña Julia del Carmen Chuñil Catricura logra quitarle el cuchillo y lo lanza hacia el exterior de la casa habitación, logrando así frustrar la sustracción del dinero", se lee en un documento elaborado por el Ministerio Público chileno.

    Pero la acción de la señora Julia ofuscaría aún más a su hijo.

    "El imputado, conociendo la relación que lo liga a su madre, y con ánimo de darle muerte procedió a golpearla actuando a traición y sobreseguro, aprovechando las oportunidades materiales dada la situación de indefensión en la que se encontraba Julia del Carmen", agrega la fiscalía, destacando la situación de vulnerabilidad de ella, quien padecía artrosis, obesidad y diabetes.

    De acuerdo a los testimonios presenciales recogidos los funcionarios, es en esas circunstancias que en el exterior de la vivienda su hijo continuó agrediéndola violentamente, "para luego con ambas manos ahorcarla contra la pared de una bodega contigua a la casa, hasta lograr el propósito homicida, causándole la muerte en el mismo lugar".

    Tras darle muerte a su madre, su hermano Pablo lo habría ayudado a trasladar el cuerpo, cuyo paradero sigue siendo desconocido.

    Ninguno de los presentes habría pedido ayuda ni realizado acciones para impedir la muerte de la madre, según detalló este jueves el ente persecutor. Por el contrario, habrían acordado ocultarlo y desviar la atención sobre su propia participación en los hechos.

    "De esta forma los 4 imputados optaron deliberadamente por ocultar el cadáver, quemar sus vestimentas, guardar silencio respecto de lo ocurrido, y mentir a las autoridades. Para ello, acordaron que la imputada Jeanette del Carmen formulara una denuncia falsa por presunta desgracia ante Carabineros de Chile, recién el domingo 10 de noviembre de 2024, con la única finalidad de desviar la investigación oficial del Estado y asegurar su impunidad".

    Fuente de la imagen, Getty Images

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    Las primeras sospechas

    Los hijos insisten en que su madre desapareció luego de ir a buscar a sus animales en un predio cuya propiedad correspondía al empresario Juan Carlos Morstadt, a quien apuntaban como el principal sospechoso. Así quedó establecido en la querella criminal que interpuso Pablo ante la justicia.

    Ellos relataron que Morstadt había ofrecido dinero a Chuñil para abandonar el predio en el que vivía y que la había amenazado en diversas oportunidades.

    Pero según la versión oficial, las declaraciones contradictorias de los hijos fueron una de las primeras cuestiones que llamó la atención de la fiscal Esquivel. Javier Troncoso, por ejemplo, había declarado que no estuvo el día de la desaparición de su madre en la casa, algo que luego se comprobaría como falso.

    Ya en octubre de 2025, a casi un año de la desaparición de la mujer, medios locales como Canal 13 daban cuenta de que la investigación de la fiscalía se estaba inclinando por descartar la hipótesis de un asesinato con motivaciones políticas y, en cambio, se aprestaba a indagar a los hijos de la señora Julia como sujetos de interés.

    "Quieren buscar al culpable y lo más fácil para las policías es echarle la culpa a uno de los familiares, como lo han hecho, yo creo, en distintas investigaciones que se han hecho a nivel nacional", decía a los medios en ese tiempo su hijo Pablo.

    La defensa de la familia, incluso, presentó una denuncia en contra de la fiscal a cargo del caso por apremios ilegítimos en contra de sus representados, en el marco de uno de los allanmientos que se hicieron en la casa de Julia Chuñil.

    En esa causa, se acusa a funcionarios policiales de haber intentado forzar una declaración autoincriminatoria.

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    "Vivir en un infierno"

    Fuentes ligadas al caso señalan que la investigación requirió medidas intrusivas en contra de los familiares de Chuñil, como escuchas telefónicas, las que se extendieron también a sus vecinos.

    Fue así que poco a poco el Ministerio Público logró dar con pistas clave para establecer una versión de los hechos que aún debe probar.

    En esas escuchas telefónicas, los investigadores dieron con testimonios que permitieron establecer que Julia Chuñil había manifestado temor por su vida mucho antes de su desaparición.

