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Política

Junts abandona definitivamente a Sánchez por la corrupción y los incumplimientos fiscales:  "¿Qué hacemos aquí? Disuelva"

Junts abandona definitivamente a Sánchez por la corrupción y los incumplimientos fiscales:  "¿Qué hacemos aquí? Disuelva"
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Le conmina por primera vez a adelantar elecciones tras no aplicar sus últimos acuerdos en materia tributaria. La semana próxima tumbará el decreto de alquileres para escenificar su plante: "Tiene que elegir entre nuestra vía o la de Sumar y Podemos" Leer

Nada le importa a Junts que Pedro Sáncheztilde a Cataluña de «país» para flirtear con las tesis nacionalistas y así intentar apaciguarle. Su ruptura con el Gobierno ha alcanzado un punto de no retorno.

La formación independentista -que rompió oficialmente su acuerdo de investidura con el PSOE en octubre del pasado año- ha constatado que la legislatura no da más de sí, porque el Gobierno «aprueba políticas que luego no lleva a votación en el Congreso o alcanza compromisos que después no aplica», sostienen fuentes de la dirección de la formación secesionista a EL MUNDO. Y ponen como último ejemplo la exención del IVA a los autónomos que cobran menos de 85.000 euros, a la que el Ejecutivo se comprometió hace un mes a cambio del apoyo de los de Carles Puigdemont al decreto anticrisis por la guerra de Oriente Medio y que no tiene visos de implantarse.

Esa falta de palabra fue la que ayer llevó a Míriam Nogueras a conminar por primera vez a Sánchez a ir elecciones anticipadas. «Trata de gobernar sin una mayoría que le apoye y rodeado de casos de corrupción ¿Qué argumento le queda para no convocar?», preguntó la portavoz de los neoconvergentes al presidente socialista en sede parlamentaria. «Es que, ¿qué hacemos aquí? Que disuelva el Parlamento. ¿No dice el CIS que va a reventar? ¿O es que no las convoca por miedo a la corrupción?», añaden voces de la cúpula independentista.

«No tenemos el botón rojo para convocar elecciones, porque con el PP no vamos a hacer una moción de censura. Si no pactamos con el PSOE, con ellos menos. Pero estamos dando un paso más: queremos evidenciar que no hacemos nada aquí [en el Congreso] porque el Gobierno no cumple lo que acuerda», abundan las mismas fuentes.

«No le vamos a aprobar nada más», aseguran desde la dirección de Junts, amparándose en el mismo argumento, el del incumplimiento reiterado. Y ratificando lo ya adelantado por este diario el pasado lunes, cuando anticipó que el Gobierno tenía asumido que se avecinaba un plante definitivo de Junts y que daba por hecho que no sería capaz de seguir sacando adelante iniciativas a regañadientes, como ha venido ocurriendo en los últimos meses.

¿Le queda alguna opción a Sánchez para resarcirse? Sí, aplicar el plan fiscal de Junts, tanto en materia de autónomos, como en vivienda: los de Puigdemont han registrado una proposición para recuperar la deducción por pago de hipoteca -que se eliminó en 2013- y para hacerla extensiva al alquiler. «¿Tiene que elegir entre nuestra vía o la de seguir aprobando por la puerta de atrás políticas de Podemos y Sumar», advierten fuentes de Junts, en referencia a la regularización masiva de inmigrantes, que ha sido aplicada sin el visto bueno del Congreso.

Junts tiene previsto escenificar su hartazgo el próximo 28 de abril, tumbando el decreto de prórroga de alquileres del Gobierno. «Lo pueden dar por perdido. No hay agua en la piscina. No tienen mayoría. Y, así, no van a aprobar una sola medida de vivienda», advertían ya la pasada semana a este diario fuentes de la dirección de Junts. Lo hacían justo después de que la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, tildara al partido secesionista de «racista» y «clasista».

En el sector socialista hay enfado con Díaz por sus palabras. Creen que si ya había poca masa para amasar acuerdos, la vicepresidenta ha dejado sin harina la receta, sin posibilidad de entendimiento, haciendo aún más difícil los acercamientos y acuerdos. «Se equivocó», dicen, tratando de ser correctos. En público evitan desautorizar o alimentar un nuevo choque con Díaz, pero el malestar es palpable.

En La Moncloa, pese a que saben que caminan por una alfombra de clavos, tratan de no encender las alarmas. «No creemos que haya cambiado nada», sostienen fuentes del Ejecutivo sobre la dureza de Junts y la petición de convocar elecciones. Ya no es la oposición del PP sino, en teoría, un teórico aliado, socio de investidura, el que añade otra muesca a la reivindicación del adelanto electoral. Eso provoca que se agriete el mensaje de que ningún socio del Gobierno quiere elecciones, que ninguno está interesado en que se pongan las urnas. Junts abre ahí cierta brecha. «Cero preocupación», sostienen en el equipo de Pedro Sánchez. Creen que todo sigue igual de difícil que estaba y que la dependencia de los siete votos de Junts es el peaje de toda la legislatura, a la espera de qué pasa con los veredictos del TJUE y el Constitucional sobre la amnistía a Puigdemont.

Pero esa fachada de tranquilidad no esconde del todo la incertidumbre con la que se maneja el mandato de Sánchez, sobre todo cuando pisa terreno parlamentario. Es la tónica de la legislatura, todo colgado de alfileres, lo que en más de una ocasión han definido cargos socialistas como «silla eléctrica».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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