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Kevin Warsh: ¿El próximo chivo expiatorio de Trump en la Fed?

Kevin Warsh: ¿El próximo chivo expiatorio de Trump en la Fed?
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El candidato elegido por el presidente de EEUU para dirigir el banco central más poderoso del mundo quiere grandes cambios. Sin embargo, existe el riesgo de un enfrentamiento con Donald Trump por los tipos de interés. Leer
Financial TimesKevin Warsh: ¿El próximo chivo expiatorio de Trump en la Fed?
  • CLAIRE JONES Y AMELIA POLLARD
Actualizado 20 ABR. 2026 - 17:47Kevin Warsh, candidato de Trump a presidir la Reserva Federal de EEUU.BLOOMBERG NEWSEXPANSION

El candidato elegido por el presidente de EEUU para dirigir el banco central más poderoso del mundo quiere grandes cambios. Sin embargo, existe el riesgo de un enfrentamiento con Donald Trump por los tipos de interés.

El candidato de Donald Trump para dirigir el banco central más importante del mundo está a punto de comenzar su prueba. El martes, el Comité Bancario del Senado iniciará las audiencias para confirmar a Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal de EEUU.

Lo que está en juego no es solo la gestión de la mayor economía del planeta, sino también decisiones que pueden obligar a otros países a devaluar sus activos o sacarlos de sus dificultades financieras.

Mientras Warsh, de 56 años, se prepara para unos días intensos en el Capitolio, tres grandes interrogantes flotan en el aire.

¿Qué quiere hacer Warsh en el banco central? ¿Seguirá los pasos de Jay Powell y se enfrentará a Trump con la economía estadounidense en el punto de mira? ¿Y finalmente conseguirá el voto en el Senado?

Según una serie de entrevistas con personas cercanas a Warsh y altos cargos de Washington y Wall Street, Warsh es un hombre que ha esperado años para que llegara su momento y que planea realizar grandes cambios en áreas que van desde la política de comunicaciones hasta la reducción de los activos de la Reserva Federal.

Pero hay problemas más inmediatos que solucionar. Con Trump presionando para que se reduzcan los tipos de interés a pesar de las presiones inflacionarias avivadas por la guerra con Irán, complacer al presidente estadounidense podría provocar una ruptura con los otros 11 miembros del comité de política monetaria de la Reserva Federal y socavar profundamente la credibilidad del banco central tras cinco años de inflación por encima del objetivo.

Desafiar a la Casa Blanca conlleva el riesgo de enfrentar a Warsh con el presidente, sobre todo en vísperas de las cruciales elecciones de mitad de mandato de noviembre.

"Lo lógico es que Trump le de a Warsh cierto margen de maniobra y piense: básicamente está a favor de bajar los tipos y le daré un poco de tiempo antes de atacarlo. Pero Trump no actúa siempre según la lógica", opina Don Kohn, ex vicepresidente de la Reserva Federal que trabajó con Warsh durante la crisis financiera y que ahora es miembro del centro de estudios Brookings Institution.

¿Quién es Warsh y qué quiere hacer?

Warsh, quien perdió ante Powell hace ocho años, ha anhelado durante mucho tiempo el puesto más alto en la Reserva Federal. Este incondicional republicano se convirtió en el gobernador más joven de la Reserva Federal en 2006 y alcanzó la prominencia en uno de los momentos más difíciles: la crisis financiera.

Tras haber trabajado en Morgan Stanley y en la Casa Blanca bajo el mandato de George W. Bush, se convirtió en el enlace del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, con Wall Street y el Capitolio. También defendió la lucha contra la inflación y expresó su preocupación por las presiones inflacionarias pocos días antes del hundimiento de Lehman Brothers en 2008.

En cambio, ha adoptado una postura más moderada durante el actual mandato de Trump con respecto a los tipos de interés. Warsh opina que un auge de la productividad impulsado por la IA allanará el camino para fuertes recortes de los tipos de interés, una idea rechazada por otros miembros del Comité Federal de Mercado Abierto.

Esta no es la única posible fuente de tensión con sus supuestos colegas. Ha dedicado gran parte de los 15 años transcurridos desde su dimisión del consejo de gobernadores del banco central a criticar a la institución. Su principal queja es la política de comunicación de la institución, donde él prefiere un enfoque minimalista. Detesta los gráficos que se publican cuatro veces al año y que ofrecen a los mercados las predicciones anónimas de 19 cargos de la Reserva Federal sobre los tipos de interés. "Una vez que los responsables de la política monetaria revelan su pronóstico económico, pueden convertirse en prisioneros de sus propias palabras", dijo en un discurso hace un año.

