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La alianza con Google y Gemini deja claro qué táctica ha elegido Apple para su futuro: la estrategia del parásito

La alianza con Google y Gemini deja claro qué táctica ha elegido Apple para su futuro: la estrategia del parásito
Artículo Completo 1,662 palabras
Hagamos un poco de memoria. Corría el verano del año 102 a. C. y el cónsul Cayo Mario, gobernante de facto de Roma, se enfrentaba a la invasión de las tribus germánicas de los teutones y los ambrones, que tres años antes habían aniquilado a varias legiones de la República en la batalla de Arausio. Mario, acampado y con abundantes provisiones, vio cómo los teutones no paraban de provocarle a él y a sus soldados. Las tribus germanas, superiores en número, se burlaban de ellos e intentaban forzar una batalla inmediata, pero Mario se negó rotundamente.  Castigó a los soldados que respondían a las provocaciones, dejó que sus tropas se desesperaran y soportó la humillación limitándose a seguir y observar al enemigo. Hacía que sus tropas fueran subiendo a las empalizadas por turnos y observaran a los teutones, sus armas, sus movimientos, sus gritos. Les obligó a acostumbrarse a ellos y a hacer que pasaran de algo temible a algo familiar.  En Xataka La verdadera joya de la corona en Apple no son sus productos, sino su credibilidad. Y acaban de torpedearla Pero lo único que Mario estaba haciendo era elegir la batalla en la que realmente valía la pena. Los teutones trataron de cruzar los Alpes y Mario y sus legiones les siguieron hasta Aquae Sextiae. Allí, en una posición ventajosa y muy motivados —entre otras cosas, por la sed— los romanos acabaron aniquilando a los ambrones primero, y a los teutones después.  A Mario le dio igual que se rieran de él, que lo provocaran y que sus propios soldados desconfiaran. Logró una victoria histórica que impidió una potencial invasión por parte de esas y otras tribus germánicas. Y lo hizo con una táctica sencilla: elegir las batallas en las que luchar. Que es, al menos en apariencia, lo que parece estar haciendo Apple. La estrategia del parásito Durante años Apple ha presumido de controlar cada elemento de su ecosistema, tanto el hardware como el software. Y si había algo que no controlaba, trabajaba para hacerlo, como estamos viendo con el iPhone o el Mac, cada vez menos dependientes de chips y tecnologías de terceros.  Sin embargo, la alianza con Google y Gemini rompe esa tendencia y supone un inquietante reconocimiento implícito: en la carrera de la IA generativa Apple no solo no va en cabeza, sino que parece haber decidido dejar de correr.  Al menos no lo hace como lo hacen sus rivales. Mientras Google, Microsoft, Meta, xAI o Amazon no paran de invertir miles de millones en chips, nuevos modelos de IA y sobre todo nuevos centros de datos, Apple no ha querido entrar en esas batallas. Le daban igual las provocaciones o que la industria y los medios desconfiaran (desconfiáramos) de esa estrategia. Apple ha ido a lo suyo, y apenas ha lanzado novedades en un segmento absolutamente explosivo.  Su plataforma Apple Intelligence es comparativamente muy inferior a las de los rivales, su Private Cloud Compute es una idea interesante pero de momento sin una clara repercusión y el retraso de Siri el año pasado fue la señal definitiva de que Apple había perdido el tren de la IA. Y mejor no hablar de inversión económica: sus competidores están apostándolo todo a la IA mientras el capex de Apple sigue siendo casi simbólico en comparación con el de otros. Eso ha hecho que muchos dudemos del futuro de una Apple que parece "pasar de la IA". Pero cuidado, porque Tim Cook puede estar tan solo adoptando esa misma táctica de Mario de escoger las batallas en las que pelear.  Puede que no crean que ahora mismo tenga sentido gastar esos miles de millones de dólares en desarrollar un modelo fundacional y puede que tampoco confíen en la necesidad de crear sus propios centros de datos.  De hecho, Apple lleva años aplicando la estrategia del parásito: en aquellos segmentos en los que no dominaba o no era fuerte, delegaba:  Infraestructura en la nube: Apple nunca ha sido fuerte en la nube y ha delegado en otras plataformas a las que les paga fuertes sumas de dinero desde hace años.Búsquedas: tenemos el ejemplo más claro de esa estrategia en las búsquedas de internet. La alianza multimillonaria con Google lleva años ofreciendo a ambas empresas una solución perfecta en este ámbitoEse acuerdo con Google en el segmento de las búsquedas tiene ahora su secuela con el histórico acuerdo para usar Gemini como pilar fundamental de la reinvención de Siri. El asistente de voz de Apple hará uso de los modelos de IA de Google y se convertirá así en un componente crítico del funcionamiento de su ecosistema. Es una alianza con extraordinarias implicaciones y que de nuevo confirma esa estrategia del parásito en la que el fin último es claro: lograr beneficios sin asumir riesgos. Apple como envoltorio de la IA De hecho aquí Apple está aprovechando una vez más su papel protagonista del mercado de la movilidad —sobre todo en EEUU— una vez más. Mientras otras empresas como Google y OpenAI gastan fortunas en servidores y energía, Apple se limita a ser el envoltorio elegante.  