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Katixa Agirre desconfía de la novela

Katixa Agirre desconfía de la novela
Artículo Completo 703 palabras
Resulta difícil imaginar una materia histórica, humana y política con tantas posibilidades como la que ha tenido Katixa Agirre en sus manos. Publicó esta novela en lengua vasca bajo el título de 'Barne zerbitzuak ' en 2025 como resultado de una larga investigación en memorias, historiadores y archivos documentales del gobierno vasco. Le llevó varios años de investigación haber reunido un conjunto de vidas y azares de portentoso interés histórico, que habría permitido una gran novela, si la autora hubiese confiado algo más en sí misma como novelista. Narrativa 'Servicio interior' Autora Katixa Agirre Editorial Tusquets Año 2026 Páginas 266 Precio 20,90 euros Valoración ***La materia que tiene en las manos y su enorme interés se ve entorpecido por una opción narrativa que de modo porfiado y no siempre hábil extrae constantemente al lector de la novela para invitarlo a que la vea como una película. Se comporta como si esto que está contando fuese en realidad materia de un guion cinematográfico . Se prefiere al espectador de un hipotético filme que al lector de una apasionante historia. Entre cine y novela, inexplicablemente Katixa Agirre porfía en suspirar por el cine, al hablar continuamente de plano, contraplano, guion, fundido en negro, montaje, iluminación y todo el significante de un filme. Pero la novela tiene mecanismos y posibilidades de los que el cine carece. ¿Por qué no ha confiado la autora en ellas? Tal opción es un misterio. Las investigaciones universitarias de María José Olaziregi han subrayado la importancia y complejidad de la gran literatura escrita en euskera sobre lo que se vivió en el País Vasco durante la Guerra Civil. Y con razón. Si hay algo poco simple y muy complejo como mostró la obra narrativa por ejemplo de Ramón Saizarbitoria, es la manera como se vivió allá, la vida política y social durante aquella tragedia, donde casi todo anduvo trastocado. El PNV dividido entre republicanos y filofascistas, el carlismo navarro traicionando la propia causa vasca, por fervorosa influencia de la religión. Y está el poderoso tema que la novela ofrece sobre lo mucho que ocurrió con el gobierno vasco del lendakari Agirre en el exilio, incluso la función que ocupó en aquella historia el palacete del número 11 de la rue Marceau. Descubrimos la oculta labor de cuatro mujeres que trazaron una red de espionaje del gobierno vasco contra el régimen franquistaLa novela comienza, en sus mejores páginas, descubriendo a nuestros ojos la oculta labor de cuatro mujeres, Bittori Etxeberria, Itziar Mujika, Delia Lauroba y Tere Verdes, que fueron quienes trazaron una silenciosa red de espionaje del gobierno vasco contra el régimen invasor franquista primero y luego con las dificultades de supervivencia cuando todo cambió con el régimen de Vichy. ¡Dios mío!, me decía yo mientras leía, qué gran personaje habría sido el siniestro y mediocre tenor Balerdi, traidor con cuya colaboración cayeron en manos de Franco los papeles que llevaron a la cárcel, y al paredón de fusilamiento a algunos. La novela debía haber optado por la interioridad de personajes como éste (junto a otras y otros) que sin embargo Katixa Agirre plantea como figurantes extra de una película. Pocas veces he conocido un material narrativo de mayores posibilidades no aprovechadas, tras haberlas recopilado con tan noble y honesto trabajo. Y todo por no haberse creído cuando escribía que no era guionista sino novelista, y que la novela puede ir allá donde el cine no puede (y viceversa). Una pena, según pienso.

Resulta difícil imaginar una materia histórica, humana y política con tantas posibilidades como la que ha tenido Katixa Agirre en sus manos. Publicó esta novela en lengua vasca bajo el título de 'Barne zerbitzuak' en 2025 como resultado de una larga investigación en ... memorias, historiadores y archivos documentales del gobierno vasco.

Le llevó varios años de investigación haber reunido un conjunto de vidas y azares de portentoso interés histórico, que habría permitido una gran novela, si la autora hubiese confiado algo más en sí misma como novelista.

La materia que tiene en las manos y su enorme interés se ve entorpecido por una opción narrativa que de modo porfiado y no siempre hábil extrae constantemente al lector de la novela para invitarlo a que la vea como una película. Se comporta como si esto que está contando fuese en realidad materia de un guion cinematográfico. Se prefiere al espectador de un hipotético filme que al lector de una apasionante historia.

Entre cine y novela, inexplicablemente Katixa Agirre porfía en suspirar por el cine, al hablar continuamente de plano, contraplano, guion, fundido en negro, montaje, iluminación y todo el significante de un filme. Pero la novela tiene mecanismos y posibilidades de los que el cine carece. ¿Por qué no ha confiado la autora en ellas? Tal opción es un misterio.

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Las investigaciones universitarias de María José Olaziregi han subrayado la importancia y complejidad de la gran literatura escrita en euskera sobre lo que se vivió en el País Vasco durante la Guerra Civil. Y con razón. Si hay algo poco simple y muy complejo como mostró la obra narrativa por ejemplo de Ramón Saizarbitoria, es la manera como se vivió allá, la vida política y social durante aquella tragedia, donde casi todo anduvo trastocado.

El PNV dividido entre republicanos y filofascistas, el carlismo navarro traicionando la propia causa vasca, por fervorosa influencia de la religión. Y está el poderoso tema que la novela ofrece sobre lo mucho que ocurrió con el gobierno vasco del lendakari Agirre en el exilio, incluso la función que ocupó en aquella historia el palacete del número 11 de la rue Marceau.

Descubrimos la oculta labor de cuatro mujeres que trazaron una red de espionaje del gobierno vasco contra el régimen franquista

La novela comienza, en sus mejores páginas, descubriendo a nuestros ojos la oculta labor de cuatro mujeres, Bittori Etxeberria, Itziar Mujika, Delia Lauroba y Tere Verdes, que fueron quienes trazaron una silenciosa red de espionaje del gobierno vasco contra el régimen invasor franquista primero y luego con las dificultades de supervivencia cuando todo cambió con el régimen de Vichy. ¡Dios mío!, me decía yo mientras leía, qué gran personaje habría sido el siniestro y mediocre tenor Balerdi, traidor con cuya colaboración cayeron en manos de Franco los papeles que llevaron a la cárcel, y al paredón de fusilamiento a algunos.

La novela debía haber optado por la interioridad de personajes como éste (junto a otras y otros) que sin embargo Katixa Agirre plantea como figurantes extra de una película. Pocas veces he conocido un material narrativo de mayores posibilidades no aprovechadas, tras haberlas recopilado con tan noble y honesto trabajo. Y todo por no haberse creído cuando escribía que no era guionista sino novelista, y que la novela puede ir allá donde el cine no puede (y viceversa). Una pena, según pienso.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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