Warsh también considera que la gran exposición mediática de la Reserva Federal no solo genera demasiado ruido, sino que además refuerza la percepción de los inversores de que el banco central es el organismo indispensable para resolver los problemas económicos y calmar la incertidumbre del mercado.

Warsh también quiere reformar el método de recopilación de datos de la Reserva Federal para incluir más información en tiempo real. Discrepa con el banco central sobre las causas del fuerte aumento de la inflación a principios de esta década, que la Reserva Federal atribuye a la pandemia y a la guerra en Ucrania. Warsh cree que esta conclusión se debe a la falta de análisis. En cambio, considera que la decisión del banco central de comprar billones de dólares en deuda pública es una razón importante del considerable aumento de la inflación.

Warsh cree que un análisis más profundo de los problemas podría verse facilitado por "disputas internas" amistosas dentro de la Reserva Federal. "Es inteligente y reflexivo, Pero su éxito en su nuevo cargo dependerá de su capacidad para dialogar de forma constructiva con la junta sobre el futuro de la Reserva Federal", opina Jeff Lacker, ex presidente de la Reserva Federal de Richmond. También señala que para avanzar en su agenda, Warsh debe acompañar sus críticas a la Reserva Federal presentando un argumento coherente y un plan nuevo.

Warsh también quiere reducir el balance de la institución, valorado en 6,7 billones de dólares, inflado por las enormes compras de bonos para impulsar la economía durante la crisis financiera y la pandemia.

Chris Waller, uno de los economistas más respetados del consejo de la Reserva Federal, rechaza la idea de reducir el balance a los niveles previos a la crisis financiera, calificándola de "ineficiente" y "absurda", ya que podría provocar turbulencias en el mercado al negar a los bancos la liquidez que necesitan. De hecho, personas cercanas a Warsh afirman que cualquier cambio en el régimen de reservas actual se produciría lentamente, tras una exhaustiva investigación, y que no se intentaría volver a los niveles de 2008.

¿Se enfrentaría Warsh a Trump?

Warsh no era necesariamente la primera opción del presidente estadounidense para presidir la Reserva Federal este año.

Durante mucho tiempo, Trump confesó a miembros de su círculo íntimo que su candidato preferido era Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional y un estrecho aliado.

Pero la candidatura de Hassett provocó una fuerte reacción en Wall Street debido a su lealtad a Trump en temas que iban desde los aranceles hasta el despido del director de la Oficina de Estadísticas Laborales. Al final, la candidatura se vio frustrada por una investigación penal contra Powell, iniciada por Jeanine Pirro, fiscal federal de Washington D.C. y aliada de Trump.

La decisión de Powell de emprender un contraataque público frente a una investigación del Departamento de Justicia —que calificó como una estratagema para presionar a la Fed a recortar los tipos de interés— puso de relieve lo que muchos en Wall Street consideraban el peligro de tener a un incondicional de Trump al frente del banco central

Magnates financieros como Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, intentaron en privado convencer a Trump de que eligiera a otro candidato que no fuera Hassett. Fue en este contexto en el que Warsh acabó recibiendo el visto bueno.

Warsh no es un desconocido para Trump. Tiene contacto directo con el presidente y también existen vínculos familiares. Es yerno de Ronald Lauder, multimillonario filántropo republicano y amigo de la universidad de Trump.

Conoce al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que dirigió las primeras etapas del proceso de entrevistas, de su época trabajando en el family office del magnate de Wall Street Stanley Druckenmiller.

Dada la disputa por el favor de Trump, la postura reciente de Warsh sobre los tipos de interés ha atraído especial atención.

Alan Schwartz, que trabajó con Warsh durante su tiempo en Bear Stearns, el banco de inversión cuyo colapso en 2008 desencadenó la crisis financiera, sostiene que el nominado se centrará principalmente en responder a los cambios en la economía, y no en la presión de la Casa Blanca en relación a los tipos de interés.

"Aunque eso coincidía con lo que la administración Trump consideraba correcto, si los hechos cambiaran, Kevin no se mantendría inflexible", afirma Schwartz, actual presidente ejecutivo de la gestora de activos Guggenheim Partners, que trabajó estrechamente con Warsh durante la crisis. "Kevin tiene una sólida reputación como experto en política financiera y estará decidido a encontrar la solución adecuada".

