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«Karajan no era un nazi»

«Karajan no era un nazi»
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Una nueva biografía política del director defiende que su militancia fue solamente «formal»

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Herbert Von Karajan,director de orquesta austriaco. R. C. «Karajan no era un nazi»

Una nueva biografía política del director defiende que su militancia fue solamente «formal»

Rosalía Sánchez

Lunes, 2 de marzo 2026, 19:50

... su padre estuvo implicado en la maquinaria nazi. El «milagro Karajan» nació en la prensa propagandista del NSDAP y se vio después desbordado por una carrera sin precedentes. A partir de 1945. Herbert von Karajan se convirtió en uno de los directores artísticamente más sobresalientes de todos los tiempos, con más de 300 millones de discos vendidos en vida, un icono de la música clásica y una auténtica leyenda de las producciones globalizadas y sus descendientes necesitaban aclarar cuánto de nacionalsocialismo había realmente en su batuta. Y la nueva biografía de Wolfsohn, como el mismo autor reconoce, «debería tranquilizaras relativamente».

Wolfsohn sostiene que Karajan solicitó por primera vez la membresía del partido nazi el 8 de abril de 1933 en Salzburgo, como director de la Orqueta de Ulm, pero en ese momento eran tantos los ciudadanos que la pedían, para poder acceder a puestos públicos, que se benefició de una moratoria. También tiene constancia de que volvió a solicitarla ya recién nombrado director general de Música del Teatro de Aquisgrán, cargo para el que era un requisito imprescindible. La dirección del teatro intermedió para agilizar los trámites y no perder a un director que ya destacaba notablemente. Su ingreso consta el 1 de mayo de 1933, pero no comenzó a pagar las cuotas hasta marzo de 1935, después de varios requerimientos, lo que indica una clara desafección.

«Karajan sólo se preocupaba por su carrera y nunca lo ocultó», afirma el autor, «vivía ante todo para la música, en la música y de la música, aunque se vio envuelto en la política». Wolfsohn afirma que Göring y Goebbels se apropiaron de su imagen como una especie con contrapeso a Furtwängler, a quien deseaban apartar de los focos. Si embargo, a Hitler le disgustó una representación de «Los maestros cantores de Núremberg» en la Ópera Estatal de Berlín, a la que asistió el 2 de junio de 1939, y dijo que no quería saber más del director. Goebels anotó este contratiempo en su diario. «Hitler, autoproclamado crítico musical consideró presuntuoso que Karajan dirigiera sin partitura y con los ojos cerrados, dijo que todo se había descontrolado por completo en la escena de lucha del segundo acto y que el culpable no había sido su barítono preferido, Bockelmann, que había bebido demasiado, sino el director», resume la intervención del Führer. A sus ojos, fue milagroso que, después de esa sentencia siguiese su contrato vigente todavía a principios de 1942.

Si Karajan no huyó de Alemania en 1935, según el biógrafo, fue porque «todavía no tenía un nombre que le permitiese trabajar en el extranjero». Cita a testigos como Michel Schwalbe, superviviente del Holocausto, que reafirma su tesis, y ha rastreado los adjetivos «ferviente nazi» hasta donde asegura que surgieron por primera vez: informes de inteligencia británicos y estadounidenses de 1945 y 1946. «No hay pruebas que lo respalden», insiste, y concreta que la famosa manifestación de 1955 frente al Carnegie Hall de Nuevo York estuvo formada por unos 250 extremistas judíos de derecha del Bietar, la organización juvenil del partido Cherut. «la sala de conciertos, sin embargo, estuvo repleta de la alta sociedad neoyorquina de la época, incluyendo a muchos y destacados judíos. Leonard Bernstein fue a consolar al director tras el escenario y después todos vitorearon a Karajan».

Wolfsohn explica el hecho de que sus hallazgos contradigan abiertamente buena parte de la investigación anterior por «el main stream de una época», que a menudo influye en la ciencia y en las humanidades, la ideologización y la unidimensionalidad llegan a convertirse en rampantes y su efecto es multiplicado por los medios de comunicación». «El hecho de que un judío-alemán como yo exonere a un supuesto nazi basándose en los hechos demuestra la falta generalizada de información veraz en el caso Karajan», asume, evitando comentar que hace pública su obra en un momento en el que la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) no sólo ha logrado su normalización política, sino que figura como principal fuerza de la oposición en el Bundestag alemán.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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