Los siete votos de Junts no respaldarán esta tarde la toma en consideración de la proposición de ley de Vox que pretende prohibir el uso del burka y niqab, las vestimentas que cubren totalmente el cuerpo y el rostro de las mujeres, en los espacios públicos. La formación independentista, que sin embargo sí está de acuerdo con esta restricción, ha registrado ya en el Congreso una iniciativa propia que, según su portavoz Míriam Nogueras, responde a la normativa europea.
La propuesta de Junts, además de abogar por la prohibición del uso del burka y del velo integral en espacios públicos, reclama la delegación a Cataluña de las competencias estatales en materia de inmigración, seguridad e identificación de las personas. "Se trata de una ley rigurosa que sí cumple los estándares europeos", señalan.
Junts justifica su posición a favor de la prohibición argumentando que el burka "es opresión" e insistiendo en que "la libertad y la seguridad no se negocian". Sin embargo, también señalan su rechazo a la proposición de ley de Vox recalcando que el feminismo de este partido no es creíble. Igualmente aseguran estar en contra de cualquier tipo de "populismo" y del "buenismo de las izquierdas".
Desde el partido de Puigdemont se recuerda que ellos ya defendieron la prohibición del burka en el Congreso de los Diputados y también en el Parlament y la unen inevitablemente a la reclamación del traspaso de competencias migratorias, una demanda a la que se oponen PP, Vox y Podemos.
Junts recuerda además que ellos nunca han votado a favor de las iniciativas de Vox, un partido al que califican de "anticatalán, antifeminista y contrario a los derechos humanos que, además, ha liderado la represión contra Cataluña".
La ley de los independentistas
La proposición de ley de Junts afirma en su exposición de motivos que su texto "parte del pleno reconocimiento de la libertad religiosa e idelógica en una sociedad plural, pero recuerda que ningún derecho es absoluto y debe ejercerse en armonía con otros bienes protegidos como la igualdad, la dignidad humana y la seguridad". También recalca que "no se dirige contra ninguna confesión concreta, sino que regula una práctica específica cuando afecta a intereses generales, con el objetivo de garantizar un marco común de derechos y deberes".
"La pluralidad", añade, "no puede convertirse en amparo de prácticas que objetivamente materialicen desigualdad estructural o que introduzcan en el espacio público símbolos o imposiciones incompatibles con la plena ciudadanía de la mitad de la población. La diversidad democrática protege a las minorías; no legitima, bajo su cobertura, formas de subordinación o de exclusión por razón de sexo".
Para los independentistas catalanes eluso del burka y el niqab "invisibiliza" a la mujer convirtiéndola en una "presencia negada o condicionada" que la "relega a una posición de inferioridad". Se trata por tanto, añaden, de "una protección de derechos y no una sanción moral".
La ley que propone Junts consta de un artículo único que establece "la prohibición del uso de prendas que impidan la identificación en el espacio público", lo que incluye las vestimentas o elementos que cubran total o sustancialmente el rostro como el burka y el niqab. Entiende como espacio público la calle y todos los espacios de acceso o uso público, incluidos los medios de transporte y las dependencias administrativas.
La norma, además, incluye una disposición adicional única con la que se pretende oficializar la delegación o transferencia de la competencia exclusiva del estado en materia de inmigración a las Comunidades Autónomas.
Un debate difícil para la izquierda
Desde las formaciones de izquierda, aunque la prohibición suscita controversia, la posición mayoritaria se sitúa en el 'no'. El PSOE sostiene que Vox "no plantea un debate sereno" sino "desde premisas xenófobas, racistas y estigmatizadoras". Los socialistas aseguran que "no" les parece bien el burka pero no están dispuestos a apoyar una iniciativa que "criminaliza" a todos los inmigrantes que viene de países islámicos.
Sostienen que "la Constitución consagra la libertad religiosa" e insisten en que "no se puede confundir inmigración con delincuencia". "Lo que hacen es instrumentalizar la defensa de la dignidad de las mujeres para convertirla en materia de confrontación", ha afirmado Patxi López advirtiendo del riesgo de que las mujeres a las que se les pudiera prohibir el uso del velo integral "acaben asilándose y recluyéndose precisamente en espacios en los que sí son sometidas". No obstante, el portavoz socialista en el Congreso sí se ha mostrado abierto a estudiar y debatir la iniciativa que ha registrado Junts reclamando también la prohibición del velo integral en lugares públicos.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha calificado el debate a cuenta de la prohibición del burka y el niqab de "complejo y poliédrico", pero ha insistido en la necesidad de "no confundir un debate sobre derechos fundamentales con una iniciativa racista que es lo que", en su opinión, "hace Vox".
Desde Compromís se ha avanzado su rechazo a la iniciativa de Vox, que también cuenta con el apoyo del PP, aduciendo que con la misma se busca "criminalizar" y "arrojar sospechas" contra quienes usen estas vestimentas y, sobre todo, tratar de "mostrar como enemigos" a las personas inmigrantes procedentes de culturas islámicas. Insisten en que en el Código Penal ya hay artículos que tipifican como delito la coacción y que, por tanto, pueden castigar a quienes obliguen a las mujeres a portar el burka o el niqab.
Sumar, por su parte, afirma que cualquier tipo de herramienta de sometimiento sobre la mujer no les gusta pero califican de "islamófoba" e "hipócrita" la propuesta de Vox. Para ellos, la iniciativa de Vox no está pensada para proteger o defender a las mujeres sino pensada para "provocar" y "sembrar racismo e islamofobia". También aseguran que las medidas de prohibición no son eficaces y además pueden implicar la retirada de las mujeres que portan el burka o el niqab de la vida pública y queden enclaustradas en sus casas.
Podemos también se opone en buena medida porque la propuesta procede de Vox, un partido de ultraderecha que "no defiende a las mujeres" y lo único que pretende es "imponer prohibiciones y no derechos".