Ahora que los precios del petróleo están muy por encima de sus niveles previos a la guerra, los mercados consideran que un recorte de tipos en la reunión de la Reserva Federal de junio —que sería el primero de Warsh si sucede a Powell a mediados de mayo— es poco probable.

Las operaciones con futuros sugieren que hay menos del 50% de probabilidades de que se produzca un recorte de un cuarto de punto en los tipos este año, una estrategia de política monetaria que dista mucho de ser la que busca un presidente que ha instado repetidamente a su red social Truth a que la Reserva Federal recorte los tipos "inmediatamente".

La actitud antagónica de Trump hacia la Reserva Federal no se limita a Powell y la política de tipos de interés. El presidente intentó, sin éxito, destituir a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, por acusaciones de fraude hipotecario. Ella niega las acusaciones y ha llevado el intento del presidente de destituirla ante la Corte Suprema.

Este historial podría complicar otro objetivo de Warsh: reformar la relación del banco central con el poder ejecutivo.

Pero, dada la hostilidad pública de Trump hacia Powell y Cook, la capacidad de Warsh para impulsar una reforma integral en el Capitolio es incierta.

¿Cuáles son los obstáculos para que Warsh consiga el puesto?

Warsh cuenta con numerosos partidarios, tanto demócratas como republicanos, entre economistas académicos y ex altos funcionarios.

Durante su etapa en la Reserva Federal, Austan Goolsbee, actual presidente de la Reserva Federal de Chicago, trabajó con él desde la Casa Blanca de Obama.

"Estoy convencido de que se tomará el trabajo muy en serio. Le importa la Reserva Federal", declaró Goolsbee la semana pasada.

La exsecretaria de Estado Condoleezza Rice afirmó en una entrevista poco después de la nominación de Warsh que "le preocupan mucho los problemas, la economía estadounidense y la prosperidad de Estados Unidos... Kevin seguirá su criterio y su misión".

Sin embargo, Warsh aún desconoce cuándo, o incluso si, el pleno del Senado votará su confirmación.

Thom Tillis, senador republicano de Carolina del Norte e integrante del comité bancario, ha declarado que impedirá que la nominación de Warsh se someta a votación formal en el pleno del Senado hasta que se archive la investigación penal contra Powell.

Esto abre la posibilidad de que el actual presidente de la Reserva Federal permanezca en el cargo después de que finalice su mandato el 15 de mayo.

Esa decisión no sería bien recibida por el presidente estadounidense. Trump afirmó el miércoles pasado que destituiría a Powell si el presidente de la Reserva Federal no dejaba el cargo "a tiempo" y añadió que aún deseaba que se siguiera adelante con su investigación penal. Powell ha declarado que permanecerá como presidente interino hasta que Warsh obtenga el apoyo de la mayoría en el pleno del Senado.

Sin el respaldo de al menos 51 de los 53 senadores republicanos, es probable que la candidatura de Warsh a la presidencia de la Reserva Federal fracase en un Senado caracterizado por una fuerte polarización política.

Cuando concluya la investigación sobre Powell, muchos en la administración y en el Capitolio —y en los mercados de predicción política— creen que un Senado republicano no le negará a Warsh el puesto que tanto ha anhelado.

Algunos argumentan que las demoras incluso podrían resultar beneficiosas para el futuro presidente de la Reserva Federal.

Las decisiones judiciales a favor de Cook y Powell no solo desbloquearían su proceso de confirmación, sino que también protegerían a Warsh de la presión de la Casa Blanca.

Aunque Warsh se ha mantenido discreto en los últimos meses sobre la independencia de la Reserva Federal, ya se ha pronunciado públicamente sobre el tema.

Cuando aún era gobernador de la Reserva Federal, pronunció un discurso titulado "Una oda a la independencia", en el que calificó la capacidad de los bancos centrales para tomar sus propias decisiones como un "pilar fundamental de la credibilidad institucional".

"Estoy seguro de que Warsh, independientemente de lo que le haya dicho a Trump, no quiere ser recordado como el próximo Arthur Burns y ser el responsable de años de estanflación", afirma Gagnon, exfuncionario de la Reserva Federal, refiriéndose al presidente del banco central al que se recuerda por haberse plegado a la voluntad del presidente Richard Nixon y, al hacerlo, contribuir al aumento de la inflación.

"Si la Corte Suprema defiende a Lisa Cook y protege su posición, entonces presumiblemente Warsh también estará protegido. Creo que sentirá que puede hacer lo que cree correcto, y lo que cree correcto probablemente decepcionará a Trump", concluye Gagnon.

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Fuente original: Leer en Expansión
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