Ellos ponen la pantalla, el procesador local y la confianza del usuario. Google pone el cerebro que corre en la nube. Es (teóricamente) un win-win.  Pero también es el reconocimiento de una derrota pragmática. Ceder a esa realidad —no tenemos un modelo de IA fundacional, no tenemos infraestructura en la nube, no tenemos centros de datos— es también una táctica que puede acabar ganando la partida.  La IA apunta a convertirse en una commodity, en algo que será accesible a todo y todos y que pierde sus características diferenciadoras a ojos del consumidor. Será algo genérico, intercambiable y básico, y lo que puede que importe entonces no sea la IA, sino cómo se distribuye y proporciona. Y Apple está dejando de ser una empresa que inventa todas sus herramientas para convertirse en una empresa que es la mayor distribuidora de servicios del mundo. Lo certifican los más de 2.350 millones de dispositivos activos con sus distintos sistemas operativos en todo el mundo, que pueden convertirse claramente —si no lo son ya— en la puerta de entrada de la IA para millones de personas. Esta estrategia del parásito le permite a Apple convertir esa teórica derrota en una potencial victoria. Apple es el peaje obligatorio, no solo para miles de millones de usuarios, sino para empresas como Google, que aquí parece haber sido la gran ganadora. Así pues, parece que Apple no ha perdido el tren de la IA porque no podía cogerlo, sino porque en realidad no quería cogerlo. Además, al delegar en modelos como Gemini, Apple se distancia de las críticas: si la IA falla, el error es de Google. Si acierta, la experiencia es "del iPhone".  Eso además no es necesariamente una rendición definitiva. Los términos del acuerdo son desconocidos, y la forma de comunicar ese acuerdo plantea posibilidades diversas para la estrategia en la que Apple hará uso de Gemini: Que Gemini sea una opción en Siri junto a ChatGPT (Apple ya llegó a un acuerdo previo con OpenAI al respecto)Que Gemini se utilice para que Apple entrene sus propios modelos fundacionalesQue Gemini se utilice en Siri mientras Apple desarrolla sus propios modelos fundacionales sin GeminiApple ya hizo algo parecido a la opción 3 con los chips: se alió con Intel hasta que decidió crear sus propios chips para el iPhone y los Mac. Podría hacer lo mismo con la IA, y delegar en Google mientras gana tiempo para desarrollar sus propios modelos a su ritmo y sin esa inversión colosal que están realizando otras empresas. Pero aquí también hay que recordar que eso lo hizo con hardware, pero no siempre con software y servicios, y las búsquedas vuelven a demostrarlo. Siempre han acabado usando el de Google a pesar de que supuestamente llevaban años trabajando en el suyo propio, Pegasus. Pero la estrategia del parásito aquí funciona mejor que nunca: el de Google es mejor y les da mucho dinero, aunque eso puede cambiar en el futuro. En Xataka Apple tiene algo con lo que nadie puede competir: un iPhone que es la puerta de entrada de la IA para miles de millones de personas Así pues, este win-win puede tener fecha de caducidad. Puede que Apple acabe queriendo recuperar la soberanía tecnológica y, en efecto, lanzar su propio modelo fundacional. Pero también puede que haya aceptado su papel actual: el de ser un cascarón de lujo para tecnologías ajenas.  Lo que está claro es que hoy por hoy la táctica de Apple es clara: de momento no necesita tener la mejor IA propia del mercado. Le basta con ser el lugar en el que (casi) todos tengamos que usarla. Esa es la batalla en la que Tim Cook ha elegido luchar.  Cayo Mario probablemente estaría orgulloso. En Xataka | "Para otros la IA es un destino, para nosotros debe ser invisible": hablamos con Bob Borchers, vicepresidente de Marketing de Producto de Apple - La noticia La alianza con Google y Gemini deja claro qué táctica ha elegido Apple para su futuro: la estrategia del parásito fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .
La alianza con Google y Gemini deja claro qué táctica ha elegido Apple para su futuro: la estrategia del parásito
  • El acuerdo para usar el modelo de IA de Google recuerda inevitablemente al que ya existe con su buscador

  • A priori la alianza parece positiva para ambas partes, pero vuelve a plantear dudas sobre la capacidad de innovación de Apple

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Javier Pastor

Editor Senior - Tech

Javier Pastor

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Hagamos un poco de memoria. Corría el verano del año 102 a. C. y el cónsul Cayo Mario, gobernante de facto de Roma, se enfrentaba a la invasión de las tribus germánicas de los teutones y los ambrones, que tres años antes habían aniquilado a varias legiones de la República en la batalla de Arausio.