    En un culto religioso al que asistió, de acuerdo a la fiscalía, la mujer de 73 años habría pedido que oraran por ella porque sufría de amenazas permanentes de uno de sus hijos.

    Asimismo, le dijo a personas de su círculo cercano que sentía que vivía "en un infierno" por las constantes disputas familiares, las que incluían -según pudo confirmar la fiscalía- permanentes situaciones de violencia intrafamiliar y maltrato psicológico por parte de sus descendientes.

    En 2014, de hecho, un cuarto hijo de la víctima que cumple condena por homicidio en otro caso, también la amenazó de muerte, como consta en acta judicial.

    La fiscal Esquivel aseguró que durante la extensa investigación los testigos fueron apareciendo de manera progresiva porque inicialmente tenían miedo de hablar. Varios de ellos, según el Ministerio Público, habrían sido amenazados por la familia Chuñil o tenían temor a represalias.

    El ente persecutor advirtió además que en las semanas posteriores a la denuncia de extravío, los hijos imputados comenzaron a comportarse como herederos, apropiándose y aprovechándose del patrimonio de su madre, "vendiendo bienes de su propiedad, tales como su ganado y su carretón de bueyes, repartiéndose el dinero obtenido entre ellos".

    Fuente de la imagen, Fiscalía Regional de Los Ríos

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    El testigo clave

    Con esos antecedentes, y otros que acreditaban la presencia de los tres hijos en la casa la noche en que murió Julia Chuñil, la fiscal pidió al juzgado aprobar órdenes de detención en su contra.

    Los tres fueron detenidos en un amplio operativo policial la madrugada de este miércoles en las comunas de Máfil y Temuco, en sur de Chile.

    Sus defensas acusaron un trato violento por parte de las policías y un "montaje" por parte de la fiscalía para ocultar a los verdaderos responsables de la muerte de Chuñil.

    "Acá hay un montaje contra la familia Chuñil, por el hecho de ser mapuche, pobre, y porque quizás los verdaderos culpables tienen poder", dijo la abogada defensora Karina Riquelme.

    Pero hubo una cuarta orden de detención que permitió al Ministerio Público afirmar aún más su tesis: la del exyerno de Julia Chuñil, quien está imputado por homicidio calificado y por encubrir el crimen.

    Quien fuera esposo de Jeannette Troncoso, la hija de la señora Julia, dijo -ya detenido- que Chuñil habría muerto presuntamente por asfixia en el patio de su casa, en manos de su hijo Javier.

    "Siempre guardé silencio por el miedo que le tengo a él", dijo ante la fiscalía para justificar por qué no confesó antes.

    ¿Dónde está?

    Tras la detención de los hijos de Chuñil, equipos del SEBV de Carabineros se desplegaron en el predio rural donde vivían y, durante este jueves, siguieron diversos esfuerzos para localizar el cuerpo en el patio de la casa.

    Drones, perros, tecnologías de georadar y excavaciones son solo algunas de las herramientas que están utilizando para dar con algún rastro de ella.

    "La pregunta que hoy como fiscalía nos hacemos no es dónde está Julia Chuñil, sino dónde sus propios hijos dejaron a Julia Chuñil", dijo la representante del Ministerio Público durante la audiencia de formalización.

    En la misma instancia, el ente persecutor advirtió que los hijos de Julia Chuñil y organizaciones medioambientales, armaron un relato sobre su vida y activismo que no eran tales.

    La fiscal ya había anticipado que "no existen antecedentes que permitan afirmar que ejercía una labor política o de activista organizada. Más bien se trata de una mujer dedicada a su familia y sus actividades agrícolas, con una vida propia del ámbito rural".

    Las acusaciones de la fiscalía -que van de parricidio calificado hasta robo frutrado con intimidación y, en el caso de Pablo y Javier, también el de inhumación ilegal- deberán ser probadas ahora en un proceso judicial que recién comienza.

    En la audiencia, la defensora Riquelme aseguró que no hay pruebas suficientes que confirmen el crimen y que sus representados han colaborado permanentemente con la justicia.

    Organizaciones medioambientales, por otro lado, han llamado a no descartar ninguna hipótesis en esta etapa procesal, mientras que otras como Global Witness denuncian "una perversa inversión de la justicia".

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Fuente original: Leer en BBC Mundo
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