- ARTUR ZANÓN @artur_zanon Londres
- Starmer afirma no estar "dispuesto" a dimitir como primer ministro pese a las presiones internas
- Crisis en el Gobierno británico por la dimisión de la vice primera ministra por un escándalo fiscal
Los comicios del próximo jueves calibrarán el hundimiento del laborismo y la fuerza de la derecha dura de Reform UK. Angela Rayner, la principal diputada que puede plantar cara al 'premier'.
Reino Unido celebrará el próximo 7 de mayo unas elecciones en las que el más perjudicado puede ser alguien que no se presentará: Keir Starmer. Los comicios regionales de Escocia y Gales y los municipales (parciales) se van a convertir en un plebiscito sobre el futuro del primer ministro. Un resultado catastrófico para los laboristas, como el que indican la mayoría de las encuestas, podría cristalizar en una revuelta interna, muy del estilo de los tories, cuando apenas han pasado 22 meses de las últimas elecciones generales.
Las elecciones tienen trascendencia por sí mismas. Por un lado están las votaciones en los devolved parliaments. Con Irlanda del Norte gobernada por el Sinn Féin (partido independentista favorable a la reunificación con la República de Irlanda) y Escocia en manos soberanistas desde 2007, Gales podría convertirse en el tercer territorio regido por formaciones independentistas.
El ministro principal de Escocia y líder del Partido Nacional Escocés (SNP), John Swinney.Susana BlayaEFEEscocia importa por varios motivos. Uno es la esperada victoria inapelable del Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), con mayoría absoluta a pesar de los escándalos que han rodeado a la antigua cúpula de Nicola Sturgeon. Otro es la independencia. El primer ministro, John Swinney, ha dicho que, si gana, buscará desde el primer día la convocatoria de un nuevo referéndum, con o sin el necesario acuerdo con Londres (el de 2014, pactado, se saldó con un rechazo del 55%). Y, por último, se calibrará la caída laborista -su líder pidió en público y de forma explícita el cese de Starmer- y la penetración de Reform UK en un territorio hostil, en la medida que es percibido como un partido nacionalista inglés.
De Cardiff a Londres
En cambio, lo que suceda en el Parlamento de Cardiff mandará la señal más potente hacia Downing Street de cuán desgastado está Starmer. Los laboristas siempre han ganado, y de forma incontestable, desde que en 1999 se estableció el gobierno autónomo en Gales. Las encuestas vaticinan que el centroizquierda pasará de 44 a 12 representantes, superado por -ambos empatados- Reform UK y Plaid Cymru. Este último es un partido independentista, aunque su intención no es plantear un referéndum en el corto plazo. "Existe un apoyo más bajo a la independencia y es un territorio que se unió a Inglaterra mucho antes que Escocia. Sus diferencias entre el norte, el centro y el sur hacen que no haya un sentimiento nacional", explica Tony Travers, profesor del Departamento de Gobierno de la London School of Economics (LSE).
Habrá además elecciones municipales parciales, donde se renovarán 4.847 concejales de 136 ayuntamientos, más seis alcaldías. Aquí se incluyen los 32 distritos de Londres (pero no su alcalde), donde el rojo puede desaparecer y el voto quedará tan disperso que en varias zonas tres partidos se disputarán la primera plaza. Los laboristas defienden el 47%de los ediles en juego el próximo jueves, pero el contexto es muy diferente:en 2022, el partygate (la investigación por las fiestas organizadas por el entonces premier, Boris Johnson, en plena pandemia) benefició al laborismo, pero hoy el laborismo tiene un líder muy impopular.
Más presión para Starmer
"Es cierto que un gran golpe [para los laboristas] añadirá más presión a Starmer. Pero la pregunta es si el partido tiene a alguien, más allá de él", plantea Sara B. Hobolt, profesora también de la LSE. "Los laboristas han sido menos lanzados que los tories para cambiar a un primer ministro y los potenciales reemplazos tienen sus propios problemas. La ventaja de Starmer es que está en Downing Street y quien lo quiera sacar de ahí puede destacar un riesgo mayor", añade Travers.
La luna de miel de Starmer con los electores apenas pasó de las elecciones de julio de 2024. De un empate en torno al 30% entre los que aprueban y suspenden a su gobierno se ha pasado a un rechazo del 66%, frente a un apoyo del 15%. Desde abril de 2025, Reform UK encabeza las encuestas de forma ininterrumpida, aunque, tras alcanzar un techo cercano al 30%, está sufriendo un cierto desgaste, pero encabeza la intención de voto, con un 24%, frente al 17% tanto de los conservadores como del laborismo, con la amenaza de los verdes (16%), a punto de desbancarles.
Crisis tras crisis
Starmer parece resignado a encadenar una crisis detrás de otra y, sobre todo, a incumplir su promesa de lograr el crecimiento para que mejore el nivel de vida. El FMI acaba de reducir su previsión de PIB para 2026 al 0,8%, el paro supera el 5% y el Banco de Inglaterra alertó este jueves de que, en el peor escenario, la inflación podría trepar al 6,2% y los tipos de interés dispararse al 5,25%, un punto y medio más.
El primer ministro sigue lidiando con la crisis abierta por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington, cargo del que fue destituido. El problema inicial eran los vínculos de Mandelson con el pederasta Jeffrey Epstein, pero ahora se extienden al proceso que se siguió para garantizar su idoneidad. Un comité lo vetó, pero Starmer aduce que se le ocultó esa negativa.
El futuro de Starmer parece estar ligado al resultado de las próximas elecciones, a la vez que se abre el camino para un relevo interno. Starmer vetó al alcalde de Mánchester, Andy Burnham. El ministro de Salud, Wes Streeting, ha negado el interés por relevar a Starmer, pero sigue en las quinielas. Pero una gran opción comienza a emerger. Es Angela Rayner, del ala más a la izquierda del partido, que dimitió en septiembre por no pagar unos 46.000 euros en impuestos. En pocos días quedará liberada de su expediente y el propio Starmer se ha reunido con ella para rehabilitarla. Los más cercanos ya le han urgido a moverse rápido para exigir la cabeza del primer ministro si el partido se hunde el próximo jueves.