Mario, acampado y con abundantes provisiones, vio cómo los teutones no paraban de provocarle a él y a sus soldados. Las tribus germanas, superiores en número, se burlaban de ellos e intentaban forzar una batalla inmediata, pero Mario se negó rotundamente. 

Castigó a los soldados que respondían a las provocaciones, dejó que sus tropas se desesperaran y soportó la humillación limitándose a seguir y observar al enemigo. Hacía que sus tropas fueran subiendo a las empalizadas por turnos y observaran a los teutones, sus armas, sus movimientos, sus gritos. Les obligó a acostumbrarse a ellos y a hacer que pasaran de algo temible a algo familiar. 

En XatakaLa verdadera joya de la corona en Apple no son sus productos, sino su credibilidad. Y acaban de torpedearla

Pero lo único que Mario estaba haciendo era elegir la batalla en la que realmente valía la pena. Los teutones trataron de cruzar los Alpes y Mario y sus legiones les siguieron hasta Aquae Sextiae. Allí, en una posición ventajosa y muy motivados —entre otras cosas, por la sed— los romanos acabaron aniquilando a los ambrones primero, y a los teutones después. 

A Mario le dio igual que se rieran de él, que lo provocaran y que sus propios soldados desconfiaran. Logró una victoria histórica que impidió una potencial invasión por parte de esas y otras tribus germánicas.

Y lo hizo con una táctica sencilla: elegir las batallas en las que luchar.

Que es, al menos en apariencia, lo que parece estar haciendo Apple.

La estrategia del parásito

Durante años Apple ha presumido de controlar cada elemento de su ecosistema, tanto el hardware como el software. Y si había algo que no controlaba, trabajaba para hacerlo, como estamos viendo con el iPhone o el Mac, cada vez menos dependientes de chips y tecnologías de terceros. 

Sin embargo, la alianza con Google y Gemini rompe esa tendencia y supone un inquietante reconocimiento implícito: en la carrera de la IA generativa Apple no solo no va en cabeza, sino que parece haber decidido dejar de correr. 

Al menos no lo hace como lo hacen sus rivales. Mientras Google, Microsoft, Meta, xAI o Amazon no paran de invertir miles de millones en chips, nuevos modelos de IA y sobre todo nuevos centros de datos, Apple no ha querido entrar en esas batallas. Le daban igual las provocaciones o que la industria y los medios desconfiaran (desconfiáramos) de esa estrategia. Apple ha ido a lo suyo, y apenas ha lanzado novedades en un segmento absolutamente explosivo. 

Su plataforma Apple Intelligence es comparativamente muy inferior a las de los rivales, su Private Cloud Compute es una idea interesante pero de momento sin una clara repercusión y el retraso de Siri el año pasado fue la señal definitiva de que Apple había perdido el tren de la IA. Y mejor no hablar de inversión económica: sus competidores están apostándolo todo a la IA mientras el capex de Apple sigue siendo casi simbólico en comparación con el de otros.

Eso ha hecho que muchos dudemos del futuro de una Apple que parece "pasar de la IA". Pero cuidado, porque Tim Cook puede estar tan solo adoptando esa misma táctica de Mario de escoger las batallas en las que pelear. 

Puede que no crean que ahora mismo tenga sentido gastar esos miles de millones de dólares en desarrollar un modelo fundacional y puede que tampoco confíen en la necesidad de crear sus propios centros de datos. 

De hecho, Apple lleva años aplicando la estrategia del parásito: en aquellos segmentos en los que no dominaba o no era fuerte, delegaba: 

  • Infraestructura en la nube: Apple nunca ha sido fuerte en la nube y ha delegado en otras plataformas a las que les paga fuertes sumas de dinero desde hace años.
  • Búsquedas: tenemos el ejemplo más claro de esa estrategia en las búsquedas de internet. La alianza multimillonaria con Google lleva años ofreciendo a ambas empresas una solución perfecta en este ámbito

Ese acuerdo con Google en el segmento de las búsquedas tiene ahora su secuela con el histórico acuerdo para usar Gemini como pilar fundamental de la reinvención de Siri. El asistente de voz de Apple hará uso de los modelos de IA de Google y se convertirá así en un componente crítico del funcionamiento de su ecosistema. Es una alianza con extraordinarias implicaciones y que de nuevo confirma esa estrategia del parásito en la que el fin último es claro: lograr beneficios sin asumir riesgos.

