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Kiko Rivera, durante un acto promocional. ArchivoMiércoles, 8 de abril 2026, 00:13
... Con k de kilo, de los que se han echado al bolsillo. Es lo que tiene la raza cobriza, que diría Hilario López Millán, añorado cronista del esperpento patrio.Despezuñado o no, hace unos años Rivera crucificó a su madre previo pago de su importe. Ahora, reconciliado con ella por motivos perrunos, es decir, de perras (está la venta de Cantora por medio), carga contra sus exparejas, contra su hermana y contra el lucero del alba. O la lucera, poque siempre escupe sobre las mujeres. Misoginia, se llama eso. Y victimismo, que él nunca tiene la culpa de nada. Mira, como Koldo, Ábalos, Aldama, Fernández Díaz, Francisco Martínez, Villarejo y demás cuerpos extraños. Todos inocentes perdidos, hasta que el Supremo y la Audiencia, la Nacional o la televisiva, digan basta. Una coincidencia kármica. Y un kilombo.
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