La planta será financiada con un préstamo estatal ruso y aprovechará la gran cantidad de uranio que produce el país
Regala esta noticia Añádenos en Google Vladímir Putin y Kasim-Yomart Tokáev este jueves en Astaná. (AFP)Corresponsal. Moscú
28/05/2026 a las 19:26h.Un gran despliegue acompañó el jueves al presidente ruso, Vladímir Putin, a su paso por Astaná para reunirse con su homólogo kazajo, Kasim-Yomart Tokáev. ... Una gigantesca pantalla retransmitió el camino de la caravana del jefe del Kremlin por las desiertas calles del centro de la ciudad mientras aviones de combate dibujaban la bandera de Rusia en el cielo. La ocasión lo merecía ya que ambos líderes firmaron un acuerdo para la construcción de la primera planta nuclear de Kazajistán. Este pacto fue el principal punto de la visita –que finalizará este viernes– pero no el único, ya que el encuentro sirvió para confirmar asimismo la cooperación bilateral en 177 proyectos valorados en casi 46.000 millones de euros.
Al desarrollo de la futura central –que se espera esté lista para 2035– ayudará la cantidad de uranio que produce Kazajistán, que posee el 14% de las reservas mundiales y es el mayor productor con el 40% del suministro global.
Una relación sin conflictos
Tokayev aseguró que Kazajistán «considera la visita de Vladímir Putin como una confirmación de la relación especial con Rusia». Entre ambos países, dijo, «no existen asuntos conflictivos». Sus palabras cobran especial importancia en el marco de la invasión de Ucrania. A Moscú no le gusta que las naciones de la antigua URSS intenten salirse del redil –como Moldavia o Armenia, que tratan cada vez más de acercarse a la Unión Europea– y el jefe del Kremlin valoró muy positivamente que Astaná siga siendo un aliado fiel.
«Las posturas de política exterior de Moscú y Astaná son similares, incluso idénticas», subrayó Putin, que firmó asimismo con Tokayev un acuerdo bautizado 'Sobre los siete pilares de la amistad y la buena vecindad entre los pueblos de Rusia y Kazajistán'. El documento contiene cuestiones como la cooperación económica, la diversidad lingüística y cultural o intercambios educativos, entre otras.
En asuntos de comercio, apuntó el presidente kazajo, el volumen de las operaciones entre ambas naciones «pronto superará los 30.000 millones de dólares» (casi 26.000 millones de euros). Astaná es uno de los socios clave de Moscú en el sistema de importación paralela a través del que Rusia recibe productos que no podrían entrar directamente a su territorio debido a las sanciones internacionales por la guerra de Ucrania o porque la empresa que los vende abandonó el mercado ruso, una situación que ha aumentado las transacciones entre estos dos Estados. Putin situó la relación en una etapa de «crecimiento» basado en «la igualdad y el respeto mutuo».
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