Oriol Junqueras forzó a Salvador Illa a retirar sus Presupuestos ante la negativa de ERC a avalar unas cuentas que el Govern había presentado unilateralmente y que no venían acompañadas de aliciente alguno para que los republicanos las respaldasen, al negarse el Gobierno a ceder a Cataluña la gestión del IRPF.
El líder de los republicanos convirtió al socialista en el primer presidente de la Generalitat obligado a retirar su proyecto presupuestario una vez elevado al Parlament, pero evitó romper con el Ejecutivo y se comprometió a seguir negociando en los próximos meses con la expectativa de alcanzar un acuerdo que pueda satisfacer a las dos partes.
Junqueras seguirá exigiendo a Illa y Pedro Sánchez avances hacia la «soberanía fiscal» catalana, bien sea mediante la cesión del IRPF, bien a través de otras contrapartidas de similar calado que el jefe del Ejecutivo catalán o el presidente del Gobierno tengan a bien proponer como alternativa. Está decidido a exprimir la debilidad del president, cuyo Gabinete queda muy tocado tras encadenar 19 meses sin Presupuestos tras haber declarado «prioritario» aprobarlos. Pero, según fuentes de ERC conocedoras de la estrategia de Junqueras, existe otro motivo para que el líder de ERC haya decidido mantener con vida la legislatura catalana: la necesidad de ganar tiempo para ser amnistiado o indultado, que decaiga la inhabilitación que pesa sobre él y que le impide ocupar un cargo público, y así poder concurrir como candidato a la Generalitat en las próximas elecciones catalanas que, si no se avanzan, se celebrarán en 2028.
«Necesita que la legislatura siga y así poderse presentar. Al margen del escollo del IRPF está buscar garantías para que lo amnistíen o le concedan otro indulto», sostienen fuentes de ERC consultadas por EL MUNDO.
Las mismas voces interpretan que «con la retirada del Presupuesto va implícito el acuerdo para aprobarlo en un par de meses y así salvar la legislatura catalana y ganar tiempo para ser amnistiado».
Junqueras oficializó el pasado 30 de septiembre su voluntad de optar a ser el próximo candidato de ERC a la Generalitat, a pesar de estar inhabilitado hasta 2031. Cabe recordar que el líder de los republicanos fue indultado por el Gobierno en 2021 de la pena de 13 años de prisión que pesaba sobre él, pero el Ejecutivo mantuvo vigente la inhabilitación con la que fue castigado por la comisión de un delito de malversación. Posteriormente, fue aprobada la Ley de Amnistía a cambio del apoyo de las fuerzas independentistas a la reelección de Sánchez, pero el Tribunal Supremo consideró que la malversación está incluida entre las excepciones que contempla la propia norma para no aplicarla y mantuvo a Junqueras inhabilitado, así como al secretario general de Junts, Jordi Turull, o a los ex consejeros de la Generalitat, Raül Romeva y Dolors Bassa.
«Es de cajón que Junqueras mantiene viva la legislatura, manteniendo abierta la posibilidad de aprobar los Presupuestos en el futuro, porque ERC tampoco quiere elecciones: no tiene candidato al estar él inhabilitado y quiere serlo más adelante», razona una segunda fuente de los republicanos próxima a Junqueras y consultada por este diario. «Gana tiempo porque lo necesita para ser amnistiado o nuevamente indultado», insiste.