El hermano del triple asesino de Alcàsser se declara inocente a su salida del juzgado y alega tener una coartada para eludir los 27 años de prisión a los que se enfrenta
Regala esta noticia Añádenos en Google Joaquín Martins a su llegada a los juzgados de Valencia junto a su abogado. (Jesús Signes)Ignacio Cabanes
Valencia
02/07/2026 a las 07:36h.«Soy totalmente inocente, ese día (el 29 de noviembre de 2021) estaba en la discoteca K-Ché de Valencia, donde apuñalaron a un amigo. ... Puedo probarlo, figuro como testigo en el atestado de esa noche», aseguró a este periódico Joaquín Martins, más conocido como 'el Mauri' antes de que se cambiara de nombre para poner distancia con el apellido Anglés que le ha marcado toda la vida al ser hermano del criminal más buscado por las autoridades españolas, Antonio Anglés, presunto autor de los asesinatos de las niñas de Alcàsser –Toñi, Miriam y Desirée–. Ahora se enfrenta a una petición de 27 años de prisión por secuestrar y torturar presuntamente a un hombre en Montserrat (Valencia).
Los acusados declararán el último día de juicio y en cuestiones previas las defensas, ejercidas por los letrados Juan Carlos Navarro, Natividad García, Miguel Ángel Gómez, Ignacio Castillo Castrillón y Manuel Sáez, plantearon una posible nulidad de las actuaciones por la información obtenida del uso balizas colocadas en los vehículos de los sospechosos por otra investigación ajena a los hechos, lo que según sostienen las defensas habría vulnerado sus derechos.
La declaración de la víctima
Por su parte, el denunciante, al que representa el letrado Miguel Ángel Sampedro, ha relatado ante el tribunal que no tenía ninguna relación con los acusados, salvo con Mauricio Anglés. La tarde de los hechos se dirigía al chalet en Montserrat cuando vio una furgoneta blanca en un campo de naranjos, y un poco más arriba del camino, otra más grande.
«Casi me embistieron y empezaron a chillar», relata el agredido, que vio salir de los vehículos varios hombres con pasamontañas y que se identificaron como guardias civiles. «No tenía opción de escapar, me sacaron a golpes del coche». Tras hacerle uno de sus agresores un mataleón y quedar medio aturdido, lo introdujeron en la furgoneta blanca, donde lo esposaron.
«Me dejaron en pelotas esposado, me tiraron agua, me pusieron una cadena de perro y me quemaron con brasas», relata el agredido
Después de unos 20 o 25 minutos de trayecto, llegaron a una especie de cuadra o fábrica, donde lo torturaron. «Tenemos secuestrados a tu mujer y a tu hijo», le decían sus captores, al tiempo que le exigían 100.000 euros, aunque fueron bajando la cantidad hasta 10.000 o 20.000, «lo que tuviera».
Mientras lo torturaban durante dos horas le amenazaron con matarle, con cortarle los dedos. «Preparad el agujero que lo vamos a enterrar», decía uno de ellos, aunque no puede reconocer las voces de los acusados. Después «me dejaron en pelotas esposado, me tiraron agua y me pusieron una cadena de perro», con la que supuestamente le pegaban cadenazos en los glúteos, la espalda y las piernas, cada vez que les decía que no tenía dinero.
También le quemaron con las brasas de una barbacoa que habían comido y le rociaron con un extintor. Hasta dejarlo desnudo junto a un barranco. «Pensé que me iban a disparar». Allí fue localizado por un motorista que alertó a la Guardia Civil. Días después un amigo le dijo que «la cabeza pensante» del secuestro había sido 'El Mauri' y unos gitanos muy peligrosos.
- Temas
- Guardia Civil
- Alcàsser