Apple como envoltorio de la IA

De hecho aquí Apple está aprovechando una vez más su papel protagonista del mercado de la movilidad —sobre todo en EEUU— una vez más. Mientras otras empresas como Google y OpenAI gastan fortunas en servidores y energía, Apple se limita a ser el envoltorio elegante

Ellos ponen la pantalla, el procesador local y la confianza del usuario. Google pone el cerebro que corre en la nube. Es (teóricamente) un win-win

Pero también es el reconocimiento de una derrota pragmática. Ceder a esa realidad —no tenemos un modelo de IA fundacional, no tenemos infraestructura en la nube, no tenemos centros de datos— es también una táctica que puede acabar ganando la partida. 

La IA apunta a convertirse en una commodity, en algo que será accesible a todo y todos y que pierde sus características diferenciadoras a ojos del consumidor. Será algo genérico, intercambiable y básico, y lo que puede que importe entonces no sea la IA, sino cómo se distribuye y proporciona.

Y Apple está dejando de ser una empresa que inventa todas sus herramientas para convertirse en una empresa que es la mayor distribuidora de servicios del mundo. Lo certifican los más de 2.350 millones de dispositivos activos con sus distintos sistemas operativos en todo el mundo, que pueden convertirse claramente —si no lo son ya— en la puerta de entrada de la IA para millones de personas.

Esta estrategia del parásito le permite a Apple convertir esa teórica derrota en una potencial victoria. Apple es el peaje obligatorio, no solo para miles de millones de usuarios, sino para empresas como Google, que aquí parece haber sido la gran ganadora.

Así pues, parece que Apple no ha perdido el tren de la IA porque no podía cogerlo, sino porque en realidad no quería cogerlo. Además, al delegar en modelos como Gemini, Apple se distancia de las críticas: si la IA falla, el error es de Google. Si acierta, la experiencia es "del iPhone". 

Eso además no es necesariamente una rendición definitiva. Los términos del acuerdo son desconocidos, y la forma de comunicar ese acuerdo plantea posibilidades diversas para la estrategia en la que Apple hará uso de Gemini:

  1. Que Gemini sea una opción en Siri junto a ChatGPT (Apple ya llegó a un acuerdo previo con OpenAI al respecto)
  2. Que Gemini se utilice para que Apple entrene sus propios modelos fundacionales
  3. Que Gemini se utilice en Siri mientras Apple desarrolla sus propios modelos fundacionales sin Gemini

Apple ya hizo algo parecido a la opción 3 con los chips: se alió con Intel hasta que decidió crear sus propios chips para el iPhone y los Mac. Podría hacer lo mismo con la IA, y delegar en Google mientras gana tiempo para desarrollar sus propios modelos a su ritmo y sin esa inversión colosal que están realizando otras empresas.

Pero aquí también hay que recordar que eso lo hizo con hardware, pero no siempre con software y servicios, y las búsquedas vuelven a demostrarlo. Siempre han acabado usando el de Google a pesar de que supuestamente llevaban años trabajando en el suyo propio, Pegasus. Pero la estrategia del parásito aquí funciona mejor que nunca: el de Google es mejor y les da mucho dinero, aunque eso puede cambiar en el futuro.

En XatakaApple tiene algo con lo que nadie puede competir: un iPhone que es la puerta de entrada de la IA para miles de millones de personas

Así pues, este win-winpuede tener fecha de caducidad. Puede que Apple acabe queriendo recuperar la soberanía tecnológica y, en efecto, lanzar su propio modelo fundacional. Pero también puede que haya aceptado su papel actual: el de ser un cascarón de lujo para tecnologías ajenas. 

Lo que está claro es que hoy por hoy la táctica de Apple es clara: de momento no necesita tener la mejor IA propia del mercado. Le basta con ser el lugar en el que (casi) todos tengamos que usarla.

Esa es la batalla en la que Tim Cook ha elegido luchar. 

Cayo Mario probablemente estaría orgulloso.

En Xataka | "Para otros la IA es un destino, para nosotros debe ser invisible": hablamos con Bob Borchers, vicepresidente de Marketing de Producto de Apple

Fuente original: Leer en Xataka
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