- MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO
Anoten estos premios, porque pueden perfectamente considerarse como un chivato de negocios hosteleros fiables en Madrid, algo que tiene su valor dada la infinita y variadísima oferta no solo de la capital, sino de toda la comunidad.
Ayer por la tarde se entregaron en la Real Casa de Correos los Premios de Gastronomía de la Comunidad de Madrid, que cumplen décima edición y que, de paso, confirman el objetivo que Rogelio Enríquez se marcó al asumir la presidencia de la Academia Madrileña de Gastronomía en el otoño de 2023: "[Desde esta institución], defendemos una cocina con personalidad y calidad, alejada de la mediocridad; queremos ser los influencers de la buena gastronomía independiente de Madrid".
En ello están y una de sus herramientas de "divulgación y promoción de la gastronomía regional" son estos premios anuales, que en una última década atesoran premiados como DiverXO, Coque, Saddle, Ugo Chan, Osa o Pabú, en alta cocina, compatibles con nombres de proyectos que van de la casa de comidas moderna al bistró, como Grupo Triciclo o MO de Movimiento, aparte de productos emblemáticos como La Huerta de Aranjuez, Garbanzo de Daganzo o Anís de Chinchón.
¿Y en 2026? Un once titular en otras tantas categorías, con un protagonista con el premio en Restaurante-Cocina: Montia, casa de Dani Ochoa en San Lorenzo de El Escorial, con visión contemporánea ligada a la despensa de la Sierra de Guadarrama. Lo que el campo da, la recolección silvestre y la complicidad con productores locales dan pie a una propuesta de ultratemporalidad.
Distintos modelos
Como Restaurante de Producto-Casa de Comidas, el premio es para El Pedrusco de Aldealcorvo, de los hermanos Gonzalo y Antonio de Pedro, tercera generación al frente de un asador castellano ubicado hoy en Chamberí. En Cocina Internacional, se premia la oferta japonesa empeñada en su lado más ortodoxo de Sen Omakase. Hay negocios casual como LaLópez, de Sergio Mayor y Mai López, el Mercado de Antón Martín; El Fogón de Trifón, donde Trifón Jorge defiende la esencia de las grandes tabernas madrileñas; y Caiño, como bar de vinos que apuesta por "pequeños productores, vinos de mínima intervención y etiquetas poco convencionales", que ganan distinción, respectivamente, en Puesto de mercado, Bar-Taberna y Vinos y Licores.
Además, la Academia Madrileña de Gastronomía otorga premios a profesionales, como Luis García de la Navarra en Sala-Sumillería, por su labor en García de la Navarra -con su hermano Pedro-. Los reconocimientos se completan con DOP Aceite de Madrid, como Producto de Madrid; Pastelerías Mallorca, en Dulce-Repostería; Red Panda Madrid, como Proyecto Empresarial Gastronómico; y Botín, a Toda una Vida.
"Madrid está en un momento de ebullición y se ha convertido en un destino gastronómico de primera división. Hace diez años muchos viajeros venían a Madrid por sus museos o por el fútbol; hoy la gastronomía es ya el segundo motivo de visita a la ciudad, solo por detrás de la oferta cultural", recalca Enríquez.
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